Publicado: junio 18, 2026, 4:23 am
El suelo pélvico ha dejado de ser un tema desconocido, pero la mayor visibilidad también ha contribuido a la difusión de numerosas creencias erróneas. Algunas ideas muy extendidas llevan a normalizar síntomas o a asumir hábitos y tratamientos que no siempre se corresponden con lo que indica la evidencia científica. Estas son algunas de las principales falsas creencias.
Mentira 1. «Las pérdidas de orina son normales después de tener hijo»
Aunque son frecuentes, no son normales. La incontinencia urinaria afecta aproximadamente al 25-45 % de las mujeres adultas y su prevalencia aumenta tras el embarazo y el parto. Sin embargo, que sea frecuente no significa que deba aceptarse, ya que tiene solución en manos de profesionales.
Mentira 2. «El ejercicio físico de impacto perjudica al suelo pélvico»
Durante años se transmitió el mensaje de que correr, saltar o levantar peso era perjudicial para el suelo pélvico, y actualmente la evidencia científica es clara. El ejercicio físico es una de las herramientas más importantes para la salud general y no debe evitarse por miedo.
Lo importante es:
• Ajustar las cargas.
• Progresar adecuadamente.
• Gestionar la presión intraabdominal.
• Adaptar el entrenamiento a cada mujer.
• Valorar el estado del suelo pélvico previamente.
El problema suele ser una mala gestión de las cargas, no el ejercicio en sí.
Mentira 3. «Los problemas de suelo pélvico solo afectan a mujeres mayores»
Aunque la prevalencia aumenta con la edad, los trastornos del suelo pélvico pueden aparecer en cualquier etapa de la vida como:
• Mujeres jóvenes deportistas.
• Embarazadas.
• Mujeres en postparto.
• Mujeres durante la menopausia.
• Hombres tras cirugía prostática.
La edad es un factor de riesgo, pero no el único.
Mentira 4. «Si no tengo síntomas, no debo preocuparme por mi suelo pélvico»
Existen patologías que no siempre dan señales en estadíos iniciales como es el caso de los descensos de órganos o prolapsos, y la detección temprana es fundamental para evitar complicaciones.
La prevención es especialmente importante en etapas como:
• Embarazo.
• Postparto.
• Menopausia.
• Inicio de programas de ejercicio intenso.
• Recuperación tras cirugía.
La educación y la evaluación precoz pueden reducir el riesgo de problemas futuros.
Mentira 5. «Durante el embarazo el mejor ejercicio es pilates»
El pilates puede ser una herramienta útil, pero las principales guías internacionales recomiendan combinar ejercicio aeróbico, entrenamiento de fuerza, trabajo de movilidad y ejercicios específicos de suelo pélvico cuando estén indicados. El entrenamiento de fuerza cuenta con un amplio respaldo científico por sus beneficios durante la gestación.
• Ejercicio aeróbico.
• Entrenamiento de fuerza.
• Trabajo de movilidad.
• Ejercicios específicos de suelo pélvico cuando estén indicados.
Actualmente, el entrenamiento de fuerza es una de las modalidades con mayor respaldo científico por sus beneficios sobre:
• La ganancia excesiva de peso gestacional.
• El riesgo de diabetes gestacional.
• El dolor lumbar y pélvico.
• La capacidad funcional.
• La salud cardiovascular materna.
Por tanto, el pilates puede formar parte del programa, pero no debería ser la única actividad física realizada durante el embarazo.
Mentira 6. «En la recuperación posparto es imprescindible realizar hipopresivos»
Los hipopresivos se popularizaron con la promesa de recuperar la faja abdominal, mejorar el suelo pélvico y reducir el perímetro abdominal.
Sin embargo, las revisiones científicas disponibles muestran que sus beneficios son similares o inferiores a los obtenidos mediante programas convencionales de ejercicio terapéutico y entrenamiento específico del suelo pélvico.
Mentira 7. «Si tienes diástasis abdominal no puedes hacer abdominales»
Durante años se recomendó a las mujeres con diástasis abdominal evitar cualquier ejercicio que implicara trabajar la musculatura abdominal, especialmente los tipos crunch. Sin embargo, la evidencia científica actual muestra una realidad mucho más compleja.
Hay que valorar más allá de la distancia entre ambos rectos anteriores y personalizar el ejercicio a cada mujer, ya que en algunos casos se ha podido observar mediante control ecográfico que muchas de ellas mejoran la tensión del tejido conectivo y la función abdominal al realizar este tipo de ejercicios abdominales hiperpresivos.
Mentira 8. «Hay que ir al baño cada vez que aparecen las ganas de orinar»
Muchas mujeres han escuchado alguna vez que no conviene aguantar la orina y que, por tanto, deben acudir al baño en cuanto sienten la primera sensación de ganas de orinar. Algunas lo hacen por evitar tener que ir a un baño público, otras porque tienen entendido que retener la orina provoca infecciones de orina, y otras muchas porque desde pequeñas les han inculcado el hábito del «por si acaso».
Por ejemplo:
• Antes de salir de casa.
• Antes de coger el coche.
• Antes de una reunión.
• Antes de hacer ejercicio.
• Varias veces antes de acostarse.
Pues este hábito no es saludable ya que cuando una persona orina sistemáticamente ante las primeras sensaciones de llenado, la vejiga puede acostumbrarse a trabajar con volúmenes cada vez más pequeños ocasionando:
• Aumento de la frecuencia urinaria.
• Sensación de urgencia.
• Aumenta el riesgo de infecciones de orina.
• Interfiere de manera negativa en la calidad de vida al tener que estar siempre pendiente de tener un baño cerca.
Lo ideal en su justa medida.
Mentira 9. «En la menopausia, la sequedad vaginal y las molestias sexuales son algo que hay que aceptar»
Esta es una de las creencias más dañinas.
Es cierto que los cambios hormonales pueden producir:
• Sequedad vaginal.
• Disminución de la elasticidad tisular.
• Dolor durante las relaciones sexuales.
Pero a día de hoy existen tratamientos muy eficaces como la fisioterapia de suelo pélvico, los lubricantes e hidratantes vaginales, terapias hormonales, que pueden mejorar considerablemente la vida sexual de la mujer.
