Publicado: agosto 29, 2025, 6:23 pm
Europa ha sido, sin ninguna duda, la región más restrictiva y ambiciosa con el salto al coche eléctrico. Suyas son las políticas que apuntan a una prohibición en la venta de automóviles con motores de combustión (con matices) a partir de 2035. Ahora, los mismos fabricantes que decían querer abrazar el coche eléctrico están presionando para saltárselas.
«No es viable». Es el último mensaje lanzado por los fabricantes. Esta vez le ha tocado el turno a ACEA, que engloba a los fabricantes europeos bajo una misma asociación. No es, ni mucho menos, la primera vez que esta agrupación lanza mensajes en la misma línea pero sí la primera que lo pide formalmente a los reguladores mediante una carta.
La misiva está firmada por Ola Källenius (presidente de ACEA en estos momentos y CEO de Mercedes) y Matthias Zink (presidente de la Asociación Europea de Proveedores de Automoción CLEPA). En ella se señala que los objetivos son poco realistas y recalcan su frustración por la ausencia de un plan integral de políticas que faciliten la transición.
¿Qué defienden? En el escrito, los fabricantes aseguran que han invertido 250.000 millones de euros en inversiones hasta 2030 con el objetivo de poner en el mercado vehículos más limpios. Sin embargo, aseguran que los tiempos han cambiado y que hay obstáculos importantes que tienen que solventar.
Ponen como ejemplo el arancel del 15% con el que Estados Unidos gravará las exportaciones de vehículos desde Europa (lo que supone un verdadero dardo para los fabricantes germanos pero también para el mercado auxiliar). Así mismo, señalan que los números no mienten y que la cuota de eléctricos evidencia que el abrazo a esta tecnología está costando más de lo esperado.
¿Soluciones? Las de siempre: menos impuestos, más subvenciones y una flexibilidad en las normas que permita vender todo tipo de tecnologías, incluidos coches con motores de combustión. Una vez más, los fabricantes están presionando para que se flexibilicen las normas.
¿Qué tiene la UE entre manos? Dos fases importantes que los fabricantes quieren saltarse o, al menos, flexibilizar las normas. Hay tres fechas claves en todo este asunto:
- 2027: es el primer hito. Entre 2025 y 2027, la media de emisiones de las diferentes flotas de automóviles no deben sobrepasar los 93,6 gr/km de CO2. Si se superan, el fabricante debe pagar una multa de 95 euros por gramo de CO2 excedido y coche vendido.
- 2030: el límite máximo de emisiones se reduce a 49,5 gr/km de CO. Eso implica que un coche con motor de gasolina no puede exceder un consumo de 2,1 litros/100 km de combustible y un diésel no puede exceder 1,8 litros/100 km
- 2035: prohibido vender coches con motores de combustión que no sean neutros en carbono.
¿Ha conseguido algo la Unión Europea? Sí, evidentemente las regulaciones y la amenaza de multas milmillonarias han sacudido a la industria. No es casual que el lanzamiento de vehículos de todo tipo de marcas se haya condensado en automóviles eléctricos o altamente electrificados, con híbridos enchufables que ya superan los 100 kilómetros de autonomía eléctrica.
Las presiones regulatorias siempre han propiciado mayores inversiones de los fabricantes y nuevos desarrollos. En los últimos tiempos hemos visto evidentes esfuerzos con inversiones en renovación de plantas para producir coches eléctricos y construcción de fábricas para la producción de baterías. Incluso se llegaron a anunciar saltos al coche eléctrico en exclusiva que, eso sí, se han diluido con el paso de los años.
¿Han conseguido algo los fabricantes? Sí, aunque los resultados podrían definirse como «huída hacia adelante». El primer gran hito ha sido el de posponer las multas por emisiones hasta el año 2027. Este año 2025 Europa debería haber empezado a multar a quienes superan el límite de 93,6 gr/km de CO2 pero se esperaban multas milmillonarias.
Finalmente, los reguladores han cedido señalando que las multas se basarán en la media de emisiones de CO2 vendida entre 2025 y 2027. Es decir, si un fabricante se excede 10 gramos en 2025, tiene dos años más para situarse por debajo del límite. Eso le obligará a vender muchos más coches eléctricos e híbridos enchufables entre 2026 y 2027.
{«videoId»:»x8cb27d»,»autoplay»:false,»title»:»BMW i4 eDRIVE 40 ANÁLISIS: BAJO CONSUMO y GRAN POTENCIA», «tag»:»webedia-prod», «duration»:»856″}
Sutil pero clave. Además, después de múltiples presiones lideradas por Alemania e Italia se consiguió que la prohibición de 2035 cambiara sutilmente pero de manera decisiva. Primero se hablaba de motores de combustión «neutros en emisiones» pero la nueva redacción ya habló de motores de combustión «neutros en emisiones de carbono».
Este pequeño cambio es esencial para garantizar la venta de motores de combustión que utilicen combustibles sintéticos o hidrógeno. Estas opciones no son neutras en emisiones ya que lanzan partículas finas muy dañinas para la salud. Es un problema producido por la propia quema del combustible y no tiene solución viable.
Al introducir ese matiz de «neutros en emisiones de carbono», los fabricantes sí podrán desarrollar propulsores de este tipo ya que podrán emitir dichas partículas pero el desarrollo de los combustibles sintéticos y el uso de hidrógeno hacen de estos coches «neutros» en este tipo de gases. Con todo, son coches que deberían ser la absoluta excepción si se cumplen los planes europeos.
¿Qué futuro nos aguarda? Es difícil de asegurar. La industria europea es extremadamente potente y tiene mucha capacidad de presión en países como Alemania, Italia, Francia o España donde se producen volúmenes muy altos de vehículos. Conscientes de esto, los fabricantes siempre han tratado de presionar a su manera, bien para retrasar normativas o recibir más subvenciones.
Si los planes se cumplen, deberíamos ver un enorme aumento en las ventas de coches eléctricos. Es la fórmula más rápida para rebajar consumos ya que los híbridos enchufables han empezado a contabilizar en las cuentas de resultados de emisiones con cifras superiores a las actuales, ya que se ha cambiado el método para contabilizar emisiones y consumo.
Por lo tanto, estamos ante un nuevo movimiento de los fabricantes para presionar a los reguladores y tratar de flexibilizar las normas. Que lo consigan o no es algo que solo el tiempo dirá.
Foto | Red Dot y Comisión Europea
(function() {
window._JS_MODULES = window._JS_MODULES || {};
var headElement = document.getElementsByTagName(‘head’)[0];
if (_JS_MODULES.instagram) {
var instagramScript = document.createElement(‘script’);
instagramScript.src = ‘https://platform.instagram.com/en_US/embeds.js’;
instagramScript.async = true;
instagramScript.defer = true;
headElement.appendChild(instagramScript);
}
})();
–
La noticia
«No es viable»: Europa quiere acabar con los coches de combustión en 2035. Los fabricantes tienen sus propios planes
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alberto de la Torre
.