Publicado: agosto 9, 2026, 8:23 pm
Todos discutimos en las relaciones pero no todas las discusiones de pareja terminan por lo que se dijo. En muchos casos, la diferencia entre un conflicto que fortalece la relación y otro que deja una herida duradera está en lo que ocurre durante los primeros minutos de dicha discusión. La experta en autoestima y vínculos Nicole Schan habla en sus redes sociales de la llamada «regla de los 20 minutos«, una idea que, según explica, pone el foco no en quién tiene razón ni en la intensidad de la discusión, sino en el tiempo que tarda alguno de los dos miembros de la pareja en intentar reparar el vínculo.
«No es el grito, ni el tono, ni cuánto dura la pelea. Según John Gottman -psicólogo americano-, lo que realmente importa es cuánto tiempo pasa hasta que alguien intenta reparar. Hay una ventana: los primeros 20 minutos«, afirma en dicha publicación. Para la experta Schan, ese intento de reparación no tiene que ser un gran gesto ni resolver el conflicto de inmediato. Lo importante es demostrar que la relación sigue siendo prioritaria incluso en medio del desacuerdo. “Las parejas que logran reparar algo en esos primeros 20 minutos, aunque sea mínimo, cambian completamente el rumbo de la discusión”, asegura.
Esa reparación puede adoptar formas muy sencillas y la especialista pone algunos ejemplos: «A veces alcanza con bajar el tono, hacer una pregunta con amor, acercarse físicamente con una caricia o decir ‘no quiero pelearme contigo'». Son acciones que no eliminan automáticamente el problema, pero sí reducen la escalada emocional y facilitan que la conversación continúe desde un lugar menos defensivo.
En cambio, cuando ese acercamiento no se produce, el conflicto puede ir creciendo. «Después, si no hay reparación, empieza a endurecerse el silencio, la distancia crece y la pelea deja de ser actual», explica Schan. Aunque reconoce que «dejar que se enfríe» puede servir para evitar reaccionar desde el impulso, advierte de que «cuando se estira demasiado, el conflicto empeora».
¿Cuánto tiempo duran tus discusiones?
La experta describe cómo, a su juicio, evolucionan muchas discusiones cuando no existe un intento temprano de reconexión. «Entre el minuto 0 y el 20, todavía están en la pelea. El problema sigue acotado y un pequeño gesto puede cambiar todo». Sin embargo, unas horas después, la situación suele complicarse: «Hora 1-3: el cerebro empieza a construir un caso y aparecen recuerdos, otras discusiones, cosas que parecían cerradas…». En ese momento, señala, «la mente deja de buscar conexión y empieza a reunir argumentos». Si el distanciamiento continúa, el conflicto deja de centrarse en el motivo inicial. «Cuando ya se llevan cuatro horas, ya no estás enfadado por lo de hoy, lo estás por todo y la pelea se vuelve imposible de cerrar», resume.
A partir de esta reflexión, Schan plantea que muchas rupturas no se producen por una única discusión, sino por la acumulación de conflictos que nunca llegaron a repararse a tiempo. «Muchas veces las relaciones se rompen porque de tanto cuidar nuestro ego, nos olvidamos de acercarnos a tiempo», concluye la experta. Desde su perspectiva, la regla de los 20 minutos recuerda que, incluso en medio del enfado, un gesto de acercamiento puede marcar la diferencia entre un conflicto que desgasta la relación y otro que abre la puerta a la reconciliación.
