Paloma García, psicopedagoga: "En lugar de juguetes, regalar experiencias a los niños genera en ellos conexión emocional duradera" - Estados Unidos (ES)
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Paloma García, psicopedagoga: «En lugar de juguetes, regalar experiencias a los niños genera en ellos conexión emocional duradera»

Publicado: enero 3, 2026, 9:23 am

La Navidad, en el caso de los niños fundamentalmente, se asocia con la ilusión de recibir y desenvolver regalos. Eso sí, cada vez más, muchos padres se quejan (aunque no hacen nada por evitarlo) de que sus hijos no hacen caso ni prestan atención a esos presentes que reciben por parte de casi todos los miembros de la familia. Los abren y, antes de ver de qué se trata, e interactuar con ellos, pasan al siguiente en una cadena de descontrol emocional preocupante.

En este punto, es donde la psicóloga y psicopedagoga Paloma García Aranda, tutora en la plataforma TusClasesParticulares, ofrece una alternativa viable y mucho más constructiva para los niños, que están en pleno desarrollo emocional. ¿De qué alternativa hablamos? «De regalar, en vez de juguetes tradicionales, experiencias que compartir con ellos y que van a dejar una huella emocional mucho más importante y duradera«.

«Las fiestas suponen una sobrecarga emocional para casi todos los niños»

«Como psicóloga infantil, observo que las Navidades suponen para muchos niños una sobrecarga emocional difícil de gestionar para ellos, pero también para sus familias y entorno. Hay ilusión y momentos de disfrute, pero también una ruptura importante de rutinas, un exceso de estímulos, cambios de horarios y muchas expectativas externas (que pueden, o no) cumplirse».

Lo que sucede en el caso de los menores, es que «su sistema nervioso no siempre está preparado para asumir todo lo que sucede condensado en apenas dos semanas. El nombre que recibe este problema es desregulación emocional, y se traduce a la vista de los padres en llantos injustificados, mayor irritabilidad, inconformismo, cansancio excesivo y conductas regresivas».

Y la experta añade: «La clave está en adaptar la Navidad a las necesidades del niño, no al revés. Como pautas fundamentales, conviene mantener en los pequeños sus rutinas básicas, con especial atención a las comidas y el sueño; explicarle y anticiparles los cambios; respetar sus límites; validar sus emociones; y reducir el número de compromisos sociales cuando nos parezcan excesivos para el niño. La Navidad no debería vivirse como una obligación emocional para los niños».

«Un regalo no es solo un objeto, es un mensaje sobre lo que esperamos de ese niño»

«Desde la psicología infantil sabemos que el exceso de regalos genera saturación cognitiva y emocional. El niño pierde la capacidad de elegir, de profundizar en el juego y de valorar lo que recibe. Además, se reduce la tolerancia a la espera y a la frustración, algo fundamental para el desarrollo emocional. Menos regalos, bien elegidos, suelen generar mucho más bienestar», explica la psicopedagoga.

Entre los regalos que jamás recomendaría, la experta señala «las pantallas, los juguetes que son excesivamente estimulantes o inversivos, los que no se ajustan a su edad, y aquellos que transmiten mensajes de consumismo sin límite. Un regalo no es solo un objeto, es un mensaje sobre lo que esperamos de ese niño».

Y es que la frustración es inevitable en estas fechas, con regalos que no eran los esperados y con el efecto comparación con sus amiguitos, por ejemplo. «Como profesionales, insistimos en que la frustración no es algo que haya que eliminar, sino acompañar. Ayudar al niño a poner palabras a lo que siente, sostener su emoción y no resolverla inmediatamente es una gran oportunidad de aprendizaje emocional».

Regalar experiencias refuerza la autoestima

«A diferencia de muchos juguetes, cuyo encanto se desvanece con rapidez, las experiencias generan huellas emocionales duraderas. Además, regalar una actividad en estas fechas puede marcar el tono del nuevo año e inspirar a los niños y niñas a descubrir una habilidad o explorar un hobby, con efectos muy positivos en su autoestima«.

Hablando de la autoestima, tan importante en estos casos, Aranda asegura que «iniciar el año con un aprendizaje nuevo refuerza mucho la autoestima, porque los niños se perciben capaces, competentes y protagonistas de su propio desarrollo. Cuando un niño descubre que puede avanzar paso a paso en una habilidad nueva (sea música, deporte, cocina o pintura) se fortalece su autoconfianza y su tolerancia a la frustración».

A largo plazo, regalar experiencias «alimenta la motivación intrínseca, es decir, el gusto por aprender por placer, y no por obligación. También construyen una narrativa personal positiva para los más pequeños: ‘Soy alguien que puede aprender cosas nuevas y disfrutar haciéndolo’. Los regalos basados en experiencias enriquecen el desarrollo emocional y cognitivo de los niños».

«Los recuerdos emocionales pesan más que los materiales»

La experta consultada recuerda que no se trata de dejar de regalar juguetes, sino de evitar el exceso. «Cuando los regalos materiales son demasiados, pueden aparecer efectos indeseados como no darle valor a lo que tienen y, cuanto más tienen, menos les dura la ilusión. Pero es que, además, tener demasiados juguetes hace que no se puedan concentrar en el juego y que no trabajen la creatividad».

«Para que una experiencia emocione tanto como un juguete de la carta a Papá Noel o los Reyes Magos, la clave está en la presentación. Crear un envoltorio especial: un mapa del lugar, una foto del hobby, un pequeño objeto simbólico (una púa si es guitarra, un delantal si es cocina…). Acompañar el regalo de un ‘momento anticipatorio’: marcar en un calendario de cuándo empezará, preparar juntos los materiales, visitar el espacio… son excelentes ideas», dice Aranda.

Cuando las experiencias regaladas se disfrutan con sus seres de referencia, «el beneficio es aún mayor, porque fortalecen el apego y la sensación de seguridad emocional entre los niños y los adultos. En cuanto a los beneficios a largo plazo de regalar experiencias, la psicóloga habla del refuerzo del vínculo afectivo; la mejora de la regulación emocional; el fomento de la autoestima; la reducción del enfoque materialista; y la construcción de recuerdos emocionales positivos para siempre».

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