La 'recesión sexual' de los jóvenes a prueba: tienen menos sexo, pero mantienen el deseo - Estados Unidos (ES)
Registro  /  Login

Otro sitio más de Gerente.com


La 'recesión sexual' de los jóvenes a prueba: tienen menos sexo, pero mantienen el deseo

Publicado: octubre 5, 2026, 2:23 pm

La llamada ‘recesión sexual’ de la generación Z parece tener una base real, aunque quizá no por las razones que cabría imaginar. Los jóvenes mantienen menos relaciones sexuales, pero eso no significa necesariamente que hayan perdido el interés por el sexo. Una encuesta del Instituto Kinsey, de la Universidad de Indiana (Estados Unidos), apunta a una aparente paradoja: buena parte de los adultos jóvenes presenta niveles bajos de actividad sexual pese a mantener un deseo sexual entre moderado y alto.

El estudio se realizó mediante una encuesta online a 2.373 estadounidenses de entre 18 y 29 años. La muestra se diseñó mediante cuotas para recoger diferentes edades, géneros, orientaciones sexuales, grupos raciales y étnicos, regiones y situaciones sentimentales. Los resultados son llamativos: el 29% de los participantes no había tenido ninguna pareja sexual durante los tres meses anteriores y un 19% aseguraba no haber tenido nunca una pareja. Para los investigadores, «la recesión sexual de la generación Z parece ser real».

Sin embargo, tener menos sexo no parece generar el grado de frustración que podría suponerse. Solo el 18% de los encuestados se declaraba insatisfecho con su vida sexual. Un resultado que lleva a plantear que el sexo podría ocupar un lugar menos determinante en el bienestar de estos jóvenes que en generaciones anteriores o, al menos, que existen otras maneras de satisfacer determinadas necesidades afectivas y de intimidad.

La explicación tampoco parece encontrarse principalmente en la ausencia de libido. Según resume el Instituto Kinsey, «el problema parece ser la oportunidad, no el deseo». El cansancio asociado a las citas, el miedo al rechazo, las dificultades económicas y la transformación de las normas sociales aparecen como algunos de los factores que pueden estar haciendo más difícil establecer conexiones sexuales y sentimentales.

La economía, de hecho, se cuela también en el dormitorio. El 43% de los jóvenes consultados asegura que las preocupaciones económicas han hecho más difícil tener citas o mantener una relación romántica. Además, un 37% afirma que el estrés financiero ha afectado negativamente a su vida sexual. Los datos dibujan así una sexualidad que no puede separarse de las condiciones en las que viven los jóvenes, desde la incertidumbre económica hasta las dificultades para construir relaciones.

Otras formas de ‘conexión’

Al mismo tiempo, están apareciendo otras vías para satisfacer las necesidades de conexión. Las amistades, las relaciones digitales, las experiencias sexuales online y otras formas de realización personal pueden disminuir la presión por encontrar una pareja romántica convencional. Aproximadamente uno de cada cuatro encuestados asegura que las interacciones online —como los mensajes, las redes sociales o los asistentes de inteligencia artificial— cubren parte de sus necesidades emocionales o de intimidad.

La pantalla también puede convertirse en una alternativa a los encuentros presenciales. El 28% reconoce que el tiempo dedicado a las pantallas y otras actividades digitales reduce su motivación para buscar relaciones sexuales cara a cara. Más que una desaparición del deseo, los resultados sugieren, por tanto, una transformación de los espacios y las formas en las que los jóvenes buscan conexión, compañía e intimidad.

Uso de anticonceptivos

Pero tener menos relaciones sexuales no significa que las que se mantienen sean necesariamente más seguras. Este es uno de los aspectos que más preocupan de la encuesta. Solo el 35% de los jóvenes asegura utilizar habitualmente preservativos y aproximadamente un tercio declara no haberse realizado nunca una prueba para detectar infecciones de transmisión sexual (ITS). El Instituto Kinsey advierte de que «el uso de anticonceptivos suele ser inconsistente» y que la percepción de disponer de acceso a ellos no siempre se traduce en comportamientos protectores.

La fotografía que deja el estudio es, en definitiva, bastante más compleja que la de una generación que simplemente ha perdido el interés por el sexo. El deseo continúa presente, pero convive con obstáculos económicos, miedo al rechazo, agotamiento ante las citas y nuevas maneras de relacionarse y buscar intimidad. La generación Z quizá no esté diciendo adiós al sexo: puede estar cambiando cuándo, cómo y qué lugar quiere que ocupe en su vida.

Related Articles