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Zapatero era «la garantía» para el crudo venezolano en China

Publicado: mayo 23, 2026, 2:07 am

Un empresario español afincado desde hace más de una década en China conserva mensajes y documentación relativa a una operación vinculada al petróleo venezolano que uno de sus socios le planteó hace un par de años. «Cuando pregunté quién estaba detrás, la respuesta fue que había una persona muy importante, con influencia política y capacidad de interlocución con ambos gobiernos», asegura.

El empresario, que solicita anonimato por sus actividades comerciales, afirma haber rechazado participar en la operación -su cometido era buscar pequeñas refinerías en China- por temor a posibles consecuencias derivadas del régimen internacional de sanciones sobre los sectores energéticos venezolanos. «Mi preocupación era sencilla: entrar en una estructura opaca puede acabar cerrándote mercados y financiación. No me convencía por mucho que me dijeran que había una persona con mucha influencia política como intermediaria, la misma que ahora está imputada por ese tipo de negocios».

Su relato refleja algo conocido por muchos ejecutivos españoles en el gigante asiático: desde hace años circulan propuestas vinculadas a materias primas venezolanas para el mercado chino, ofrecidas como operaciones con grandes descuentos y supuestos accesos privilegiados gracias a redes políticas bien conectadas con Caracas y Pekín. En ese ecosistema de intermediación, donde influencia y negocio parecían avanzar de la mano, un nombre aparecía con frecuencia como aval implícito de credibilidad y capacidad de acceso: José Luis Rodríguez Zapatero.

«Me ofrecieron formar parte de una operación para enviar petróleo venezolano a China con la garantía de que Zapatero estaba implicado», afirma otro empresario español con actividad en el sector energético en el sur del país asiático. «Las empresas chinas y venezolanas involucradas en el proyecto se referían a Zapatero como un aval reputacional, aunque desconozco si participaba directamente porque su nombre no aparecía en ningún documento», añade.

Cuatro empresarios –tres españoles y un chino– con una larga trayectoria en el mercado asiático describen a este periódico un mismo patrón repetido durante años: propuestas para acceder a cargamentos de crudo venezolano procedente de la compañía estatal PDVSA, acompañadas de alusiones a respaldo político, capacidad de mediación institucional y contactos al más alto nivel.

Otro empresario guarda una propuesta que recibió para comercializar pet coke, un derivado del petróleo utilizado como alternativa al carbón: envíos mensuales de entre 30.000 y 50.000 toneladas destinados al mercado chino, principalmente a pequeños compradores industriales acostumbrados a adquirir materias primas con descuentos o sometidas a restricciones internacionales. El coste total -incluyendo mercancía, seguro y transporte hasta destino- rondaba los 100 dólares por tonelada, aunque el intermediario aseguraba que pronto podrían lograrse rebajas aún mayores respecto a los índices internacionales de referencia.

«Mi trabajo era conseguir a esos pequeños compradores, pero rechacé la operación. Todo era extremadamente oscuro», asegura. Según explica, el esquema incluía más intermediarios financieros en Brasil, pagos en criptomonedas y sociedades sin actividad previa utilizadas exclusivamente para ejecutar las transacciones. «Las empresas que me presentaban eran compañías creadas ad hoc para mover el petróleo», relata. «En conversaciones informales, contactos en Venezuela me dijeron que Zapatero estaba en PDVSA moviendo contenedores«.

El auto con el que el magistrado de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, levantaba esta semana el secreto de sumario del caso Plus Ultra, decretando la imputación del ex presidente español, ponía el foco en Zapatero como presunto intermediario de una red internacional de influencia vinculada al negocio del petróleo venezolano, capaz de conectar compradores extranjeros, altos cargos del chavismo y actores próximos a los intereses chinos.

Según el instructor, muchos operadores interesados en comprar petróleo venezolano debían pasar antes por ese filtro informal. Los mensajes intervenidos por la UDEF apuntan a que los potenciales compradores estaban obligados a dirigir cartas de intención a la llamada «Oficina del Presidente Zapatero», convertida presuntamente en puerta de entrada a operaciones energéticas con Venezuela. El auto sostiene que no bastaba con negociar directamente con la corporación estatal de petróleo y gas PDVSA: había que acceder a una red donde el socialista ejercería influencia.

«El mecanismo que describe el auto judicial se parece mucho al que me plantearon, empezando por toda la logística de la intermediación a través de esa ‘Oficina del Presidente Zapatero'», subraya uno de los empresarios españoles en China. La investigación de la UDEF describe un mecanismo escalonado. Tras la recepción de solicitudes, la autorización final desembocaría en responsables del aparato chavista encargados de asignar cargamentos, rutas y transporte marítimo.

El juez menciona a Delcy Rodríguez como una figura clave en esa cadena. Bajo esa hipótesis, el petróleo venezolano habría funcionado mediante un sistema donde poder político y negocio energético aparecían estrechamente entrelazados. El auto va más allá y sitúa a Zapatero en «el vértice» de una estructura estable de tráfico de influencias y blanqueo. La sede del ex presidente en Madrid habría actuado, según la resolución, como centro de coordinación.

Uno de los documentos que más llamó la atención de los investigadores fue una carta remitida en octubre de 2023 por una entidad denominada China International Cultural Technology Resources Group, registrada en Hong Kong un año antes. El escrito no iba dirigido a compañías petroleras ni a operadores comerciales tradicionales, sino a la citada «Oficina del Presidente Zapatero», lo que para el juez reforzaría la hipótesis de que determinados negocios internacionales relacionados con energía y materias primas se canalizaban mediante redes de influencia política paralelas a los canales institucionales habituales.

«En China existe una obsesión por la intermediación. Quien controla relaciones institucionales controla los contratos. Y muchos intentan monetizar esa percepción. Es un mundo que mezcla negocios legítimos, lobby, diplomacia informal y operaciones difíciles de rastrear«, explica uno de los empresarios españoles.

El ex presidente Zapatero lleva más de una década viajando con frecuencia a China. Muchas veces para participar en conferencias invitado por la Asociación del Pueblo Chino para la Amistad con el Extranjero (CPAFFC), uno de los grupos de influencia en el exterior más importantes que financia el Partido Comunista Chino. En otras ocasiones los viajes corrían a cargo de empresas chinas que lo contrataban para trabajos de asesoría.

Su condición de ex jefe de Gobierno de un país europeo y su acceso privilegiado a foros progresistas latinoamericanos también ha jugado un papel clave entre China y el chavismo. Distintas fuentes consultadas aseguran que, mediante un discurso aparentemente de mediación, el socialista ayudó al régimen de Xi Jinping a proteger las inversiones chinas en Venezuela y asegurar flujos energéticos pese a las sanciones internacionales.

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