Publicado: junio 5, 2026, 1:07 am
«Una imagen vale más que mil palabras; quedénse con ella», advirtió ayer el secretario general del PSOE vasco Eneko Andueza para rematar la escenificación del fin de la última crisis con sus socios nacionalistas. La foto buscada por Andueza y por el presidente del PNV, Aitor Esteban, trasciende el ámbito de las tensas relaciones de ambos partidos en Euskadi y ratifica el reposicionamiento de los nacionalistas vascos que ya había adelantado el lehendakari, Imanol Pradales, en Barcelona. Ante Andueza, Esteban obvió ayer la exigencia a Pedro Sánchez de unas elecciones generales en 2026 y trasladó el foco hacia el Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo, del que denunció sus «barbaridades y burradas» en torno sobre la cesión del palacete utilizado por el Instituto Cervantes en París al PNV para rechazar de plano apoyar una hipotética moción de censura instrumental con la que forzar la convocatoria de elecciones.
Aitor Esteban cerró ayer casi cinco semanas de enfrentamiento dialéctico con Eneko Andueza , que arrancó con un meme de los socialistas en el que se le veía saltando a una piscina. Ayer, el pretexto utilizado por ambos partidos para normalizar sus relaciones fue la presentación de la reforma de varias normas para agilizar la tramitación de expedientes para nuevas inversiones. Una «autopista administrativa» muy técnica y dirigida a sectores muy concretos de la economía vasca, pero que ambos partidos acordaron en utilizar para trasladar una imagen de socios bien avenidos a pesar de que ambas formaciones mantienen diferencias frontales en la norma con la que el PNV y EH Bildu pretenden aumentar la exigencia del euskera para ser funcionarios y sobre la reforma del Estatuto de Gernika que los dos partidos nacionalistas aspiran a convertir en un ‘nuevo estatus’ que garantice la «bilateralidad» entre Euskadi y el resto de España.
«Nuestra posición es la misma», subrayó ayer Aitor Esteban después de que Eneko Andueza fuera requerido para valorar el cambio de estrategia entre la exigencia de elecciones en 2026 y las «alarmas» encendidas contra Vox que esta misma semana ha utilizado el lehendakari Imanol Pradales en dos ocasiones durante su reciente visita a Barcelona para aflojar la presión sobre el PNV. Diez días después de exigir un adelanto electoral, el cambio de foco del PNV de Aitor Esteban va más allá de relegar la exigencia de elecciones con las que parecía abrir una vía con la que finiquitar su alianza con el PSOE de Pedro Sánchez. El presidente nacionalista que incluso cuando aún era portavoz en el Congreso ya advertía de la debilidad de Sánchez por su incapacidad para aprobar un presupuesto a lo largo de todo un mandato entiende ahora el anuncio del presidente socialista porque su objetivo es «dar continuidad y sentido a la legislatura». «Yo no soy muy optimista pero lo tiene que intentar; vamos a ver qué sucede», señaló.
La negociación presupuestaria constituye un terreno de juego amable para el PNV en el que ha logrado en el pasado fundamentar su imagen de conseguidor de inversiones y de transferencias para Euskadi. Además, la posibilidad de que Sánchez estire la legislatura más allá de las Navidades de 2026 facilitará el acelerón final en las negociaciones de las transferencias pendientes entre las que destaca la Seguridad Social. «Mientras haya un Gobierno enfrente, seguiremos negociando», advirtió el pasado martes la consejera de Autogobierno, María Ubarretxena, que ha acercado durante las últimas semanas sus reivindicaciones con la ministra de Seguridad Social, Elma Saiz, mientras sigue encallado el traspaso del Fondo de Garantía Salarial (Fogasa) que gestiona la vicepresidenta Yolanda Díaz, de Sumar. A pesar de que había advertido con firmeza que «la legislatura ha llegado a su fin», Esteban midió ayer cada una de sus afirmaciones respecto al futuro del Gobierno de Pedro Sánchez en La Moncloa sin querer valorar las últimas investigaciones judiciales sobre la presunta trama liderada por Leire Díez y Santos Cerdán para torpedear el trabajo de la UCO.
El presidente del PNV, que tras su comparecencia con Andueza se reunió con Pradales en el despacho del lehendakari en el Parlamento Vasco, fue mucho más claro y rotundo para rechazar cualquier apoyo a la moción instrumental planteada por Alberto Núñez Feijóo para forzar las elecciones generales que el PNV demandaba y que Pedro Sánchez ha rechazado de plano.
«Si ni siquiera he hablado con él [Feijóo], ¿qué opinión creen que puedo tener [de la moción de censura]?», respondió a Esteban para marcar distancias con el presidente del PP y minimizar la relevancia de su propuesta. El pasado 24 de mayo Esteban abrió las expectativas sobre un anticipo electoral enumerando las causas de la agónica situación de Sánchez en Durango. Ayer, sin embargo, reorientó sus críticas hacia el PP de Alberto Núñez Feijóo. Además de subrayar las «barbaridades y burradas» de las que acusa al PP sobre el palacete, Esteban señaló que ahora el PPpretende su apoyo cuando «no quiere el euskera en Europa, ha defendido en el Senado que no se hagan transferencias pendientes a Euskadi y se han opuesto con uñas y dientes a la creación de la selección oficial vasca de pelota».

