Publicado: junio 20, 2026, 3:24 pm
El Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) es una tecnología que permite que tanto dispositivos como objetos se conecten a internet para intercambiar información en tiempo real. Gracias a esto, muchos servicios se pueden gestionar de forma mucho más rápida y fácil desde un teléfono móvil o una aplicación. Por ejemplo, esta tecnología ya se utiliza en sectores como el transporte, en la energía o las ciudades inteligentes y ahora también está llegando a las playas. Sí, como suena.
Precisamente, de aquí nacen las llamadas ‘playas inteligentes’ o smart beaches, un modelo que apuesta por digitalizar muchos de los servicios que utilizan los bañistas. España está empezando a fijarse en un sistema que pretende hacer más cómoda la experiencia de quienes visitan la costa durante el verano.
¿Qué son las ‘playas inteligentes’ y qué ofrecen?
Tal y como explican desde la empresa especializada IoT 1NCE, lo que se pretende con esto es que muchas de las gestiones que antes se realizaban de forma presencial puedan hacerse desde el móvil: desde reservar una plaza de aparcamiento, alquilar una sombrilla, una tumbona, etcétera, todo en relación a instalaciones disponibles en la playa. Desde la compañía explican que Italia se ha convertido en uno de los pioneros en este modelo y es una de las referencias que nuestro país persigue.
De hecho, esta tendencia comenzó en el país italiano y poco a poco se está extendiendo a otros destinos turísticos. Uno de los ejemplos más conocidos se encuentra en la región del Véneto. Allí la playa de Bibione permite a los visitantes en reserva por internet hasta 18.000 sombrillas, plazas de aparcamiento y accesos a distintas zonas de ocio. También en las localidades cercanas a Venecia se han puesto en marcha servicios que permiten comprar productos por internet y recibirlos directamente en la playa, como cremas solares o artículos de uso frecuente.
Más allá de que esto suponga una mayor comodidad, lo que también se pretende con las playas inteligentes es mejorar la accesibilidad y la seguridad. Este tipo de espacios pueden incluir zonas adaptadas para personas con movilidad reducida, áreas para quienes viajan solos o espacios destinados a usuarios con mascotas. Además, entre otras cosas, también se permite reservar duchas, vestuarios, instalaciones deportivas y taquillas automatizadas para guardar objetos personales de forma más segura.
