Publicado: octubre 16, 2026, 1:23 am
La guerra de Ucrania vuelve a acercarse a las puertas de Moscú. Una refinería de petróleo situada en la región rusa de Riazán, a unos 200 kilómetros de la capital, ha sido escenario este jueves de un ataque ucraniano que ha provocado un incendio en sus instalaciones. La ofensiva, que coincide con una nueva oleada de bombardeos rusos sobre territorio ucraniano, supone otro paso en la escalada de un conflicto que parece alejarse cada vez más de cualquier posibilidad de tregua.
El gobernador de Riazán, Pável Malkov, ha confirmado que la región sufrió durante la madrugada y la mañana un «ataque masivo de drones» que provocó un incendio en la refinería, además de daños en un almacén y varios vehículos de otra empresa. Por el momento, no se han registrado víctimas, aunque los servicios de emergencia continúan evaluando los daños materiales.
El alcance geográfico de estos ataques prueba, una vez más, la capacidad de Ucrania para llevar la guerra al interior del territorio ruso y golpear instalaciones estratégicas lejos de la línea del frente. Las refinerías, de hecho, se han convertido en uno de los principales objetivos de Kiev para tratar de debilitar la infraestructura energética que sostiene la economía y el esfuerzo bélico de Moscú.
La ofensiva de Kiev también se ha dirigido contra instalaciones militares. El Ejército ucraniano asegura haber alcanzado con misiles de crucero Neptún hasta seis cazabombarderos rusos Su-34M estacionados en un aeródromo militar de la región de Vorónezh. Moscú no ha confirmado el ataque, que recuerda a la denominada operación ‘Telaraña’, con la que Ucrania golpeó en junio de 2025 varios aeródromos militares rusos, incluidos algunos situados en Siberia, con el objetivo de debilitar la capacidad aérea de su enemigo.
Una tregua energética que nunca llegó a consolidarse
El bombardeo ucraniano llega en medio del fracaso de los intentos estadounidenses de establecer una tregua sobre las infraestructuras energéticas. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha dado por terminado cualquier compromiso de contención después de acusar a Rusia de continuar bombardeando las instalaciones de su país.
«Se acabó. La prohibición ha sido retirada. Hemos tenido suficiente», ha declarado Zelenski al diario Financial Times, al asegurar que Ucrania había evitado atacar refinerías rusas durante tres días tras el anuncio de tregua del presidente estadounidense, Donald Trump.
Moscú, sin embargo, niega que llegara a existir un acuerdo formal. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha insistido en que la tregua nunca se concretó y ha acusado a Kiev de mantener sus ofensivas contra las instalaciones energéticas rusas durante los últimos días. Una acusación que contrasta con las denuncias ucranianas sobre los continuos ataques rusos contra su red eléctrica.
De hecho, Kiev ha tenido que aplicar cortes de suministro de emergencia después de que los misiles rusos alcanzaran las tres centrales termoeléctricas que abastecen a la capital y su región. También se han registrado interrupciones del suministro en Járkov, otro de los objetivos de los bombardeos contra instalaciones energéticas.
Cientos de drones y nuevas víctimas en Ucrania
La escalada también golpea con fuerza Ucrania, donde el Ejército ruso lanzó entre el miércoles y este jueves una oleada de 580 drones de larga distancia y dos misiles Kh-59, según la Fuerza Aérea ucraniana. Las defensas de Kiev han logrado neutralizar 536 aparatos, aunque los proyectiles restantes han alcanzado 31 localizaciones.
La mayor parte de los ataques se han producido en la región de Kirovogrado, en el centro del país, con cerca de 360 drones dirigidos contra ese territorio. Las autoridades locales han confirmado impactos en 26 puntos, incluidos edificios residenciales, instalaciones logísticas, empresas de transporte e infraestructuras críticas. Al menos tres personas han muerto y otras seis han resultado heridas. En la vecina región de Dnipropetrovsk, otros dos civiles han perdido la vida y tres han resultado heridos después de que los ataques rusos alcanzaran varios distritos y destruyeran una vivienda unifamiliar.
Zelenski ha denunciado que Rusia está intensificando deliberadamente sus ofensivas y ha reclamado un mayor respaldo internacional para reforzar las defensas aéreas ucranianas. También ha criticado el reciente acuerdo entre Trump y el presidente ruso, Vladímir Putin, para el suministro de más de 300.000 toneladas de diésel ruso al mercado estadounidense y global, asegurando que el pacto ofrece una nueva oportunidad económica a Moscú mientras continúa la guerra.
Ese acuerdo entre Washington y Moscú llega, además, a menos de tres semanas de las elecciones legislativas estadounidenses del próximo 3 de noviembre. El vice primer ministro ruso, Alexandr Nóvak, ha asegurado este jueves que las compañías de su país están preparadas para comenzar a exportar diésel de forma inmediata, aunque ha precisado que la firma de los contratos y los preparativos para el transporte marítimo pueden demorarse entre dos y tres semanas. Rusia calcula que podría exportar hasta 3,5 millones de toneladas mensuales a finales de año, una cantidad equivalente a más del 10% del mercado mundial.
Rusia rechaza las propuestas de paz
La intensa campaña aérea da cuenta del fracaso de las perspectivas para una solución diplomática al conflicto. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha cuestionado este jueves el último plan de paz promovido por Washington y sus aliados europeos, cuyos detalles han trascendido a la prensa estadounidense.
Esa última propuesta contempla, entre otros puntos, un alto el fuego inmediato en la actual línea del frente, garantías internacionales de seguridad para Ucrania, acuerdos energéticos y mecanismos de reconstrucción del país. Sin embargo, Moscú asegura que esas medidas, a su juicio, no ofrecen una solución duradera al conflicto, y ha advertido de que cualquier tregua sería incumplida por Kiev y sus aliados europeos.
«Todo se decidirá por medio de nuestras fuerzas armadas», ha sentenciado el jefe de la diplomacia rusa, aunque ha precisado que Moscú todavía no ha recibido oficialmente el documento.
