Publicado: julio 9, 2026, 6:32 pm
Francia ya está en las semifinales del Mundial 2026. Y con una autoridad que da verdadero miedo. Dos zarpazos de Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé tumbaron a Marruecos, pero la realidad es que el cuadro de Deschamps fue muy, muy superior durante todo el choque. La gran favorita está en la penúltima ronda y espera rival: ¿será España?
Se medían la que casi todos señalan desde el inicio del torneo como la mayor candidata y la alternativa a los ‘grandes’, un conjunto marroquí que se está consolidando entre las grandes selecciones del mundo. Semifinalista en 2022 y campeona de África con asterisco –perdió la final ante Senegal pero la ganó en los despachos– hace unos meses, el conjunto dirigido por Mohamed Ouahbi es una selección que mezcla la seriedad europea con las necesarias dosis de talento en sus hombres.
Sin embargo, el pulso fue desigual desde el principio. Francia cogió el mando y encerró a una Marruecos excesivamente tímida. Mbappé avisó con un disparo desde fuera del área al que respondió Bono, que en el córner posterior se lució en un remate a bocajarro de Upamecano.
La presión del cuadro de Deschamps era asfixiante y fruto de ella llegó la gran ocasión de la primera parte. Robo de Désiré Doué, balón para Mbappé y el jugador madridista fue derribado claramente en el área. El lanzamiento de los once metros se demoró más de tres minutos por una revisión del VAR ante una posible falta del jugador del PSG, y eso pudo desconcentrar a ‘Kiki’. Fuera eso o no, Bono le ganó la partida y detuvo el lanzamiento, demasiado flojo, del delantero galo.
Otra parada de un imperial Bono, el salvador de su selección cerró una primera parte de absoluto dominio francés.
Tras el descanso, Marruecos logró dormir el partido y empezó a enlazar alguna jugada que pretendía intimidar a Les Bleus. Sin éxito. Francia solo parecía esperar su momento, consciente de que la calidad de sus delanteros acabaría decidiendo el encuentro.
Y este llegó, cómo no, de la mano de Mbappé. No necesitó nada la estrella gala para marcar, apenas unos centímetros en el área para armar un potente y colocado disparo que se sacó de la nada. Bono, esta vez, no alcanzó el balón.
Ouahbi movió el banquillo, pero pronto llegó otro zarpazo. Esta vez del vigente Balón de Oro. Dembélé recibió completamente solo en la frontal y, con un disparo raso, puso el 2-0 en el luminoso.
En apenas cinco minutos, Francia había dinamitado el choque. Quedaba un cuarto de hora largo, pero Marruecos no daba la sensación de poder hacer daño a esta poderosa Francia. Aunque las alarmas saltaron entonces en Les Blues: Mbappé se fue al suelo con síntomas de sufrir alguna molestia y acabó dejando el césped. Eso sí, por su propio pie.
Sin mucho más que un susto en un córner, la favorita cerró el choque con suficiencia y espera a la siguiente víctima.
