Publicado: mayo 26, 2026, 4:23 am
Es un caso sin precedentes que mantiene en shock a Francia, al menos a las familias con niños en edad escolar. La justicia francesa investiga más de un centenar de centros escolares por posibles casos de violencia y agresiones sexuales contra los niños. En los últimos meses se han hecho públicos decenas de casos, que van desde gritos, empujones y tirones de pelo, a privación de comida y obligación de comer hasta vomitar, hasta agresiones sexuales y violaciones.
La fiscal de París, Laure Beccuau, ha confirmado procedimientos en 84 parvularios, una veintena de centros de primaria y en una decena de guarderías. Según explicó la pasada semana, la brigada criminal de la policía tiene «un número considerable de expedientes» pendientes.
El miércoles 20 de mayo, la unidad de protección de menores, bajo la autoridad de la Fiscalía de París, puso en marcha una importante operación en el marco de varias investigaciones independientes sobre actos de violencia física y sexual en la guardería Saint-Dominique, uno de los epicentros del escándalo.
Es claramente un problema sistémico que afecta a toda Francia»
Al menos 16 personas, de entre 18 y 68 años, fueron detenidas y puestas bajo custodia por delitos de diversa índole y gravedad, entre ellos «violación de menores», «agresión sexual a menores» y «violencia contra menores», según confirmó la Fiscalía de París. Tres eran agentes especializados de guarderías (ASEM), otros tres, gestores educativos de la Ciudad en centros de ocio (REV) y diez, líderes contractuales. Varios de los detenidos ya habían sido suspendidas de sus funciones, mientras que otras no.
La policía de París está examinando más de cien denuncias de maltrato, violencia física y violación de niños, algunos de tan solo tres años, por parte de supervisores escolares durante los recreos, las siestas y las actividades extraescolares, según confirmaron los fiscales. Las acusaciones incluyen gritos, empujones, tirones de pelo, privación de comida, obligación de comer hasta vomitar y agresiones sexuales o violaciones.
Según abogados, las investigaciones incluyen la presunta violación de niños de tan solo tres y cuatro años. «Es un escándalo mayúsculo», declaró Florian Lastelle, letrado de algunas familias parisinas que han presentado denuncias policiales por el presunto maltrato infantil.
La escuela no es el refugio que creíamos. Los niños no están protegidos contra la mala gestión administrativa ni contra la pedofilia»
Los monitores escolares son adultos que se encargan de los niños durante el almuerzo, el recreo, la siesta y las actividades extraescolares. Son una presencia fundamental en el día a día de los niños de entre 3 y 11 años; como que a veces pasan más tiempo con ellos que los propios profesores.
Estos monitores muchas veces no tienen formación ni titulación profesional. De su contratación se encargan los ayuntamientos o las autoridades locales, cada vez más, con contratos temporales, muchos de ellos por horas. El abogado Louis Cailliez, que representa a dos familias parisinas, califica el sector como un «desastre» y una «catástrofe nacional», según recoge The Guardian.
Las quejas de las familias han sido ignoradas
Asociaciones de padres y madres señalan a un deficiente proceso de selección y verificación de los supervisores escolares, que habría permitido que los abusos continuaran. «Es claramente un problema sistémico que afecta a toda Francia», asegura Anne, una de las fundadoras de la asociación de padres y madres SOS Périscolaire, que lleva cinco años recopilando testimonios.
No solo estamos enojados, estamos indignados. Se siente como si hubiéramos estado hablando con el viento»
Según ella, «existe una disfunción no solo a nivel municipal, sino que también estamos empezando a constatar que hay una disfunción por parte del Estado». El problema no se limita a París. SOS Périscolaire ha recibido más de 600 testimonios de familias que detallan denuncias de abuso físico, psicológico y sexual en guarderías y escuelas primarias de toda Francia.
Los niños se enfrentan a todo tipo de violencia: desde violencia verbal y física hasta agresiones sexuales. «Me temo que es solo el comienzo, porque conozco a muchas familias que aún no han recibido respuesta de las autoridades», afirma a France 24 Barka Zerouali, cofundadora del colectivo de padres #MeTooEcoles. Asegura que las quejas de las familias han sido ignoradas durante mucho tiempo por los funcionarios de la ciudad, la policía o ambos.
Existe una disfunción no solo a nivel municipal, sino que también estamos empezando a constatar que hay una disfunción por parte del Estado»
«No solo estamos enojados, estamos indignados. Se siente como si hubiéramos estado hablando con el viento», dice Zerouali. Según este colectivo, «la escuela no es el refugio que creíamos. Cuando llevas a un niño al colegio por la mañana, ese niño no está en absoluto protegido contra la mala gestión administrativa ni contra la pedofilia».
París, 78 suspendidos, 31 sospechosos de abuso sexual
Desde comienzos de año el Ayuntamiento de París ha suspendido a 78 animadores de actividades extraescolares por sospechas de violencia o agresiones sexuales a los niños de los que se ocupaban, según detalló en abril el alcalde, Emmanuel Grégoire. Entre ellos hay 31 sospechosos de abuso sexual.
Ese mismo mes el Ayuntamiento aprobó un plan de acción dotado con 20 millones de euros que contempla en particular un dispositivo simplificado para señalar comportamientos sospechosos. También habrá un programa para profesionalizar a los animadores, como una forma de tener más controlados quiénes desempeñan esas funciones.
Si hubo un error colectivo, fue tratar estos incidentes como aislados cuando apuntan a un riesgo sistémico o incluso a un código de silencio sistémico»
Grégoire, quien reveló haber sufrido abusos sexuales en su infancia por parte de un supervisor escolar, quiere con ese plan abordar lo que calificó de «grave disfunción» en el sistema. «Si hubo un error colectivo, fue tratar estos incidentes como aislados cuando, en realidad, apuntan a un riesgo sistémico, y quizás incluso a un código de silencio sistémico», declaró Grégoire a Le Monde.
Pero hacer justicia en este tipo de casos es extremadamente difícil. Se trata de víctimas tan jóvenes que a menudo son incapaces de procesar la violencia o, si lo consiguen, ponerle palabras ante un juez.
Hay ya un juicio para la próxima semana. Será en París contra un supervisor escolar acusado de abusar sexualmente de cinco niños de entre 3 y 5 años en una guardería del distrito 11. Para junio se espera conocer el veredicto del caso de otro supervisor, un hombre de 47 años acusado de abusar sexualmente de nueve niñas de 10 años en París.
