Publicado: junio 4, 2026, 12:23 pm
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La economía digital dejó de girar solo alrededor de la compra de un dispositivo o de la exposición a la publicidad. Las grandes plataformas descubrieron que podían cobrar todos los meses por almacenamiento, entretenimiento, productividad y, ahora, por inteligencia artificial . La suscripción se convirtió en un nuevo negocio. La razón no es solo comercial, sino financiera, ya que hay una competencia cada vez más dura por la publicidad, por lo que los cobros recurrentes ofrecen ingresos previsibles, mayor retención y una relación más directa con el usuario. La IA aceleró ese giro porque dio a las compañías una nueva forma de segmentar funciones, reservar capacidades avanzadas para quienes pagan y justificar niveles más altos de precio.
Suscritos a la vida digital
“Para las corporaciones, tener acceso a herramientas de IA es una necesidad que piden más los colaboradores, pues se requiere desbloquear funciones avanzadas, analizar entrenamientos, proteger cuentas. La vieja lógica de la licencia o de la compra única empezó a ceder frente a una nueva economía de las empresas”, señala José Luis Guasco, director de EY GDS México. El cambio empezó en servicios que parecían fáciles de monetizar, como el almacenamiento en la nube y el video, pero terminó por expandirse a casi todo. Google One rebasó los 100 millones de suscriptores de pago en 2024 y Alphabet reportó en febrero de 2026 más de 325 millones de suscripciones pagadas en sus servicios de consumo, impulsadas por Google One y YouTube. Ese total no representa toda la compañía, sino su negocio de suscripciones para usuarios finales, o sea, por separado. La empresa dijo haber vendido más de ocho millones de suscripciones pagadas de Gemini para clientes corporativos, mientras que las “suscripciones, plataformas y dispositivos” pasaron de 21,711 millones de dólares en 2020 a 48,030 mdd en 2025, un crecimiento del 121%, de acuerdo a su último reporte trimestral. Apple siguió una lógica parecida y Apple One se convirtió en un caso de éxito. Lanzado en 2020, juntó con iCloud, Music, TV+, Arcade, News+ y Fitness+ en una sola cuota, dicha vertical pasó de 53,768 mdd en 2020 a 109,158 mdd en 2025, un 103% más. Esto significa que el iPhone dejó de ser la única caja registradora. Alrededor del dispositivo crecieron capas de suscripción que monetizan almacenamiento, entretenimiento, ejercicio, respaldo y productividad. Deloitte, en su Connected Consumer Survey 2025 , reportó que los hogares encuestados en Estados Unidos gastan, en promedio, 183 dólares al mes en servicios digitales, ligeramente por encima de los 175 dólares de 2024. La consultora aclara que se trata de una canasta amplia de gasto recurrente en tecnología y software, en la que entran rubros como conectividad a internet, planes móviles, almacenamiento en la nube y antivirus. Ese crecimiento se ve en la cantidad de servicios disponibles y en el número de cargos que una persona acumula. Bango reportó en 2025 que el suscriptor promedio en Estados Unidos paga 5.4 suscripciones, de las cuales dos ya se adquieren indirectamente mediante bundles o terceros.
El negocio en las redes
Otra de las suscripciones que no existían es Uber One, que ya no se limita a contenido o software, sino que entra a servicios cotidianos, como transporte y delivery. Uber reportó en febrero de 2025 que Uber One alcanzó 30 millones de miembros, con crecimiento de alrededor del 60% con respecto a 2024. “La suscripción funciona como una herramienta de retención y frecuencia, no solo como una línea adicional de ingresos, además de que brinda una sensación de estatus que funciona muy bien para que los usuarios mantengan gastos recurrentes”, señala Rodrigo Cardoso, especialista en cultura digital de la UNAM. Ese patrón también empieza a verse en México, aunque con cifras públicas más claras en entretenimiento que en el universo de servicios digitales. The CIU calcula que el gasto promedio mensual en plataformas de streaming es de 316 pesos y que el acceso promedio es a dos servicios, mientras que al cierre de 2024 había 14.3 millones de suscripciones activas. Por el lado de las redes sociales, Meta lanzó Meta Verified y reforzó el negocio de mensajería pagada en WhatsApp. El resultado: su rubro de other revenue, en el que agrupa ingresos de WhatsApp de paga, Meta Verified y otros, pasó de 1,722 mdd en 2024 a 2,584 mdd en 2025, un 50% más. En el cuarto trimestre de 2025 esa línea subió 54%, hasta 801 mdd, y la propia empresa dijo que la mensajería pagada dentro de WhatsApp ya había rebasado una tasa anual de 2,000 mdd. Las plataformas de streaming de video y audio muestran que el modelo aún tiene recorrido por hacer, incluso en categorías maduras. Netflix rebasó, en 2025, el umbral de 325 millones de suscriptores y elevó sus ingresos a 45,200 mdd, 16% más que un año antes. Spotify, por su parte, pasó de 263 millones de suscriptores premium al cierre de 2024 a 290 millones en 2025, un aumento del 10.3%. Son cifras que muestran que, aun con mercados saturados y consumidores más selectivos, la recurrencia sigue siendo una apuesta ganadora. Mientras los objetos desaparecen de la vida cotidiana, las mensualidades ocupan su lugar. La música, los archivos, el ejercicio, la movilidad, la productividad y ahora incluso parte de la identidad digital dejan de ser cosas que se poseen físicamente para convertirse en servicios a los que se entra mientras se siga pagando.
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