Las crisis energéticas y la búsqueda de la autonomía estratégica en Europa dan un nuevo impulso a la nuclear - Estados Unidos (ES)
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Las crisis energéticas y la búsqueda de la autonomía estratégica en Europa dan un nuevo impulso a la nuclear

Publicado: abril 27, 2026, 3:00 am

Desde la pandemia de coronavirus, que provocó la rotura de las cadenas de suministro globales, a la invasión rusa de Ucrania, que aceleró la crisis energética, y al conflicto en Oriente Próximo, que ha vuelto a poner sobre la mesa la dependencia europea de los combustibles fósiles. La concatenación de ‘shocks’ con efecto en la factura energética -de los hogares y de las empresas- y la demanda exponencial a la que abocan la inteligencia artificial y los nuevos centros de datos han dado un nuevo impulso a la energía nuclear. La generación de este tipo de energía a nivel mundial marcó cifras récord el pasado ejercicio, cuando aumentó un 1,2% con respecto al año anterior. A esto se suma que en distintas regiones del planeta han comenzado a construirse más de 12 gigavatios (GW) de nuevos reactores nucleares.

La Comisión Europea hizo de la necesidad virtud al incluirla en su taxonomía verde en 2022 como actividad de transición sostenible. Lo hizo bajo la premisa de reforzar su autonomía estratégica en un mundo cada vez más convulso a nivel geopolítico y pese a las críticas de algunos estados. En el caso concreto de España, las nucleares volvieron a ser el año pasado la fuente que más horas operó a plena potencia, según datos de Red Eléctrica de España (REE). Además, aportaron el 19,05% de la electricidad generada en el país, según cifras del Foro Nuclear. Su presidenta, Marta Ugalde, incide en que a nivel mundial más de 140 reactores tienen licencia para operar 60 años, e incluso centrales gemelas a la de Almaraz podrán funcionar durante ocho décadas.

«Ante la inestabilidad geopolítica, la necesidad de soberanía energética y los desafíos climáticos, la apuesta por esta tecnología es clara», apuntaba en un acto organizado por el Club Español de la Energía. En su opinión, España «no puede quedarse al margen» y debe apostar por la continuidad de sus siete unidades nucleares que, en combinación con la renovables, «son imprescindibles y complementarias para garantizar un sistema energético seguro, sostenible y competitivo».

Desde la Agencia Internacional de la Energía (AIE) alertan de que la crisis energética desatada por la guerra de Irán, con el bloqueo del estrecho de Ormuz, va a obligar a los gobiernos a revisar sus estrategias de seguridad del suministro, reduciendo su dependencia de los combustibles fósiles y apostando de manera decidida por las energías renovables y por la nuclear, lo que tendrá un impacto en los mercados petroleros.

No es la primera vez que el organismo se pronuncia en este sentido. Recientemente sus representantes apuntaron que el “renovado impulso” de la energía nuclear tiene el potencial de “abrir una nueva era” para esta “fuente de energía segura y limpia a medida que la demanda de electricidad crece con fuerza en todo el mundo”.

La energía y el problema de competitividad de las empresas

Europa tiene un problema de dependencia de los combustibles fósiles que se producen en otras zonas del planeta, esto supone un quebradero de cabeza para la industria, como explica a este diario Pedro González, director General de AEGE, la Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía, que agrupa a los sectores metalúrgico, químico, siderúrgico, a los gases industriales, la industria vidriera y las industrias extractivas.

«Desde hace cuatro años estamos sometidos a un incremento o volatilidad extrema en los precios que nos hace perder competitividad, perder actividad y esto es malo para la economía y malo para el empleo (…) Eso refuerza nuestra convicción de que tenemos que seguir apostando por las tecnologías que no son emisoras, que no dependen de terceros y que nos permiten dotarnos no solo de esa competitividad, de esa descarbonización, sino de la autonomía», defiende. Todos los anteriores son requisitos que desde su punto de vista cumplen tanto las renovables como la nuclear.

En contra de lo que sucede en el resto de Europa, el debate en España no estaría tanto en construir nuevas como en prolongar, «con las inversiones de seguridad necesarias», la vida de unas centrales ya existentes que está programado cierren entre 2027 y 2035, sostiene a La Información Económica Enric R. Bartlett Castellà, profesor de Derecho Público Esade Law School. «El análisis coste beneficio debería valorar si son necesarias y por cuanto tiempo, para garantizar la seguridad de suministro de electricidad o si una matriz fundamentalmente renovable lo hará», añade el experto.

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