Publicado: agosto 18, 2026, 9:29 pm
Saber si un texto, una imagen o un audio ha sido creado por una persona o por una inteligencia artificial cada vez es más difícil. Así que, para intentar poner algo de claridad y evitar esta confusión, la Unión Europea ha empezado a aplicar las obligaciones de transparencia del Reglamento de IA, que exige, desde el pasado 2 de agosto, que los contenidos generados o editados con IA puedan identificarse de forma más sencilla y clara.
Dentro de las compañías que se han comprometido, nos encontramos con OpenAI, Anthropic, Google, Meta y Mistral. Tal y como recogen desde The Verge, firmar ese código es voluntario, pero las obligaciones de transparencia del Reglamento de IA son las que tienen carácter legal. Llama la atención que xAI no aparezca entre los firmantes de este código, aunque sí que se ha unido a otras partes del marco europeo relacionado con los modelos de IA.
¿Cómo se sabe si un contenido ha pasado por una IA?
Explican que, para saber si algo ha pasado por inteligencia artificial, las empresas van a utilizar dos sistemas diferentes: los metadatos de procedencia C2PA y las marcas de agua digitales. El C2PA funciona como una especie de historial que guarda la información sobre el origen y las modificaciones que ha sufrido. Por otra parte, las marcas de agua son, en su mayoría, señales invisibles que permiten detectar si ha sido generado o ha pasado por la herramienta de IA.
OpenAI, Google y Anthropic lo explican a través de diferentes comunicados. Por ejemplo, las imágenes generadas con ChatGPT, Codex y su API incorporan metadatos de C2PA y una marca de agua digital SynthID, además de que disponen de herramientas para comprobar la procedencia de determinados contenidos. Anthropic sigue una estrategia similar con Claude, añadiendo metadatos de presencia firmados digitalmente a los contenidos compatibles.
La firma explica que sus marcas pueden aparecer incluso cuando no se ha creado el contenido desde cero. Por ejemplo, si alguien utiliza Claude para corregir, resumir, traducir o transformar un texto, el resultado puede llevar esa señal. La señal sirve para saber que el contenido ha pasado por Claude, pero no para determinar quién creó las ideas, el texto o los datos.
Desde el medio citado remarcan que estas señales no son perfectas y que tanto los metadatos como las marcas de agua pueden resultar difíciles de encontrar después de determinadas modificaciones. De ahí que el objetivo de la UE no sea crear una etiqueta imposible de eliminar, sino que sea más fácil conocer la procedencia de los contenidos a la par que evitar que una creación generada o modificada por IA se presente de forma engañosa como escrita por una persona.
