Publicado: agosto 10, 2026, 3:00 am
Las bujías, los inyectores, las bielas o el cigüeñal están pasando de moda. Así lo quiere Bruselas y así lo muestran las estadísticas de ventas. El coche eléctrico ha irrumpido en España pisando fuerte y está obligando a amoldar todo el ecosistema del automóvil. Una revolución que ‘empuja’ a los profesionales del sector a adaptarse a la energía verde y que no está siendo sencilla, explica a La Información Económica Sergio Martín, responsable de despliegue de oferta de Euromaster, empresa de mantenimiento de vehículos: «Hay mecánicos que tienen mucho miedo a hacer ciertas operaciones».
Tras décadas en las que los propulsores de combustión habían sido el quebradero principal de los talleres, los ‘cirujanos’ de los vehículos han tenido que volver a hincar codos. Una formación que, en el caso de esta compañía, se articula en tres niveles diferentes. «Lo primero es una prevención de riesgos laborales para enseñar a trabajar con herramientas aisladas y conocer los puntos de alta tensión o normas de seguridad», señala. El segundo nivel pasa por el mantenimiento, donde se aprende a cambiar elementos como «líquidos de la caja de cambios, de la parte eléctrica, refrigerantes…».
La última fase de aprendizaje llega de la mano de otras reparaciones más complejas, con la sustitución de piezas de alta tensión, como los compresores de aire acondicionado, las bombas de agua eléctricas o las baterías, añade. Una labor a la que no todos los profesionales se están adaptando de la misma manera. «Hemos tenido perfiles que no han podido llegar a hacerlo porque se les ha hecho grande«, relata compungido Martín, asegurando que puede llegar a ser una transición complicada para quienes no tienen conocimientos sobre electricidad: «La simple desconexión de la batería o quitar la alta tensión se les puede hacer un mundo«.
«Faltan profesionales especializados»
Tampoco se libran los concesionarios, que están haciendo un notable desembolso para afrontar este «costoso» proceso, relata a La Información Económica Raúl Morales, director de comunicación de Faconauto, patronal de concesionarios. A su juicio, la situación ha cambiado por completo: «Antes formabas a un mecánico para 10 años, pero ahora tienen que reciclarse de forma constante y en diferentes materias. No solo en electromovilidad, sino en software o nuevas tecnologías que van cambiando poco a poco».
Precisamente el personal es el más damnificado, tal y como expone, agudizando aún más la carencia de técnicos que ya acechaba a la industria. «El mayor reto de futuro que afrontamos es que faltan profesionales especializados. Ya arrastramos un déficit estructural, pero la preparación en electromovilidad lo agrava», advierte con desazón. Por ello, reclama una mejora en los planes de estudio que revierta esta situación: «Hay que reforzar el sistema de Formación Profesional para que se convierta en un canal de técnicos especializados».
Las instalaciones también han tenido que afrontar un notable rediseño que ha supuesto diversos cambios y adaptaciones. «Lo más importante que se ha incorporado son zonas de alta tensión señalizadas sobre el suelo, áreas de contención de baterías dañadas en el exterior, estanterías de seguridad para medios de extinción específicos…». Y prosigue: «También mantas ignífugas, cubos de inmersión para apagar estas pilas, elevadores y suelos diferentes o puntos de recarga propios», relata el de Faconauto. En plena vorágine de cambios, no obstante, vaticina que podría producirse más: «Más adelante se tendrá que ver cómo se reciclan las baterías«.
Las ITV serán más rigurosas
La transición eléctrica no solo está afectando a quienes habitualmente se manchaban las manos de grasa y aceite. El personal que viste de traje y corbata también se ha visto obligado a reciclarse, señala Morales: «Comerciales y administrativos han pasado de vender coches de combustión cerrando una simple operación a tener que resolver muchas más cosas». Ya no vale con ayudar al cliente a elegir en base a sus preferencias, necesidades o el tipo de financiación. Ahora «hay que vender más cosas, sistemas, entender cómo funcionan las ayudas, explicarlas, ver cómo tributan o comprender cosas como potencia contratada, instalaciones de carga…».
Mucho más liviano está siendo el cambio para los operadores de ITV, cuyos inspectores ‘solo’ tienen que llevar a cabo una formación obligatoria, explica a este medio Guillermo Magaz, director de la Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos (Aeca-Itv): «De momento solo tenemos que comprobar exclusivamente la parte inferior del vehículo para ver si la batería tiene algún golpe o pérdida de líquido».
Un requerimiento que ‘apenas’ lleva consigo una formación que viene marcada por el Real Decreto 920/2017, basado en una transposición europea. Sin embargo, confiesa que esto está a punto de cambiar, pues esta directiva «se va a ampliar dentro de poco, quizá antes de que termine el año, y contemplará revisiones mucho más rigurosas«: «Se va a incluir un apartado específico para ver la toma de corriente, si la carga se hace de forma adecuada, si no hay derivaciones…». A partir de entonces llegará el verdadero cambio en las estaciones. «Ya no solo habrá que dar formación, sino habilitar a los inspectores con las herramientas específicas y la protección necesaria», concluye Magaz.
