¿Puede la Policía leer tus mensajes de WhatsApp? Lo que ocurre cuando un juez autoriza analizar un móvil como en el caso Zapatero - Estados Unidos (ES)
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¿Puede la Policía leer tus mensajes de WhatsApp? Lo que ocurre cuando un juez autoriza analizar un móvil como en el caso Zapatero

Publicado: junio 28, 2026, 3:24 pm

La publicación de conversaciones privadas entre el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y su secretaria, Gertrudis Alcázar, incorporadas al caso Plus Ultra, ha vuelto a poner sobre la mesa una pregunta que puede hacerse cualquier usuario: ¿hasta qué punto son privados los mensajes que enviamos por WhatsApp?

La duda es lógica. Si una conversación mantenida en una aplicación cifrada puede acabar dentro de un procedimiento judicial, ¿significa eso que WhatsApp no es seguro? ¿Puede Meta acceder a los chats? ¿Sirve de algo borrarlos? ¿Y qué ocurre si la otra persona conserva los mensajes?

La respuesta, según las fuentes consultadas por 20bits, no pasa por una supuesta vulnerabilidad de la aplicación, sino por entender dónde están realmente esos mensajes y qué ocurre cuando un teléfono móvil se incorpora a una investigación judicial.

Las conversaciones se almacenan en bases de datos dentro del teléfono, no las guarda Meta, explica a 20bits Javier Prenafeta, abogado especializado en Derecho Tecnológico. El letrado añade que los archivos adjuntos, “como imágenes, audios, etc.”, se guardan en el sistema de ficheros del teléfono.

Desde WhatsApp apuntan en la misma dirección: “El cifrado de extremo a extremo mantiene la privacidad de tus mensajes personales y llamadas de WhatsApp, de forma que solo puedan acceder a ellos tú y la persona con la que te estás comunicando. Nadie ajeno al chat, ni siquiera WhatsApp o Meta, puede leerlos, escucharlos o compartirlos”, señala un portavoz de la plataforma a este medio. La compañía también asegura que “WhatsApp no almacena los mensajes en sus servidores después de que hayan sido entregados”.

Las copias de seguridad, en cambio, funcionan de otra manera. “WhatsApp ofrece la opción de hacer una copia de seguridad del historial de chats utilizando una cuenta de Google o de iCloud. Este almacenamiento en la nube lo proporcionan y gestionan Google o Apple”, explica el portavoz. La aplicación, añade, ofrece copias de seguridad cifradas de extremo a extremo: “Cuando se activa, la copia queda protegida por una contraseña o una clave de cifrado de 64 dígitos que solo tiene el usuario. Ni WhatsApp, ni Meta, ni Apple ni Google pueden acceder al contenido de una copia cifrada”.

Qué ocurre cuando se analiza un móvil

El escenario cambia cuando un teléfono pasa a formar parte de una investigación judicial. En ese caso, el acceso no se produce a través de los servidores de WhatsApp, sino del propio dispositivo.

Prenafeta explica que, para que esa información pueda incorporarse a un procedimiento, “hay que garantizar la cadena de custodia, documentar todo el proceso desde que se tiene el terminal, se hace el clonado y volcado –lo que se llama una imagen forense– y se hace un hash del resultado para que se pueda ver si se ha alterado”.

Es decir, no se trata de una simple captura de pantalla, sino de un procedimiento técnico y documentado para preservar la integridad de la prueba.

¿Y si se han borrado los mensajes?

Una de las dudas más habituales es qué ocurre si el usuario ha eliminado una conversación. Prenafeta matiza que no puede dar una respuesta cerrada sobre todos los casos, pero recuerda una idea general de la informática: “El sistema de borrado, en general, es un marcado para escritura, que se puede recuperar si no se escribe sobre él”.

Desde el punto de vista legal, el abogado añade que “la recuperación de borrados no exige una habilitación distinta de la del propio registro del dispositivo”, aunque “hay que hacerlo constar dentro del auto que acuerde la medida”.

Borrar una conversación de un teléfono tampoco implica que desaparezca del dispositivo del otro interlocutor. Y ahí entra otro punto relevante desde el punto de vista legal: “El secreto de las comunicaciones del artículo 18.3 de la Constitución vincula a los terceros ajenos a la comunicación, no a los propios interlocutores”, explica Prenafeta. Por eso, añade, “quien ha sido parte en una conversación puede conservarla, revelarla y aportarla sin vulnerar ese derecho”.

Esta es una de las vías por las que una conversación puede llegar a una causa sin necesidad de acceder al teléfono de todos los participantes.

Qué protege el cifrado y qué no

El cifrado de extremo a extremo protege el contenido de los mensajes mientras se transmiten entre dispositivos. Pero no impide que uno de los participantes conserve, copie o entregue lo que ha recibido.

“El cifrado de extremo a extremo no puede controlar lo que la persona con la que estás chateando hace con un mensaje una vez que ha sido entregado”, recuerda el portavoz de WhatsApp. Según la compañía, por eso existen funciones como los mensajes temporales o las fotos y vídeos de visualización única, que “añaden capas adicionales de privacidad”.

Prenafeta también distingue entre acceder a mensajes ya almacenados e interceptar conversaciones en tiempo real. En el caso de WhatsApp, señala, “la interceptación de las conversaciones no tiene sentido porque van cifradas, así que no se vería nada”. Legalmente, añade, puede acordarse mediante auto judicial motivado, aunque la protección de las comunicaciones exige una justificación mayor.

Qué puede hacer el usuario

WhatsApp recomienda combinar el cifrado por defecto con otras herramientas de privacidad. Entre ellas, el portavoz cita las copias de seguridad cifradas, los mensajes temporales, el bloqueo de chats, la verificación en dos pasos y la revisión periódica de los ajustes de privacidad.

Para conversaciones especialmente sensibles, se pueden utilizar otras capas de privacidad que ofrece WhatsApp, como los mensajes temporales, las copias de seguridad cifradas o el bloqueo de chats”, señala.

Existen alternativas en el mercado si quieres usar otras apps de mensajería. Signal es una de las alternativas que más priorizan la privacidad: cifra de extremo a extremo todos los mensajes y llamadas de forma predeterminada, almacena el contenido principalmente en los dispositivos y publica el código de sus aplicaciones y servidores para que pueda ser examinado. Sus copias de seguridad también pueden protegerse mediante cifrado de extremo a extremo y una clave que la propia compañía no conoce. Telegram funciona de manera diferente. Sus conversaciones habituales, incluidos los grupos, se almacenan en su nube y no están cifradas de extremo a extremo. Esta protección solo se aplica a los denominados ‘chats secretos’, que deben iniciarse expresamente y quedan vinculados al dispositivo desde el que se crean.

En cualquier caso, ninguna aplicación puede proteger un mensaje una vez que aparece en el teléfono del destinatario: este puede copiarlo, fotografiar la pantalla, mostrarlo a otra persona o conservarlo en otro dispositivo. Tampoco evita que las conversaciones queden expuestas si alguno de los móviles está desbloqueado, infectado con un programa espía o bajo el control de un tercero.

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