Publicado: junio 12, 2026, 2:07 am

Las actas elaboradas por el comandante de la Guardia CivilRubén Villalba tras sus reuniones con Leire Díez revelan la existencia de conversaciones telefónicas de esta última con la directora de la Guardia Civil mediante las que monitorizó los encuentros y se le reportó su contenido.
El mando investigado en el caso Koldo reflejó, por ejemplo, que tras citarse en un par de ocasiones en un bar de Leganés en marzo de 2025, que «estaban impacientes desde arriba» y que «de ahí que en el trayecto de ida y vuelta al punto de reunión» la conocida como fontanera socialista «recibiera llamadas desde arriba».
Villalba precisó, además, que «en el trayecto de regreso» de uno de los encuentros que mantuvieron a las afueras de Madrid, Díez «habló con la directora de la Guardia Civil porque estaba esperando un feedback del transcurrir» de una de las citas en la que la fontanera le trasladó en todo momento que era «un gran profesional, que no estaba solo y que la reunión salió mejor de lo previsto».
El relato de este comandante del Instituto Armado contrasta con la versión oficial que ha dado Mercedes González durante los últimos días a través de un comunicado. Según la máxima responsable de la Guardia Civil, mantuvo varias reuniones con Díez y reconoce que en una de ellas ésta le pidió expresamente rehabilitar profesionalmente al mando investigado por sus relaciones con la trama de Koldo García.
No obstante, siempre según González, «rechazó de plano» la idea y «dio por finalizado inmediatamente dicho encuentro».
De esta forma González no reconoce haber mantenido conversaciones con Díez para conocer de primera mano los contactos secretos con Villalba que refleja este último en unos informes que fueron revelados por EL MUNDO hace un año y que forman parte del sumario en el que se investiga a la ex militante socialista por intentar cortocircuitar las investigaciones que afectan al partido de Pedro Sánchez.
Villalba transcribió sus encuentros con la fontanera indicando que ésta se había reunido en varias ocasiones con González, como ya admite ahora la directora: «Que ha hablado en diferentes encuentros con la directora de la Guardia Civil, pero que no se entera de lo que ocurre en la Guardia Civil y no da crédito de dónde está metida». «Está perpleja de lo que ocurre y no sabe cómo meterle mano», abundan las actas a las que ha tenido acceso este periódico.
En esta línea abundó que Díez le dijo que «los de arriba tienen ganas de ir contra el teniente coronel Antonio Balas, el coronel (Manuel) Corbí y otros de la Guardia Civil» para neutralizarlos en las pesquisas abiertas contra cargos del PSOE.
El mando policial también agrega en sus informes que la fontanera le ofreció a cambio de información comprometedora de sus compañeros «conseguirle un destino de asesor de la directora de la Guardia Civil». Una propuesta que rechazó y que González tampoco reconoce en ningún momento.
Eso sí, Díez le confesó que «iba a mantener un encuentro personal» con González «para comentarle sobre mi persona» y que, según le hicieron llegar varios intermediarios, finalmente «se llevó a cabo». Además de presumir de su acceso privilegiado a la directora del Instituto Armado, la fontanera del PSOE presumió de «tener acceso al número uno del Gobierno».
Díez le indicó que tenía llegada directa a Pedro Sánchez y aprovechó para criticar duramente al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, de quien aseguró que contaba ya con «nulo apoyo» por parte del Ejecutivo.
El motivo, ser el «responsable del desgaste del Gobierno» derivado de las investigaciones de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. Díez se jactó, además, de que se iba a producir el próximo relevo del Director Adjunto Operativo (DAO) del Instituto Armado para evitar nuevas operaciones contra el partido, y alardeó de que ella iba a tener un papel muy relevante en la designación del sucesor.
EL MUNDO ha podido acreditar la existencia de al menos dos encuentros secretos entre Díez y Villalba los días 10 y 26 de marzo de 2025.
La fontanera ofreció al mando de la Guardia Civil protección judicial y el compromiso de rehabilitarle en el Cuerpo siempre que a cambio le facilitara datos sensibles que sirvieran para «invalidar» las causas judiciales que afectan a su partido y acabar con los «elementos subversivos» que, según ella, se encuentran al frente del Instituto Armado.
Los encuentros tuvieron lugar en un restaurante de Leganés, tras negarse Villalba a la pretensión de Díez de que la conversación se mantuviera en el despacho del abogado del ex asesor personal de Jose Luis Ábalos, Koldo García. Al llegar al local, el comandante pidió a Díez que dejara fuera del comedor donde charlaron cualquier dispositivo electrónico que pudiera registrar la conversación que iban a mantener.
A preguntas de este periódico la fontanera explicó que se vio con este mando policial «porque quería conocerle», no quiso aportar más detalles, y públicamente ha explicado que su pretensión en esta y otras citas similares era la de escribir un «gran libro» de investigación sobre «el funcionamiento de las cloacas» del Estado en nuestro país que nunca vio la luz.
Según detallan los informes elaborados por el mando del Instituto Armado, dedicado durante los últimos años a la lucha contra el terrorismo yihadista en la Unidad UCE-2 y que actualmente está siendo investigado por su vinculación con el ex asesor personal de José Luis Ábalos, Koldo García, Díez le «apremió» para que se «decidiera» a «pasarle cuanta información tuviera» del fiscal José Grinda, al que situó siempre entre sus objetivos prioritarios.
Pero también de altos responsables de la Jefatura de Información y de la UCO. Es el caso del teniente coronel Antonio Balas, o del ex responsable de fuentes de la referida unidad, Juan Vicente Bonilla.
Incorporó también a su lista al teniente coronel Basilio Sánchez, al que situó como «cercano» al fiscal Grinda, y ubicó como nuevo objetivo de sus maniobras.
Díez rompió el hielo con Villalba comentando «la rumorología existente» sobre el nombramiento de un nuevo DAO en la Guardia Civil en sustitución de Manuel Llamas.
En este punto, según reflejan las actas de las reuniones que obran en poder de este periódico, la fontanera socialista indicó que el sustituto no sería bajo ningún concepto «afín a Marlaska» y que ella tendría la última palabra sobre el nombre del elegido, haciendo gala una vez más de la enorme influencia que tenía sobre la directora.
