Publicado: julio 29, 2026, 12:24 am
Los portátiles de 16 pulgadas suelen obligarnos a elegir entre una pantalla grande o un equipo realmente cómodo de transportar. El LG gram Pro (modelo 16Z90U) intenta eliminar esa disyuntiva con un ordenador que ofrece una superficie de trabajo generosa, pero pesa menos que muchos modelos de 14 pulgadas.
Su ficha técnica también es ambiciosa: pantalla OLED, procesador Intel Core Ultra X7, 32 GB de RAM y la nueva gráfica integrada Intel Arc B390. Todo ello dentro de un chasis de apenas 1,199 kilos y 12,4 milímetros de grosor.
Un portátil de 16 pulgadas que no lo parece
El peso sigue siendo el principal argumento de la familia LG gram y también lo mejor de este modelo. La primera vez que se levanta con una mano cuesta creer que estemos ante un ordenador de 16 pulgadas.
Esa ligereza se nota especialmente al transportarlo. En una mochila ocupa el espacio propio de un portátil grande, pero no transmite la sensación de estar cargando continuamente con uno. Es una diferencia importante para quienes trabajan con el ordenador fuera de casa y no quieren renunciar a una pantalla amplia.
A pesar de su reducido peso, el equipo no transmite una sensación especialmente frágil y para nada genera inseguridad durante el uso cotidiano.
El diseño también está muy cuidado. El acabado negro carbón, las líneas rectas y el perfil delgado le dan una apariencia sobria y elegante. No busca llamar la atención con elementos estridentes, sino ofrecer una estética profesional que funciona bien y le queda como un guante.
El problema es que resulta prácticamente imposible mantenerlo limpio. La superficie actúa como un auténtico imán para las huellas y las marcas aparecen en cuanto se manipula, en apenas segundos. Es una pena porque su acabado es uno de sus principales atractivos, pero obliga a limpiarlo con frecuencia para conservar esa apariencia impecable.
Una pantalla OLED que marca la diferencia
La otra gran razón para elegir este LG gram Pro es su pantalla. El panel OLED de 16 pulgadas ofrece una resolución de 2.880 × 1.800 píxeles, formato 16:10, hasta 500 nits de brillo y una frecuencia de refresco adaptativa que puede alcanzar los 120 Hz.
La combinación es especialmente buena para trabajar. El formato 16:10 aprovecha mejor el espacio vertical que las pantallas panorámicas tradicionales, algo que se agradece al editar documentos, navegar por páginas web o utilizar varias ventanas.
La imagen resulta nítida, los colores son intensos y los negros propios de la tecnología OLED mejoran claramente la experiencia al ver vídeos y fotografías. Los 120 Hz también aportan una mayor sensación de fluidez al desplazarse por la interfaz, aunque probablemente no sean imprescindibles para todos los usuarios.
El tratamiento antirreflejos ayuda en espacios iluminados, aunque, como ocurre con prácticamente cualquier pantalla de este tipo, aumentar el brillo y mantener los 120 Hz puede afectar a la autonomía.
Potencia suficiente, aunque su tamaño impone límites
En su interior encontramos el procesador Intel Core Ultra X7 358H, acompañado por 32 GB de memoria LPDDR5X y la gráfica integrada Intel Arc B390. El conjunto ofrece un funcionamiento rápido y fluido en las tareas habituales: navegación con muchas pestañas abiertas, ofimática, videollamadas, reproducción multimedia y multitarea.
También permite ir algo más allá y trabajar con edición fotográfica, vídeo ocasional o aplicaciones creativas sin que el ordenador parezca quedarse corto enseguida. La nueva gráfica integrada supone un avance importante y permite incluso jugar de manera puntual, siempre que no esperemos el rendimiento de un portátil gaming o de un equipo con gráfica dedicada.
El principal compromiso aparece cuando se mantiene una carga exigente durante bastante tiempo. El portátil puede reducir ligeramente su rendimiento para controlar la temperatura y la zona inferior llega a calentarse bastante.
Es el precio de introducir componentes potentes en un chasis tan fino y ligero. Para el trabajo diario su rendimiento es más que suficiente, pero no sería la primera elección para editar vídeo de forma intensiva, renderizar durante horas o jugar habitualmente.
Buena autonomía y bien equipado
La batería de 77 Wh permite trabajar durante bastantes horas sin estar pendiente continuamente de un enchufe. LG anuncia hasta 27 horas, aunque se trata de una cifra obtenida en condiciones controladas y alejada del uso cotidiano.
En cualquier caso, la autonomía es uno de sus puntos fuertes y permite afrontar una jornada de trabajo convencional con bastante tranquilidad, especialmente si se ajustan el brillo y la frecuencia de refresco de la pantalla.
El teclado es cómodo, silencioso y cuenta con bloque numérico, algo cada vez menos habitual y especialmente útil para quienes trabajan con hojas de cálculo o introducen cifras con frecuencia.
El touchpad no es especialmente grande teniendo en cuenta las dimensiones del portátil, pero durante mi experiencia ha funcionado correctamente y no ha supuesto ningún problema. La respuesta es precisa y no penaliza el uso diario.
La conectividad también está bien resuelta: incluye dos USB-C con Thunderbolt 4, dos USB-A, HDMI 2.1 y conexión para auriculares.
Para el desbloqueo, el equipo recurre al reconocimiento facial mediante la cámara infrarroja, ya que no incorpora lector de huellas. Tampoco cuenta con un obturador físico para tapar la webcam: puede desactivarse desde el teclado, pero habría sido preferible disponer de una barrera visible que garantizara la privacidad.
Más difícil de justificar resulta que el cargador de 65 W no esté incluido en la caja. LG entrega únicamente un cable USB-C, de modo que el comprador tendrá que utilizar un adaptador compatible que ya tenga en casa o adquirirlo por separado.
También resulta algo escaso el SSD de 512 GB para un portátil de esta categoría y precio, aunque dispone de una ranura adicional para ampliar el almacenamiento.
La inteligencia artificial no es la razón para comprarlo
Como prácticamente todos los portátiles premium actuales, el LG gram Pro llega acompañado por varias funciones de inteligencia artificial. Es un Copilot+ PC e incorpora gram chat, que puede funcionar tanto localmente como mediante servicios en la nube.
El modo local tiene la ventaja de poder buscar o resumir documentos sin enviar la información a servidores externos, pero sus posibilidades todavía son limitadas y depende bastante de utilizar las instrucciones que el propio sistema propone.
Son funciones interesantes para experimentar, pero no deberían ser el principal motivo para comprar este ordenador. Su verdadero valor está en algo mucho más tangible: ofrecer una pantalla OLED de 16 pulgadas en un equipo que apenas pesa 1,2 kilos.
¿Merece la pena?
El LG gram Pro (16Z90U) es un portátil pensado para quienes necesitan una pantalla grande, pero se niegan a cargar con un ordenador pesado. Su combinación de ligereza, autonomía, diseño y calidad de imagen resulta difícil de encontrar en otros modelos.
No es perfecto. Se calienta al exigirle durante periodos prolongados, sus 512 GB pueden quedarse cortos, no incluye cargador y el acabado negro acumula huellas con una facilidad desesperante.
Sin embargo, esos inconvenientes no eclipsan su mayor logro: conseguir que un portátil de 16 pulgadas potente sea realmente cómodo de transportar. Para trabajar, viajar y consumir contenido, el equilibrio que ofrece es excelente. Para edición profesional intensiva o gaming, existen opciones mejores, aunque difícilmente serán tan ligeras.
