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Peter Ostrum, el niño que cambió la fábrica de chocolate por una clínica veterinaria

Publicado: enero 6, 2026, 5:39 am

Peter Ostrum es uno de esos nombres que el público no suele recordar, hasta que alguien menciona Willy Wonka y la fábrica de chocolate (o, a veces, Un mundo de fantasía, como también se tituló). Entonces sí: el niño pecoso que encontraba el billete dorado y entraba en el mundo de Gene Wilder acude a la memoria. Su historia, sin embargo, es mucho más singular que la de la mayoría de estrellas infantiles.

Ostrum tenía apenas doce años cuando fue elegido para interpretar a Charlie Bucket en Willy Wonka y la fábrica de chocolate, adaptación de la novela Charlie y la fábrica de chocolate de Roald Dahl, dirigida por Mel Stuart y estrenada en 1971. Para Ostrum, que nunca había actuado profesionalmente, aquello fue un debut fulgurante: protagonista absoluto junto a nada menos que Wilder en una película que con el tiempo se convertiría en un clásico intergeneracional.

Hasta ese momento, su experiencia artística era mínima. Había participado en teatro infantil local y poco más. Precisamente esa naturalidad fue, contarían después, lo que convenció al equipo de casting. Charlie debía ser «creíble, honesto», sin el artificio habitual de los «niños actores curtidos en Hollywood».

La película no fue un éxito arrollador en taquilla en su estreno, pero con los años se consolidó como obra de culto, especialmente gracias a la interpretación de Wilder. Para Ostrum, sin ambargo, aquella aventura cinematográfica fue principio y final.

En una entrevista con la revista People contaría años más tarde que, entre la lluvia de contratos y promesas de continuidad que recibió tras la película, llegó a hacer una prueba para la serie The Waltons, pero algo no le convenció. La experiencia, dijo, le resultó «interesante pero agotadora». Demasiadas horas, demasiada presión y, sobre todo, una sensación clara: no quería dedicar su vida a eso.

Con una lucidez poco habitual para su edad, rechazó seguir actuando y regresó a su vida normal. Terminó sus estudios y se alejó por completo del cine, sin dramas ni titulares escandalosos. Lejos de los focos, Ostrum encontró su verdadera vocación: la veterinaria. Se licenció en Medicina Veterinaria por la Universidad de Cornell y durante años ejerció como veterinario especializado en grandes animales, especialmente ganado bovino y caballos, en el estado de Nueva York.

Ostrum tiene ya sesenta y ocho años, está jubilado y, aunque ocasionalmente ha participado en algún evento en relación a la película, en entrevistas recientes sigue defendiendo la importancia de tener una vida profesional coherente con las propias convicciones.

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