Ucrania y Rusia se encaminan a una batalla de desgaste energético en el invierno: "Las guerras terminan cuando faltan recursos" - Estados Unidos (ES)
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Ucrania y Rusia se encaminan a una batalla de desgaste energético en el invierno: «Las guerras terminan cuando faltan recursos»

Publicado: octubre 17, 2026, 7:23 am

Con el invierno a las puertas, cualquier expectativa de paz entre Rusia y Ucrania ha quedado descartada. Ni Kiev ni Moscú parecen dispuestos ahora a renunciar a un instrumento que se antoja decisivo en los próximos meses: los ataques a la infraestructura energética del enemigo. El Kremlin ha intensificado sus ataques contra la red eléctrica ucraniana y Kiev, que en los últimos meses se ha demostrado capaz de atacar territorio ruso, hace lo propio contra las refinerías del país. Ni siquiera la tregua energética promocionada por Trump ha conseguido frenar las hostilidades: el presidente de Estados Unidos la anunció como trato cerrado, Moscú nunca la reconoció y Kiev siempre dudó de que se hiciese efectiva.

En paralelo, el cambio de tono de Trump, estrechando vínculos y halagando a Putin para atacar nuevamente a Zelenski, pone de relieve las contradicciones de una guerra atascada en el frente, intensa en el aire y sin soluciones en la mesa de diálogo. Todo ello encamina la guerra en el este de Europa a una batalla de desgaste. Para Ucrania, atacar las refinerías rusas supone debilitar el abastecimiento de las tropas invasoras y castigar económicamente al Kremlin. Para Moscú, los bombardeos contra las centrales eléctricas ucranianas son la forma más eficaz de aumentar la presión sobre Kiev cuando las bajas temperaturas hacen especialmente vulnerable a la población civil.

El presidente estadounidense celebró ante la prensa una conversación «muy exitosa» con Putin y defendió la medida como una forma de aliviar la presión sobre los precios de los combustibles, en un contexto de encarecimiento energético agravado por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. La decisión llega, además, a menos de tres semanas de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre, cuando los republicanos tratarán de mantener su control del Congreso en medio de una creciente preocupación de los estadounidenses por el elevado coste de la vida.

«¿Qué es lo que hace que las guerras se terminen? La falta de recursos humanos o económicos», explica a 20minutos Armando Jiménez San Vicente, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Francisco de Vitoria. El experto sostiene, en conversación con este medio, que el agotamiento de las capacidades económicas puede terminar forzando una negociación, pero advierte de que ese momento todavía no ha llegado: «No hay condiciones propias en este momento de sentarse en un diálogo y un acuerdo. Ni en los discursos, ni en las condiciones, ni en las presiones, ni en el desgaste».

«No hay condiciones propias para sentarse en un diálogo y un acuerdo. Ni en los discursos, ni en las condiciones, ni en las presiones, ni en el desgaste».

Una guerra energética sin tregua a la vista

«Sí, se pusieron de acuerdo porque yo les dije que lo hicieran». Así anunciaba Trump, por todo lo alto, la supuesta tregua energética entre Rusia y Ucrania el pasado sábado. Días después, los ataques cruzados evidenciaron que no había ningún alto el fuego. De hecho, Moscú aseguró, en palabras de su portavoz Dmitri Peskov, que, como «no se llegó a concretar, no se puede decir que Rusia no lo esté cumpliendo». Rusia acusa a Ucrania de continuar atacando su territorio, pero la versión de Kiev es opuesta: Zelenski explicó que Ucrania sí suspendió sus bombardeos durante tres días, pero, ante nuevos ataques de Rusia sobre centrales termoeléctricas, decidió poner fin a la pausa. «Hemos tenido suficiente», declaró este jueves al Financial Times.

El reinicio de las hostilidades no tardó en hacerse notar. Este jueves, una refinería de Riazán, situada a unos 200 kilómetros de Moscú, sufrió un incendio tras un ataque ucraniano. Rusia, por su parte, lanzó entre el miércoles y el jueves 580 drones y dos misiles contra territorio ucraniano, según la Fuerza Aérea de Ucrania, en una ofensiva que dejó al menos cinco muertos y nueve heridos, de acuerdo con las autoridades locales.

Alberto Priego, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Pontificia Comillas, cuestiona el papel de Washington en estos intentos de mediación. «La tregua, como todas las treguas que propone Trump, son treguas viciadas. Son treguas en favor de uno», asegura a 20minutos. En su opinión, el mandatario estadounidense abandona la neutralidad que debería caracterizar a un mediador: «Parece que adopta la posición rusa» y que, en una negociación, su postura «siempre es en favor de una de las partes, en este caso a favor de Rusia».

«La tregua, como todas las treguas que propone Trump, son treguas viciadas, en favor de uno»

Para Jiménez San Vicente, la decisión de Kiev de retomar los ataques tiene una explicación estratégica. La campaña ucraniana contra las refinerías ha sido «en términos militares, bastante exitosa», asegura, porque estas operaciones «han distraído recursos económicos» y debilitado la capacidad de suministro de combustible a las tropas rusas, agravando los problemas de abastecimiento de Moscú. «Lo que más le duele a Zelenski es esta prohibición tácita de no seguir atacando las refinerías», apunta el experto, que considera que las presiones estadounidenses para detener estas operaciones perjudican especialmente a Kiev.

Y es que ya no solo Ucrania es vulnerable en esta guerra. «Rusia está en graves problemas», sostiene Jiménez San Vicente, que explica que el impacto de los ataques ya está afectando al interior del país. «Con el acuerdo con EEUU, Rusia va a exportar su propio combustible, es decir, recursos para su población empieza a venderlos fuera por necesidad, y eso generará muchas tensiones internas».

La escalada energética traerá consecuencias a ambos bandos, especialmente en los meses más fríos del año, pero la situación bélica ha cambiado para Ucrania, que ahora tiene alicientes para no frenar sus ataques, según explica el profesor Priego. «Ucrania empieza a tener opciones de una situación mejor que la de hace unos meses. La operación Vivaldi —en la que recuperaron terreno e impidieron a Rusia avanzar sobre posiciones clave en el Donbás— les ha dado alas», asegura. Por ello, considera que las autoridades ucranianas tienen menos incentivos para aceptar las condiciones planteadas por Moscú: «Lo que no van a hacer es firmar cualquier cosa».

El diésel ruso enfrenta los intereses de Trump y Zelenski

Sin embargo, el repentino gesto de acercamiento económico entre Washington y Moscú ha sacudido el tablero. Mientras Trump anunciaba una tregua energética que nunca llegó a materializarse, alcanzaba un acuerdo con Putin para facilitar la comercialización internacional de diésel ruso mediante una flexibilización temporal de las sanciones. El pacto, que supone un alivio para la economía rusa tras cuatro años y medio de guerra, ha provocado las críticas de Kiev, que lo considera «injusto y deshonesto» e incluso un «regalo de cumpleaños para Putin», en palabras del propio Zelenski.

Trump, que celebró ante la prensa una conversación «muy exitosa» con Putin, defendió la medida como una forma de aliviar la presión sobre los precios de los combustibles, en un contexto de encarecimiento energético agravado por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Esa es, sostienen los expertos, la clave del cambio de rumbo de Trump: un conflicto de intereses entre Washington, que pretende, con el acuerdo sobre el diésel ruso, aumentar la disponibilidad de combustible y contener su precio, y Kiev, que busca reducir la capacidad rusa de producirlo y comercializarlo.

«La crisis geoeconómica afecta ya a Estados Unidos, y es por su propia necesidad que se acerca a Putin para resolver su problema interno», explica Jiménez San Vicente. Para el experto, los intereses económicos están marcando la agenda estadounidense: «El diésel es lo que mueve al mundo, y su encarecimiento ya está teniendo un impacto inflacionario y político». De hecho, la decisión llega a tres semanas de las elecciones legislativas estadounidenses, decisivas para que Trump y los republicanos mantengan el control del Congreso y del Senado en medio de una creciente preocupación de los estadounidenses por el elevado coste de la vida.

«La crisis geoeconómica afecta ya a Estados Unidos, y es por su propia necesidad que se acerca a Putin para resolver su problema interno»

Para Jiménez San Vicente, Trump busca contener los precios del combustible y transmitir a los estadounidenses la imagen de que continúa trabajando para resolver un conflicto al que prometió poner fin durante su campaña. Así, su objetivo sería que «se vea que está buscando la paz, aunque no la consiga», ante el coste político de una promesa todavía incumplida. «Ese mensaje no es para Kiev o Moscú, ni con ellas busca en este momento encontrar un punto de encuentro, sino que está dirigido a su electorado, para proyectar avances aunque no se traduzcan en un compromiso«, sostiene. Por otra parte, Priego considera que la Casa Blanca trata ahora de «dar oxígeno a Putin para intentar que recupere una mejor posición en la guerra».

Sin embargo, el acuerdo sobre el diésel no respondería únicamente a motivos económicos. Los emisarios estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner habrían trasladado a Ucrania, según informa Reuters, que la apertura comercial podía contribuir a suavizar la postura del Kremlin y favorecer su regreso a las negociaciones de paz. Los asesores también habrían reconocido que Putin todavía no está dispuesto a negociar el final de la guerra.

Sintonía con Putin y ataques a Zelenski

Mientras Trump hace gala de su sintonía con Putin, el mandatario estadounidense ha virado el rumbo para atacar nuevamente a Zelenski en un tono más duro que nunca. El republicano ha acusado al presidente ucraniano de perjudicar la economía mundial con los ataques a las refinerías rusas, de desperdiciar oportunidades para poner fin a la guerra y de no ser «un buen tipo con el que se pueda tratar». «Si finalmente hay un acuerdo de paz, no será con él», ha dicho este viernes el mandatario, que llegó incluso a exigir su relevo al frente del país: «Creo que ha llegado el momento de que Ucrania tenga un nuevo presidente», sostuvo ante los medios. Trump también reconoció que le resulta «más difícil tratar con Zelenski que con Putin» y calificó de «vergüenza» los nuevos ataques ucranianos contra las refinerías rusas.

Zelenski, por su parte, reivindicó la legitimidad de su mandato y el derecho de los ucranianos a elegir a sus gobernantes frente a las críticas de Trump. «Con todo el respeto al presidente Trump, es nuestra sociedad, nuestro pueblo, el que elige a uno u otro dirigente», declaró a ABC News. No obstante, abrió la puerta a convocar elecciones si Rusia acepta previamente un alto el fuego completo de 60 días que garantice la seguridad durante los comicios. «Por favor, díganle a Putin que nos dé dos meses, 60 días de alto el fuego total. 60 días y organizaremos elecciones», planteó.

El presidente ucraniano también ha reconocido sentirse «traicionado» por Trump ante su acercamiento a Putin. «Es doloroso cuando Trump elige un lado y no es el nuestro», lamentó, al tiempo que reclamó a Washington que mantuviera una posición neutral en lugar de favorecer a Rusia.

Para Priego, estos movimientos reflejan una orientación de la política exterior estadounidense que favorece los intereses del Kremlin. «Desde que llegó a la presidencia, Putin tiene un aliado en la Casa Blanca», afirma. A su juicio, «Donald Trump ha abrazado su agenda y parece que defiende los intereses de Rusia en lugar de defender los intereses de Estados Unidos». Por otra parte, Jiménez San Vicente cree que las críticas a Zelenski son una forma de presionarle para que negocie, aunque matiza que Washington también podría estar ejerciendo en paralelo presión sobre Putin. «No estamos viendo la fotografía completa de lo que ocurre, pero seguramente Trump está presionando muy fuerte también a Rusia para que haga algunas concesiones de las demandas de Ucrania», sostiene.

«Desde que Trump llegó a la presidencia, Putin tiene un aliado en la Casa Blanca»

Una hipótesis que relaciona con las últimas reacciones del Kremlin: «La respuesta del establishment ruso y de quienes han hablado, Lavrov y otros, refleja eso. Están reactivos, están defendiéndose». «¿Qué le preocupa a Zelenski en este caso? Que el acuerdo sobre el diésel le da a Rusia recursos, dinero y capacidad económica para mantener la guerra», explica.

El invierno amenaza con prolongar el bloqueo diplomático

Los sucesivos intentos de impulsar un acuerdo de paz tampoco han dado resultado. El último plan promovido por Washington y los aliados europeos junto a Ucrania, articulado en torno a cuatro puntos —reconstrucción, garantías de seguridad, acuerdos energéticos y un alto el fuego en la actual línea del frente—, ha sido cuestionado por Moscú, que asegura no haber recibido siquiera la propuesta.

«No hay ideas, al menos en las filtraciones que yo he visto, sobre cómo avanzar realmente hacia una paz sostenible a largo plazo», señaló este jueves el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov. «Todo se decidirá por medio de nuestras fuerzas armadas», concluyó, reafirmando así la apuesta del Kremlin por continuar las operaciones militares.

Jiménez San Vicente tampoco anticipa avances próximos. «Va a haber un mantenimiento del statu quo. Va a haber una retórica, una narrativa más agresiva de las partes, porque están sintiendo ambos las presiones», pronostica el experto, que no espera cambios significativos antes de que termine el invierno.

La climatología constituye, a su juicio, un obstáculo añadido para cualquier intento de negociación. «Las negociaciones tienen que ver mucho con la geografía y la climatología, son los dos factores que más han afectado en la historia de la humanidad», señala. Los próximos meses, explica, no parecen ofrecer condiciones favorables para un acercamiento político, especialmente cuando ambos bandos consideran que todavía pueden aumentar el desgaste económico y militar del contrario.

«Va a haber un mantenimiento del ‘statu quo’. Va a haber una retórica, una narrativa más agresiva de las partes, porque ambos están sintiendo las presiones»

Eso no significa que una crisis energética no pueda precipitar un cambio de escenario. Para Jiménez San Vicente, problemas extremos de abastecimiento en Rusia o una situación crítica de suministro eléctrico y calefacción en Ucrania podrían obligar a las partes a buscar una salida, aunque se trata de «una posibilidad muy lejana». «No veo nada ahora que los fuerce a sentarse», concluye.

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