Publicado: octubre 18, 2026, 8:23 pm
El presidente francés, Emmanuel Macron, ha comparecido en la tarde del domingo con un mensaje a la nación en el que ha emplazado a los prefectos regionales a prohibir «ciertas reuniones» cuando ello sea necesario en respuesta a los graves disturbios del sábado coincidiendo con las multitudinarias protestas sociales.
Macron ha responsabilizado de la violencia desatada a «extremistas de un grupo de ultraizquierda», y ha pedido a los prefectos que a partir de ahora respondan «incluso prohibiendo ciertas reuniones cuando sea necesario, tomando todas las medidas necesarias y por todos los medios».
El prefecto en Francia es el equivalente al delegado del Gobierno provincial en España y, por tanto, a cargo de las fuerzas policiales y la autorización de concentraciones. «Los prefectos tomarán decisiones conjuntamente con los alcaldes para proteger nuestras ciudades, nuestros edificios públicos y nuestros negocios», ha explicado.
Macron ha condenado así la «violencia desenfrenada» y ha subrayado que «nada la justifica». «Esta noche todos sentimos ira y vergüenza«, ha afirmado Macron en un discurso televisado. «Quienes han saqueado deben pagar por sus crímenes (…). Quienes han atacado edificios gubernamentales deben pagar por sus crímenes», ha añadido antes de prometer «mano firme».
En cualquier caso, y en respuesta a las críticas sobre la actuación policial, Macron ha pedido «total transparencia» con respecto a la estrategia de las fuerzas de seguridad durante la jornada del sábado. Así, ha subrayado que «las fuerzas de seguridad se mantuvieron firmes» y que «hicieron todo lo posible» en esa situación.
El mandatario francés ha apelado a continuar con los debates «con los partidos y no en la calle, mediante la violencia», en referencia a las elecciones presidenciales previstas para dentro de seis meses. «No. Siempre no a la violencia de cualquier tipo», ha remachado.
En referencia al elevado coste de la vida, Macron ha reconocido la legitimidad de las protestas y planteado que «nunca debemos mezclar la protesta pacífica con saqueadores y alborotadores». «Hay gente que legítimamente considera que el precio de los combustibles están demasiado altos. Es por la guerra de Irán», ha apuntado.
Unas 550.000 personas han participado en las movilizaciones celebradas este sábado a lo largo y ancho de Francia, según la estimación de las autoridades. Por su parte, la Confederación General del Trabajo (CGT), el principal sindicato francés, ha elevado a más de 800.000 la cifra de asistentes.
En paralelo a estas protestas, hubo graves disturbios y ataques a sedes de ayuntamientos, como el de Limoges, que fue incendiado y destruido, así como saqueos de comercios. Al menos 2.397 personas fueron detenidas y 997 policías resultaron heridos, según el último balance facilitado por el Gobierno galo.
