Publicado: diciembre 26, 2025, 11:23 pm
El atún en lata es uno de los productos más consumidos y socorridos del supermercado, pero cabe tener en cuenta que es un pescado que puede acumular mercurio, de ahí que el riesgo a la exposición de este contaminante aumenta cuanta más cantidad de atún se consuma a la semana. Sin embargo, no todos los atunes que se venden en lata pueden contener las mismas concentraciones de mercurio, señala la nutricionista Blanca García-Orea.
García-Orea, conocida en redes como @blancanutri, ha mostrado a través de un vídeo cómo diferenciar entre los diferentes tipos de atún y cuáles tienen menor contenido en mercurio. «Entre las miles de latas de atún podemos encontrar dos especies: una es el atún claro y otra es la que solo se llama atún», expone.
Según explica, lo ideal es escoger «las latas de atún cuya denominación sea ‘atún’ y no ‘atún claro’«, ya que «es la especie que menos metales pesados contiene». En el caso de no encontrar latas en las que ponga solo «atún», la nutricionista aconseja «no consumirlo en exceso».
Las latas que vienen bajo el nombre de «atún claro», prosigue, «por su tamaño es el atún con mayor contenido en mercurio de los que encontramos enlatados. Es un pez de gran tamaño que llega a pesar hasta 200 kg, y sabemos que cuanto mayor tamaño tiene el pescado, más cantidad de mercurio puede acumular», advierte.
En cambio, el que se denomina solo atún «es un pescado de menor tamaño, tiene un peso de unos 35 kg y el más frecuente es el listado, que se denomina pelamis».
Respecto a la frecuencia de consumo, García-Orea no recomienda consumir «más de una o dos latas por semana«.
Asimismo, la nutricionista aconseja a los consumidores que se decanten por el atún que viene envasado en vidrio y no en lata. «De esta manera nos ahorraremos los metales pesados del proceso de envasado, a los que añadiríamos los metales pesados del propio pescado».
Por último, García-Orea señala que tanto los envasados al natural, en escabeche o en aceite de oliva «están bien», si bien el de escabeche «suele tener un poquito de aceite de girasol añadido».
