Publicado: abril 20, 2026, 8:23 pm
Para unos es un leve pitido de fondo; para otros, una tortura constante que anula el silencio. El tinnitus (más conocido como acúfenos), esa percepción de sonido sin que exista una fuente externa, afecta a casi el 14% de la población mundial y, hasta ahora, sus mecanismos biológicos exactos seguían siendo esquivos. Un nuevo estudio publicado este lunes en la revista ‘ Proceedings of the National Academy of Sciences ‘ (PNAS) acaba de arrojar luz sobre una paradoja clínica que desconcertaba a médicos y pacientes: por qué la serotonina, la llamada «hormona de la felicidad», puede actuar como un interruptor que enciende o intensifica este ruido fantasma. La investigación, liderada por la Universidad de Salud y Ciencia de Oregón (OHSU) y la Universidad de Anhui en China, ha identificado mediante modelos animales un circuito cerebral específico que conecta las neuronas productoras de serotonina directamente con el sistema auditivo. El hallazgo es especialmente relevante para millones de personas que consumen inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), el tipo de antidepresivo más común. Al elevar los niveles de este neurotransmisor para tratar la ansiedad o la depresión, es posible que, sin quererlo, se esté sobreestimulando la región del cerebro encargada de procesar el sonido. Durante años, la relación entre el ánimo y el oído se había observado en las consultas, pero no se comprendía el «cómo». Los pacientes reportaban a menudo que sus acúfenos empeoraban al iniciar un tratamiento psiquiátrico. Gracias al uso de la optogenética , una técnica que permite activar neuronas mediante pulsos de luz transmitidos por fibra óptica, los científicos pudieron observar en tiempo real qué ocurría en el cerebro de los ratones al disparar la producción de serotonina. «Habíamos sospechado que la serotonina estaba implicada en el tinnitus, pero no entendíamos realmente el mecanismo», explica el doctor Zheng-Quan Tang, coautor del estudio e investigador de la Universidad de Anhui. Según Tang, al activar este circuito serotonérgico específico hacia el sistema auditivo, los animales empezaron a comportarse exactamente igual que si estuvieran escuchando un pitido constante. «Cuando apagamos ese circuito, fuimos capaces de mitigar el tinnitus de forma significativa», añade el investigador, lo que abre una vía de esperanza para futuros tratamientos que hoy no existen. El hallazgo pone a los clínicos frente a un dilema terapéutico, pero también les ofrece una herramienta de validación necesaria para el paciente. No se trata de dejar de medicar la depresión, sino de ajustar el enfoque. El doctor Laurence Trussell, profesor de otorrinolaringología en la Facultad de Medicina de la OHSU y coautor sénior del trabajo, recalca que este estudio subraya la importancia de que los médicos «reconozcan y validen los informes de los pacientes sobre el aumento del tinnitus asociado a la medicación». Para Trussell, el futuro de la farmacología en este campo pasa por la precisión quirúrgica de las moléculas. «Nuestra investigación sugiere un equilibrio delicado. Podría ser posible desarrollar fármacos específicos para cada región del cerebro que eleven la serotonina donde se necesita para el ánimo, pero no en las zonas auditivas», explica el científico. De esta forma, se lograría separar el beneficio antidepresivo de los efectos perjudiciales para la audición, evitando que el alivio mental llegue a costa de un ruido perpetuo en los oídos. Este descubrimiento permite que el tinnitus deje de ser visto como un síntoma puramente subjetivo o «psicológico» en el sentido peyorativo del término. Al identificar una ruta física y química, se confirma que el zumbido es una respuesta biológica real a cambios neuroquímicos. Para los investigadores, el siguiente paso es entender si otros neurotransmisores interactúan con este circuito y si existen variaciones genéticas que hagan a unas personas más susceptibles que a otras a este efecto secundario de los antidepresivos. Mientras tanto, la recomendación para quienes sufren esta condición es clara: comunicación constante con el especialista. «Las personas con tinnitus deben trabajar con el médico que les prescribe para encontrar un régimen de fármacos que ofrezca un equilibrio entre el alivio de los síntomas psiquiátricos y la minimización de la experiencia del acúfeno», concluye Trussell.
