Publicado: junio 17, 2026, 1:24 am
La mayoría de las personas todavía se relaciona con la inteligencia artificial de la misma manera: saca el móvil, abre una aplicación y escribe o habla. Qualcomm cree que ese gesto podría ser solo una etapa intermedia y que, en los próximos años, una parte de esa tecnología se trasladará a las gafas, los auriculares y otros dispositivos que llevaremos puestos.
Qualcomm no pretende vender unas gafas con su propia marca. Su negocio se encuentra un paso por detrás, aunque resulta decisivo: desarrolla los procesadores y buena parte de la tecnología sobre la que después construyen sus productos fabricantes como Meta o Samsung.
Sus dos nuevos anuncios apuntan precisamente en esa dirección. Por un lado, Snapdragon Reality Elite busca mejorar los visores y las gafas de realidad mixta más avanzados. Por otro, Snapdragon START pretende que más empresas puedan fabricar gafas con IA sin tener que diseñar desde cero cada componente, el software y hasta la cadena de producción.
Más potencia, pero también menos calor sobre la cabeza
Snapdragon Reality Elite inaugura la nueva familia Reality de Qualcomm y pasa a ocupar la parte más alta de su catálogo para realidad virtual y mixta. Las plataformas Snapdragon XR anteriores, como XR1, XR2 y XR2+, seguirán disponibles para otros tipos de dispositivos.
Según los datos facilitados por la compañía, la potencia gráfica aumenta un 60 % frente a la generación anterior, mientras que el procesador es un 30 % más rápido. La parte dedicada a ejecutar tareas de inteligencia artificial, conocida como NPU, mejora hasta un 160 %.
Sobre el papel, esto permitirá mostrar gráficos más detallados, seguir con mayor precisión el movimiento de las manos y la cabeza y ejecutar varias funciones de IA al mismo tiempo. La plataforma admite resoluciones de hasta 4,4 K por ojo y puede gestionar 12 cámaras de manera simultánea, utilizadas para observar el entorno, calcular las distancias y colocar los elementos virtuales en el lugar adecuado.
Son cifras elevadas, aunque el avance más interesante para el usuario quizá esté en otro sitio. Qualcomm asegura que los dispositivos podrán ofrecer hasta un 20 % más de autonomía y que, bajo cargas de trabajo exigentes, la plataforma puede funcionar hasta 12 °C por debajo de la generación anterior.
El calor, el peso y la duración de la batería son tres de los grandes obstáculos de los visores actuales. No basta con que una imagen se vea bien: unas gafas que resulten incómodas al cabo de media hora difícilmente pueden convertirse en un aparato de uso diario.
La nueva plataforma también reserva más capacidad para ejecutar inteligencia artificial dentro del propio dispositivo. Esto abre la puerta a funciones como traducir una conversación, hablar con personajes virtuales o generar imágenes sin tener que enviar siempre la información a un servidor remoto.
Que la plataforma pueda hacerlo no significa que todas las gafas incorporen estas posibilidades. Serán los fabricantes quienes decidan qué funciones utilizan, qué modelos de IA integran y cuáles necesitan conectarse a internet.
El procesador podrá ir guardado en el bolsillo
Qualcomm también está preparando el terreno para que las gafas sean más ligeras. Reality Elite se ha diseñado tanto para visores completamente autónomos, que llevan dentro el procesador y la batería, como para modelos conectados por cable a un pequeño módulo externo.
Este módulo, conocido habitualmente en la industria como puck, puede guardarse en un bolsillo y encargarse de la parte más pesada del trabajo. Al trasladar fuera de las gafas la batería y el procesador, los fabricantes disponen de más margen para reducir el tamaño, el peso y el calor que soporta el usuario sobre la cara.
El primer dispositivo equipado con Snapdragon Reality Elite será XREAL AURA, conocido hasta ahora como Project Aura y desarrollado por Xreal en colaboración con Qualcomm y Google. Se trata de unas gafas transparentes que superponen información digital sobre el entorno y funcionan con Android XR, el sistema operativo de Google para esta clase de productos.
Xreal ha confirmado que AURA llegará en otoño de 2026 a Estados Unidos, Reino Unido, Japón, Canadá y Corea del Sur. Ya admite reservas por 99 dólares en Estados Unidos, Reino Unido y Japón, pero esa cantidad funciona como crédito para la compra. España figura entre los mercados europeos previstos para una fase posterior, aunque todavía no se ha concretado cuándo estará disponible ni cuál será su precio final.
Una vía rápida para que otras marcas fabriquen gafas con IA
El segundo anuncio, Snapdragon START, puede tener incluso más repercusión en la variedad de productos que termine encontrando el consumidor en las tiendas.
Fabricar unas gafas inteligentes exige combinar procesadores, cámaras, micrófonos, altavoces, baterías, conectividad, aplicaciones y servicios de inteligencia artificial dentro de una montura que, además, debe resultar cómoda y parecerse lo máximo posible a unas gafas normales. No todas las marcas cuentan con los recursos o la experiencia para abordar por sí solas un proyecto así.
Qualcomm quiere reducir esa barrera con una solución prácticamente ‘llave en mano’. START incluye un módulo compacto basado en el procesador Snapdragon AR1+, el software necesario para hacer funcionar las gafas, aplicaciones para conectarlas con móviles Android y iPhone y acceso a servicios de IA en la nube.
La compañía también trabaja con fabricantes capaces de producir diseños de marca blanca. De este modo, una empresa podría partir de unas gafas ya desarrolladas, cambiar los materiales, los colores o algunas funciones y venderlas con su propio nombre, en lugar de comenzar el diseño desde una hoja en blanco.
Habrá inicialmente tres tipos de dispositivos: unas gafas con cámara, micrófonos y altavoces, pero sin pantalla; un modelo capaz de mostrar información en uno de los cristales; y otro con imágenes en ambos ojos.
La primera opción sería parecida en concepto a las Ray-Ban Meta actuales: puede hacer fotografías, grabar vídeo, reproducir sonido y responder preguntas mediante un asistente, pero no proyecta información delante de los ojos. Los otros dos diseños incorporarán pantalla -en uno o en ambos ojos-, lo que abre la puerta a mostrar indicaciones, traducciones, mensajes y otra información sin consultar el teléfono.
Qualcomm no venderá directamente estos productos. START es una base que otras compañías podrán utilizar para desarrollar sus propias gafas, por lo que los precios, las funciones y la disponibilidad dependerán de cada marca.
Para el consumidor, la principal consecuencia a medio plazo podría ser una mayor variedad de gafas inteligentes. Hasta ahora, este mercado ha estado dominado por unas pocas grandes tecnológicas y por productos caros o todavía experimentales. Reducir el coste y el tiempo de desarrollo puede animar a participar a fabricantes de moda, deporte, audio o electrónica que no disponen de una división especializada en realidad aumentada.
También podría facilitar la aparición de gafas menos voluminosas y adaptadas a usos concretos. Una marca deportiva, por ejemplo, podría centrarse en mostrar datos durante un entrenamiento, mientras que otra podría apostar por la traducción, la navegación o la asistencia en el trabajo.
La ejecución local de la IA tiene además dos ventajas relevantes. La primera es la rapidez, porque el dispositivo no necesita esperar constantemente la respuesta de la nube. La segunda es la privacidad: algunos datos podrían procesarse en las propias gafas sin abandonar el aparato. Esto no elimina las dudas sobre unas cámaras y unos micrófonos que acompañan al usuario durante buena parte del día, pero sí permite reducir en ciertos casos la cantidad de información que se envía a servidores externos.
Quedan, en cualquier caso, muchas incógnitas. Qualcomm pone la tecnología, pero no puede garantizar que los fabricantes lancen productos asequibles, que las aplicaciones resulten útiles o que los asistentes funcionen correctamente en español. Tampoco se han anunciado todavía fechas ni precios para las primeras gafas desarrolladas mediante START.
