Publicado: noviembre 7, 2026, 11:13 pm
¿Qué ha supuesto a lo largo de su vida el deporte? Fui un niño de barrio y me eduqué en la calle, jugando al fútbol, aunque el deporte que he practicado de manera más profesional es la hípica. Fui jinete. Seguidor del Granada y del Real Madrid ¿y si le pido que escoja? Tener doble militancia es interesante. Te ayuda a pensar en los contextos. De niño, fui socio del Granada. Iba a los Cármenes con mi padre, muy madridista también. Íbamos con el Granada para que no bajara a segunda o subiera primera y con el Madrid para que ganara las ligas y las copas de Europa. Decía Albert Camus que todo lo que aprendió de ética se lo enseñó el ser portero de fútbol. ¿Cuál es su deuda de gratitud para con el fútbol? Me gustó mucho leer a Camus porque quienes se meten con el fútbol no comprenden lo que uno aprende de él. Cuando lo practicas, lo ves y eres sensato, te enseña a respetar al contrario y a pensar en tus propias posibilidades. Yo estoy muy acostumbrado a ver cómo pierde mi equipo y no le echo siempre la culpa a los árbitros, aunque alguna vez la tienen. Esa conjunción… De verdad, he aprendido a reconocer los propios errores, los fallos de mi equipo y la superioridad del contrario. Y eso se aprende en el fútbol, si uno no es un botarate. ¿Por qué cree que la distancia entre fútbol e intelectualidad se ha diluido? Fíjate, yo voy al Bernabéu con un amigo escritor, Benjamín Prado, y a Los Cármenes con el pintor Juan Vida o el poeta Antonio Jiménez Millán. He hablado y visto muchos partidos con Manuel Vázquez Montalbán y he discutido con Mario Vargas Llosa. El amor de los intelectuales por el fútbol es significativo. Sigo sin entender qué les alejaba. Que hubo una época en la que se utilizaba como estrategia de manipulación. Y la gente de la cultura reaccionaba. Pero eso no es culpa del fútbol, sino de los manipuladores. Cuentan las malas lenguas que usted es un hombre tranquilo, hasta que el fútbol y tal. Ya sé quién. Con Víctor Manuel y Ana Belén he visto partidos y Víctor me llamaba la atención. Se sorprendía de lo mucho que protestaba. Me decía: «creía que eras más tranquilo, como lo eres en la vida». Y es verdad que soy un aficionado que, aunque intento controlar los nervios, de pronto, me enfado. ¿Con los árbitros? Con la manera de actuar de mi propio equipo. ¿Es de los que piensa que Negreira sigue vigente? Creo que no. Es un problema sobre el que el fútbol tiene que reflexionar y meditar. Pero echarle las culpas a Negreira, ya, no tiene sentido. ¿Vinicius es un problema o una solución? Muchas veces, los méritos personales no hacen mejor a un equipo. Vinicius es un grandísimo jugador pero, en ocasiones, el Madrid corre el peligro de jugar solo para él, olvidándose del resto de posibilidades. ¿Con o sin él? Volcarse con Vinicius hace más fácil la estrategia del contrario y de los defensores. Le valoro, pero comprendo que el Madrid tiene muchas posibilidades cuando juega sin él. ¿El penalti a Mbappé ante el Racing de Santander fue un regalo arbitral? No creo que los logros del Madrid se deban al apoyo de los árbitros, pero es verdad que todos los equipos de categoría inferior suelen sufrir el respeto que los árbitros sienten por los grandes equipos. Para un madridista, ¿es el Real Madrid el mejor embajador de la marca España? Déjame que sea políticamente correcto, porque creo que es la selección española. Juega muy bien, ha tenido grandes éxitos y articula a todo el Estado español, sin que tengamos los unos que meternos con los otros. ¿Le molesta que pueda plantearse que la final del Mundial 2030 sea en Marruecos? A mí me gustaría que fuera en Madrid. Debería serlo, pero vuelvo a los contextos. Intentemos no ofender a nadie y explicar que los derechos, lo recomendable y lo lógico debe asumirse, pero sin convertirse en un motivo de disputa contra otra gente que puede salir perjudicada. ¿Quién va a ganar la liga? Objetivamente, y aunque ahora el Madrid está mucho mejor, creo que el Barcelona tiene mejores perspectivas. ¿Y la Champions? He visto jugar al Bayern y al PSG y son muy fuertes. Pero contra esos equipos, el Madrid se crece. ¿Cómo ha encajado la vuelta de Mourinho después de reconocer que no era muy fan? Me parece que es un buen entrenador, aunque tiene un carácter, a veces, que complica su relación con los jugadores. Sentía mucha simpatía por Ancelotti. Lo de Mourinho fue, de pronto, como un golpe estratégico y espero que dé resultado a largo plazo. ¡Qué bien regatea, Luis! No, no. Ahora que es entrenador del Real Madrid, pues soy partidario de Mourinho. ¿Qué concepto no faltaría jamás en un libro suyo sobre fútbol? Siempre tengo muy presente el poema que Rafael Alberti le dedicó a Platko, el ‘oso rubio’, de Hungría y que militó como portero en el F.C.Barcelona, porque creo que hablar de fútbol es hablar de admiración. Usted también tiene una antología de poemas sobre fútbol. ‘Un balón envenenado’, sí. Y leyendo los poemas y escribiendo, me di cuenta que, a menudo, la objetividad no es posible y que cuando uno tiene emociones debe responder a sus sentimientos y a sus intimidades. ¿Hay algún jugador que le haya evocado algún personaje o autor literario? Déjame que empiece recordando a Enrique Porta, un jugador de mi infancia, del Granada, que fue Pichichi, y al que identifico con Lorca, que fue también muy importante para mí. ¿ Y Lamine Yamal? Podría asociarlo con una poeta joven, Rosa Berbel, que también es una grandísima poeta y de la que también espero que tenga un gran futuro por delante, sin que la fama le borre su responsabilidad, que es mucha. ¿A quién le evoca Mbappé? Es un gran jugador. A Antonio Muñoz Molina. ¿Cómo era esa convivencia con una atlética como la añorada Almudena Grandes? La doble militancia también se ha dado en mi familia y es muy educativa. Almudena era muy fanática del Atleti, mis hijos son muy del Atleti. Mi hija Elisa ha hecho socia del Atleti a mi nieta Candela, antes de cumplir un año. ¿Cuántas noches le quedó sin cenar? Almudena era más apasionada con el Atleti que yo con el Real Madrid, pero ambos sabíamos que el fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes. Convivir con una persona que es de otro equipo es más fácil que hacerlo con alguien que tenga gustos literarios, políticos o de la vida muy distintos. Lo que viene a ser una visión inteligente del mundo. Si a mí no me gustara Galdós, hubiera sido mucho más difícil convivir con Almudena que siendo del Real Madrid.
