Publicado: abril 2, 2026, 10:07 pm

Los cánticos de «musulmán el que no bote» que entonaron ayer, en dos ocasiones y de forma mayoritaria, los aficionados presentes en el España-Egipto que se disputó en el estadio de Cornellá (Barcelona) han encontrado en el terreno político una condena rotunda, casi unánime. «El episodio en Cornellá es inaceptable y no debe repetirse», ha escrito en redes sociales Pedro Sánchez, que ha llamado a «no permitir que una minoría incívica empañe la realidad de España».
Y, con el presidente del Gobierno, decenas de voces a lo largo de todo el espectro político han reprobado lo sucedido. «Los insultos y cánticos racistas nos avergüenzan como sociedad», ha sostenido el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, y también desde el principal partido de la oposición han manifestado su rechazo. Así, solo Vox se ha salido de ese marco.
«Lo que ocurrió anoche en Cornellá no nos representa», ha afirmado el ministro Ángel Víctor Torres, que considera que se trata de «grupos ultras jaleados por la política ultra». «Y nos avergüenzan», ha añadido el titular de Política Territorial, deslizando así una crítica a las tesis de la extrema derecha en la que han ahondado otros dirigentes gubernamentales.
«Lo que pasó ayer en Cornellá es la consecuencia de lo que la derecha racista y xenófoba lleva alimentando durante años», ha valorado Óscar Puente, responsabilizando al espacio más conservador de lo ocurrido. El ministro también ha señalado que, a su juicio, ha existido «complicidad» de un «ecosistema mediático que hoy se echa las manos a la cabeza». «Es el fascismo, amigos. Y no se le ríen las gracias, ni se le blanquea», ha añadido Puente.
A la izquierda del PSOE, los dirigentes políticos han secundado la postura manifestada por el Gobierno. «Los cánticos racistas vividos ayer en Cornellà demuestran que en este país aún tenemos un grave problema de racismo», ha escrito en redes sociales el coordinador federal de Izquierda Unida -y candidato de Por Andalucía-, Antonio Maíllo, que ha reclamado a la RFEF y la Fiscalía que «intervengan». «[Rafael] Louzán [presidente de la RFEF] no puede escurrir el bulto hablando de incidente aislado», considera Maíllo.
«Escuchar ‘musulmán el que no bote’ en un estadio nos avergüenza», ha señalado la dirigente de Podemos Irene Montero, que considera que si «cientos de personas» corean este cántico «orgullosos» es «porque han visto en la tele y la política a mucha gente ‘respetable’ diciéndoles que ese odio es ‘sentido común'».
En el lado opuesto del abanico político, el PP se ha sumado este miércoles al rechazo a los gritos xenófobos que se escucharon en Cornellá. «Lamentable y condenable», ha escrito en redes la portavoz parlamentaria de los populares, Ester Muñoz, y el alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, ha secundado esa postura: «Burlarse de una religión es una ofensa a sus creyentes y a mí tanto me da que sean musulmanes o católicos. Igualmente inaceptable». El principal partido de la oposición, en su cuenta oficial de redes, solo ha escrito: «Los himnos y las religiones se respetan, no se pitan. Y cuando una regla tan básica de educación se incumple, se condena».
Vox entona su discurso contra la inmigración
En el extremo derecho del abanico político, sin embargo, los cánticos xenófobos que ayer se escucharon en Cornellá no han recibido ese rechazo. El secretario general de Vox y líder del partido en Cataluña, Ignacio Garriga, reaccionó anoche a una publicación de COPE en la que se tildaba de «barbaridad» lo ocurrido en el estadio, y lo hizo exponiendo sus habituales críticas a la inmigración, pero sin condenar lo sucedido. «Barbaridad es que se hayan disparado las violaciones» y «barbaridad es que la mayoría de presos sean de nacionalidad extranjera» son algunas de las consignas que lanzó Garriga, sin trasladar reproche alguno al cántico xenófobo que se escuchó ayer en Cornellá. «Barbaridad es que los españoles se sientan extranjeros en su propio barrio», insistió el número dos del partido.
Otros dirigentes de la segunda línea de Vox han sido incluso más explícitos al excusar, o hasta apoyar, los gritos que coreó buena parte del estadio. «Cornellá lo ha dado todo. Emoción máxima con el himno Nacional. ‘Pedro Sánchez hijo de puta’. ‘Musulmán el que no bote’. Bravo Barcelona. Viva Cataluña», ha escrito en redes quien en la pasada legislatura era portavoz de Vox en Castilla y León, David Hierro. Y el líder de Vox en Barcelona, Joan Garriga, ha acusado a quienes condenan los cánticos de ayer de «fingir escándalo», y ha reprochado que, a su juicio, no se criticaran con la misma intensidad las consignas de «español el que no bote» que se escucharon en el pasado. «Hipócritas, falsos y cursis», ha valorado el dirigente.
El consejero de Deportes de la Generalitat, Berni Álvarez, ha trasladado en una entrevista en Cadena SER su «sensación» de que lo sucedido ayer en Cornellá «estaba dirigido», que se trataba de un «mensaje muy claro de la ultraderecha, de gente de ultraderecha que estaba en el estadio». «Dudo que muchos de los que cantaban tuviesen cualquier relación con el mundo del deporte», ha deslizado Álvarez, aunque ha insistido en que se trata de una «sensación». Los Mossos d’Esquadra, en todo caso, ya han abierto una investigación.
