Publicado: octubre 29, 2026, 12:56 pm
La marca china BYD ha ganado 1.350 millones de euros en el tercer trimestre, un 28% más que en el mismo periodo del año anterior, aunque no ha logrado cumplir con las previsiones. Uno de los factores clave para ellos es el gran crecimiento que están cosechando fuera de su propio mercado y es que el impulso de las exportaciones les ha servido para elevar sus ingresos un 13,6% en los últimos tres meses, hasta los 29.850 millones de euros.
A pesar de las cifras, el ejercicio no marcha como le gustaría a la firma, pues el beneficio acumulado hasta la fecha se ha enfriado un 4,2% por el aumento de la competencia y de los costes, tal y como ha apuntado la compañía en un comunicado. Sin embargo, la mejora de los últimos meses dibuja un cambio de tendencia respecto al segundo trimestre, cuando la facturación se redujo un 3%, y pone fin a una racha de cuatro trimestres consecutivos de caídas de los ingresos.
La expansión internacional se ha convertido en uno de los principales apoyos de la marca, al igual que otras enseñas chinas. Una tendencia que se ha podido observar en las ventas mundiales, que aumentaron un 18,8% en el tercer trimestre, hasta superar los 1,32 millones de unidades, tal y como remarca Reuters. Los envíos al extranjero se duplicaron con creces, lo que ayudó a compensar la debilidad de la demanda en China, su mercado doméstico. La empresa se enfrenta allí a una competencia cada vez más intensa y a la presión sobre los precios, en un entorno en el que otros fabricantes locales también están ampliando su oferta de modelos eléctricos e híbridos.
Los resultados de los nueve primeros meses muestran una evolución menos favorable que la del último trimestre, con unos ingresos de 76.310 millones de euros, en línea con el ejercicio anterior, pero el beneficio neto retrocedió hasta los 3.010. Los datos financieros también reflejan el impacto de las divisas: la compañía contabilizó gastos financieros de alrededor de 993 millones, frente a una ganancia de 396.
La compañía afronta un escenario más exigente tanto en China como en el exterior. En su mercado doméstico, rivales como Geely están acelerando sus avances tecnológicos, mientras que otros fabricantes compiten con vehículos de precios más bajos. La presión competitiva amenaza con limitar los márgenes y dificulta mantener el ritmo de crecimiento de los últimos años. En el extranjero, la expansión también está expuesta a riesgos geopolíticos y a posibles restricciones comerciales. En Europa, los fabricantes chinos de vehículos híbridos podrían verse afectados por nuevas medidas de la Unión Europea destinadas a limitar las importaciones de este tipo de automóviles.
