Publicado: junio 28, 2026, 6:20 am
Con más de 100 años cada una, tres mujeres de Río de Janeiro, Brasil, acaban de batir un récord mundial. Entre las tres suman 316 años y, como así reconoció Récord Guinness, son el trío de hermanas más longevo: Levita de Deus Nunes, la mayor de las hermanas, tiene 109 años; la mediana, Zoraide de Deus Mota, tiene 104 y la pequeña, Zulina de Deus Nunes, 103.
Su caso ha dado la vuelta al mundo y, más allá de acabar con el premio, también ha generado un gran interés en la comunidad científica. Y es que, no solo destacan por su edad, sino porque son hermanas. Tal es su relevancia que el proyecto ADN Longevo de la Universidad de São Paulo estudiará sus genes.
De acuerdo a los expertos, conocer su historial clínico y rasgos biológicos podría esclarecer detalles sobre cómo vivir más tiempo y con mayor calidad. Pues, como así demostraron las tres hermanas, las tres siguen preservando tanto su capacidad física como mental. «Cuando las hermanas llegan a esa edad, hay claramente un fuerte componente genético», recalcó Ben Meyers, director ejecutivo de la organización LongeviQuest.
La institución dedica sus esfuerzos a registrar las edades más elevadas a lo largo del mundo y, junto a Guinness, destacaron que en total tenían 316 años y 302 días. Además, LongeviQuest se puso en contacto con la investigadora Iara Souza el pasado 29 de mayo de 2026 para que conociera de primera mano a la familia.
Por otra parte, la científica Mayana Zatz dirigió Proyecto ADN Longevo, donde estudian el genoma humano. «A través de pruebas de ADN, buscamos genes protectores, y sabemos que hay varios. A más personas lleguen a cumplir 100 años y más familias con varios casos, más exacta será nuestra investigación para identificar el porqué», destacó la especialista en una entrevista para Reuters.
Más allá de los estudios realizados, las tres hermanas tienen una clara respuesta sobre el porqué de su buen estado: una dieta saludable y una vida activa. Además, cuentan con el apoyo de su familia y seres queridos, por lo que nunca se han sentido solas a pesar de su dura vida. Todas ellas nacieron a comienzos del siglo XX y trabajaron en diferentes puestos, desde modista a enfermera.
«Toda nuestra comida era fresca. No teníamos frigorífico», recalcó Zulina, la menor de las hermanas, al citado medio. Su alimentación no solo eran productos de temporada, sino también animales criados en su propia casa y de gran calidad. Uno de los motivos por los que su vida podría haber estado altamente condicionada.
Aunque todavía será necesario estudiar más casos. Según Joao Paulo Guilherme, compañero de Zatz, para dar un resultado preciso harían falta «llegar a 500 centenarios». Algo que, por el momento, no parece ser sencillo.
