Publicado: mayo 22, 2026, 5:24 am
Ucrania se ha topado con una sorpresa tras analizar varios misiles Kh-101 rusos que fueron derribados o destruidos en ataques sobre Kiev: muchas de sus piezas siguen siendo fabricadas por empresas de Estados Unidos y Europa. Según varias investigaciones publicadas en medios internacionales, varios de esos componentes fueron producidos incluso en 2025 y este año. Es decir, años después de que Occidente impusiera sanciones para intentar frenar la industria militar rusa.
Uno de los medios que ha recogido esta información es The Financial Times, desde donde aseguran que lo más preocupante de lo encontrado en cada misil no es la tecnología en sí, sino la cantidad que hay de ella. Los expertos encargados de analizar algunos de los misiles aseguran que contienen más de 100 componentes extranjeros, como chips, microprocesadores y sistemas electrónicos clave para su guía y funcionamiento. Aquí puedes ver todos los materiales clasificados.
Este escenario refleja que el prohibir una tecnología no quiere decir que no pueda llegar a otro país a pesar de ser una sanción de este calibre, ya que Rusia sigue consiguiendo este tipo de componentes a través de intermediarios, empresas fantasma o reexportaciones desde terceros países. También hay piezas que salen legalmente de Europa o EEUU hacia otros mercados y terminan entrando mediante otros mecanismos difíciles de rastrear.
Así es el Kh-101
El misil Kh-101 está diseñado para vuelos de largo alcance a baja altitud (unos 6.000 metros) para evitar las defensas aéreas, según informan desde Missile Threat. Lanzado desde bombarderos estratégicos, es difícil de detectar por radares convencionales y requiere de sistemas antiaéreos sofisticados para ser interceptado. Tiene una longitud de 7,45 m y un diámetro de 0,51 m.
En el momento del lanzamiento, el misil pesa entre 2.300 y 2.400 kg, y puede alcanzar una velocidad máxima Mach 0,78 (unos 935 km/h). Su límite de alcance se encuentra entre 2.500 km y 2.800 km, y posee una autonomía de vuelo estimada es de alrededor de 10 horas.
Ucrania asegura que Rusia ha ido mejorando este modelo durante la guerra y ha multiplicado su producción a niveles muy superiores a los de la invasión. Posee unos sistemas más resistentes a interferencias electrónicas y cambios en la carga explosiva para aumentar su capacidad destructiva, además de una navegación más sofisticada y sistemas para reducir el consumo de combustible.
Un escenario complicado para Ucrania
Mientras Estados Unidos y Europa ayudan a Kiev con diferentes sistemas defensivos y apoyo militar, existe una parte de las tecnologías producidas por las empresas occidentales que continúa apareciendo dentro de los misiles rusos. Esto es una prueba evidente de que las guerras dependen y mucho de las cadenas globales de suministro y de que, incluso con sanciones económicas masivas, Rusia puede acceder a los recursos necesarios.
