Publicado: julio 8, 2026, 11:14 am
La cuestión de las bajas médicas laborales vuelve a estar en primera línea de la conversación pública después de que el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, calificara el «absentismo laboral» como «un cáncer» que «cuesta más de 30.000 millones de euros» y se comprometiera a adoptar medidas para atajarlo si llega a ser presidente.
Lo cierto es que el debate sobre la incapacidad temporal -el nombre en la jerga técnica con el que se conoce a las bajas laborales- lleva varios meses en el candelero. Las distintas patronales sitúan la cuestión del absentismo como su prioridad número uno y exigen soluciones como que la Seguridad Social sea quien asuma íntegramente el coste. Mientras que los sindicatos atribuyen el auge en la IT a una sanidad pública saturada y el envejecimiento de la población y ven en la actitud de los empresarios un interés por recortar derechos.
Las cifras dan cuenta de la dimensión de la situación. Un exhaustivo estudio publicado por la Airef el pasado mes de febrero reflejaba que el número de procesos de baja médica laboral se ha incrementado un 84% entre 2017 y 2024. En aquel año se iniciaron 8,6 millones de procesos, frente a los 4,7 millones registrados siete años antes. Una parte de ese aumento se debe a que hay más personas trabajando, pero aun así, si borramos esta variable de la ecuación y se mira la incidencia (los procesos abiertos por cada 1.000 trabajadores) se observa cómo se ha incrementado un 60%.
Además, no solo es que haya bastantes más bajas e incidencia, sino que los procesos son también más largos. En concreto, la duración media de la incapacidad temporal se ha incrementado un 15%, pasando desde los 40 días en el año 2017 a 45,9 en 2024.
El incremento en los procesos se ha traducido en una fuerte subida en los costes que acarrean las bajas médicas. La Airef refleja que el gasto en subsidios por incapacidad temporal -la ayuda que perciben los trabajadores cuando enferman para compensar la pérdida de salario- fue de 16.500 millones de euros en 2024. Esta cifra triplica lo que se destinaba una década antes y ha llegado a tal extremo que ya supone la segunda mayor partida de gasto para la Seguridad Social después de las pensiones contributivas.
Pero esta cifra no incluye los costes que supone la incapacidad temporal para las empresas, que se encargan de financiar la pérdida de salario entre los días 4 y 15 de la baja. Además, tienen que seguir pagando las cotizaciones y en muchas ocasiones incluyen complementos en los convenios colectivos que completan el subsidio hasta alcanzar el 100% del salario.
La patronal estima que el coste que le supone estas cuestiones es similar a lo que abona la Seguridad Social, de ahí que se de una cifra global de unos 33.000 millones. Sin embargo, las empresas se quejan de que esta cifra no incluye el impacto negativo que les supone la pérdida de producción por tener a un trabajador de baja o el coste de contratar a otra persona para que lo sustituya.
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