Publicado: agosto 3, 2026, 7:24 am
El calor no solo afecta a las personas. Los teléfonos móviles también sufren cuando las temperaturas se disparan, especialmente si se dejan al sol, se utilizan como navegador dentro del coche o se cargan mientras ejecutan aplicaciones exigentes.
En estas circunstancias, es habitual que el dispositivo se caliente más de lo normal e incluso que muestre una advertencia de temperatura. Ante esta situación, puede parecer lógico introducirlo durante unos minutos en la nevera o el congelador para acelerar el enfriamiento, pero los expertos y los fabricantes alertan de que este remedio puede terminar provocando una avería.
El problema no es únicamente el frío, sino el cambio brusco de temperatura. Pasar en pocos segundos de un ambiente muy caluroso al interior de una nevera puede generar condensación y someter los materiales del teléfono a un choque térmico.
Cuando un objeto caliente entra en un entorno mucho más frío, el vapor de agua presente en el aire puede transformarse en pequeñas gotas. Esta humedad puede aparecer tanto en el exterior del teléfono como en zonas internas a las que resulta difícil acceder.
Los conectores, altavoces, micrófonos y pequeñas juntas del dispositivo pueden convertirse en vías de entrada para esa humedad. También puede formarse condensación al sacar el móvil de la nevera y devolverlo a una habitación cálida, igual que ocurre cuando unas gafas se empañan al cambiar bruscamente de temperatura.
La presencia de agua en el interior puede favorecer la corrosión de los componentes, afectar a los circuitos o empañar las cámaras. Además, el enfriamiento repentino puede someter a tensión el cristal de la pantalla, la carcasa, las juntas y los adhesivos utilizados para mantener unido el dispositivo. iFixit advierte de que el choque térmico puede causar grietas en el cristal y que el enfriamiento rápido favorece la condensación dentro del teléfono.
Que un móvil tenga certificación de resistencia al agua tampoco convierte su interior en un espacio completamente hermético. Estas protecciones están pensadas para determinadas exposiciones accidentales y pueden deteriorarse con el uso, los golpes o las reparaciones.
El congelador supone un riesgo todavía mayor por la diferencia de temperatura y porque el frío extremo tampoco es beneficioso para las baterías de iones de litio. Por tanto, tampoco conviene colocar el teléfono junto a hielo, acumuladores congelados o superficies extremadamente frías.
Los móviles modernos incorporan sistemas destinados a evitar daños cuando detectan que su temperatura interna ha superado los niveles previstos por el fabricante.
El propio teléfono reduce su actividad para protegerse
Apple señala que los iPhone están diseñados para utilizarse en ambientes con temperaturas comprendidas entre los 0 y los 35 grados. Emplearlos en condiciones de calor extremo puede reducir de manera permanente la vida útil de la batería.
Cuando un iPhone se calienta demasiado, la carga puede ralentizarse o detenerse, la pantalla puede perder brillo, la cobertura puede debilitarse y algunas funciones de la cámara pueden quedar temporalmente desactivadas. El dispositivo también puede reducir su rendimiento hasta recuperar una temperatura adecuada.
Los teléfonos Galaxy aplican medidas similares. Samsung explica que, ante una temperatura elevada, el sistema puede reducir el brillo y la velocidad de procesamiento, pausar la carga y cerrar aplicaciones o funciones que no sean esenciales.
Estas limitaciones pueden resultar molestas, pero forman parte de los mecanismos de protección del dispositivo.
Qué hacer cuando el móvil se calienta demasiado
Lo primero es apartarlo del sol y llevarlo a un lugar más fresco y ventilado. No es necesario colocarlo directamente delante del aire acondicionado ni enfriarlo con hielo: basta con dejar que pierda temperatura de manera gradual.
También se debe desconectar del cargador, especialmente si se está utilizando carga rápida o inalámbrica. La carga genera calor y puede mantener elevada la temperatura cuando el teléfono ya está intentando enfriarse.
Retirar temporalmente la funda puede ayudar a disipar mejor el calor. Después, conviene dejar de utilizar el dispositivo, cerrar las aplicaciones que se ejecutan en segundo plano y reducir la actividad de funciones como el GPS, el punto de acceso móvil, el Bluetooth o la cámara.
Samsung recomienda detener el uso, desconectar los accesorios de carga, retirar la funda, reducir el brillo y trasladar el teléfono a un entorno alejado de la luz solar directa. Google también aconseja desconectar el móvil de la corriente, moverlo a un lugar más fresco y no utilizarlo hasta que se haya enfriado. Apple recomienda trasladarlo a un entorno más fresco, lejos del sol, y permitir que recupere progresivamente su temperatura normal antes de volver a utilizarlo.
