Publicado: junio 27, 2026, 11:15 am
Un partido duro, trabado y disputado. «Será una guerra», avisaba Yeremy Pino en la previa del partido. Y así fue (en términos futbolísticos). Uruguay salió a morder, a rascar, con la presión alta y al hombre. España no se encontró a gusto en ningún momento, con errores en pases en campo propio y pérdidas de control del juego en varios tramos. La dureza uruguaya tampoco lo permitió. No pudieron con Baena. Al filo del descanso, el extremo marcó el gol que dio la victoria y el primer puesto del grupo a una España, que ya espera rival en dieciseisavos. A diferencia de los dos primeros partidos del Mundial, España remató muy poco: apenas seis tiros, y solo dos de ellos a puerta: el gol de Baena y un disparo al larguero de Ferran en la segunda parte. Esto se tradujo en 0,86 goles esperados. La selección de Marcelo Bielsa tampoco dispuso de muchas ocasiones de peligro. Las recuperaciones en campo rival no terminaron de materializarse en disparos. Solo sumaron 0,2 goles esperados con sus cinco disparos (uno a portería). El tanto de Baena llegó casi al término de la primera parte, en el minuto 42. El jugador del Atlético de Madrid remató un pase de Llorente al interior del área que acabó en el fondo de la red defendida por Muslera, que pudo hacer más por evitarlo. España salió como acostumbra: con un 4-1-2-3 con Rodri de pivote y Pedri de interior acompañándolo en la creación de juego. Ante Uruguay fue Mikel Merino el segundo interior, algo más cercano a Oyarzabal. En las bandas, Lamine Yamal buscó la profundidad, pegado al costado derecho, mientras que Baena buscó más el interior izquierdo para dar aire a un Cucurella que, en esta ocasión, no pudo aprovechar su banda en ataque. Los uruguayos, por su parte, atacaron con un 4-1-4-1 con Ugarte como pivote, que se convertía en numerosas ocasiones en tercer central (5-4-1) con el objetivo de tapar las internadas de Merino. Ante la agresividad charrúa, Luis de la Fuente se vio obligado a introducir cambios a partir del 60′. No hizo sustituciones tácticas, sino jugador por jugador. Primero, cambió a los interiores: entraron Fabián y Olmo por Pedri y Merino. Después Yeremy Pino por Baena y, finalmente, Nico Williams y Ferran por Lamine y Oyarzabal. Así, la disposición final no varió respecto al inicio. La presión alta y al hombre de Uruguay desde el inicio dio sus frutos en forma de robos en campo rival. De las 51 recuperaciones de balón de los charrúas, 20 fueron en campo rival. Once de ellas se produjeron en la primera mitad; nueve, en la segunda, lo que indica que mantuvieron el empuje inicial a lo largo de todo el partido. España no fluía, no dominaba y carecía de claridad. Las imprecisiones fueron una constante. Y no solo en campo propio. En el último tercio de campo -en la zona de influencia atacante-, el combinado español dio muchos menos pases que en los dos partidos anteriores y con mucha menos efectividad. Solo dos tercios de sus pases en zona rival -69 de 105- fueron buenos. Ante Uruguay, la selección vivió su primer examen de verdad en tareas propiamente defensivas. Si ante Cabo Verde y Arabia Saudí el guion fue de posesión y dominio, ante los pupilos de Bielsa la defensa se tuvo que emplear a fondo. Las acometidas uruguayas sobre el área de Unai Simón tuvieron una respuesta sólida por parte de la zaga española. Aunque tales ataques no se materializaron en disparos a portería, Uruguay sí colgó balones al área y llegó con claridad a la frontal. Y ahí imperó la ley de los centrales españoles. La estadística de despejes lo resumen bien: Laporte despejó hasta ocho veces el esférico; Cubarsí, cinco; Llorente, cuatro; Cucurella, una. Tras su suplencia ante Arabia Saudí, Llorente no solo se reivindicó con una solvente actuación defensiva, sino que asistió a Baena en el gol español y fue incansable en banda derecha. Con la victoria ante Uruguay, la selección de Luis de la Fuente acaba primera del grupo H con 7 puntos, por delante de la sorprendente Cabo Verde (3 puntos), que se clasifica como segunda, y de Uruguay y Arabia Saudí, ambas con 2 puntos y eliminadas del Mundial. El rival en dieciseisavos será el segundo clasificado del grupo J, un puesto al que aspiran Austria y Argelia. Con Argentina ya clasificada como primera de ese grupo y Jordania eliminada, las dos selecciones se enfrentan entre sí este domingo 28 de junio a las 04.00 (hora peninsular española) con el objetivo de lograr la deseada segunda plaza y poder acceder a la fase final del torneo. El partido de dieciseisavos de España se disputará el jueves 2 de julio a las 21.00 (hora peninsular española) en Los Ángeles (EE. UU.).
