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La NASA lleva el iPhone al espacio profundo: así son las fotos de Artemis II tomadas con el móvil de Apple

Publicado: abril 8, 2026, 11:23 am

Las imágenes de la Luna a solo 6.500 kilómetros de distancia hechas desde la nave Orion de la misión Artemis II de la NASA ya se han convertido en icónicas y aparecen hoy en las portadas de todos los periódicos del mundo. Poco a poco la prensa también se va haciendo eco de la tecnología que las ha hecho posibles: una cámara Nikon D5, modelo que a pesar de tener ya una década de antigüedad ha demostrado en el pasado ser resistente, estable y capaz de funcionar en condiciones extremas como la radiación o los cambios bruscos de temperatura.

Pero esta cámara no está sola ahí arriba. A bordo de Orion hay un total de 32 dispositivos de imagen, de los cuales 15 están instalados en la nave y otros 17 los maneja directamente la tripulación. De entre todos ellos uno está captando toda la atención desde la Tierra por su popularidad entre sus habitantes: Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, los astronautas de Artemis II, llevan todos en su bolsillo un iPhone 17 Pro Max.

La escena parece casi irreal: un astronauta apaga las luces de la cabina, apunta con su móvil… y captura la superficie de la Luna con un nivel de detalle que hasta hace no tanto estaba reservado a equipos especializados. Ocurrió durante el sobrevuelo lunar de la misión Artemis II y la fotografía ya se ha convertido en una de las más comentadas del momento.

El protagonista es el astronauta Reid Wiseman, quien tomó la imagen con un iPhone 17 Pro Max mientras la nave Orion se acercaba a la Luna. Para conseguir el resultado, con la cápsula a oscuras, el comandante de la misión Artemis II utilizó un zoom de 8 aumentos y lo hizo, además, sin ningún tipo de estabilización externa, en un entorno de microgravedad.

El cráter que aparece en la fotografía es Chebyshev, identificado en directo por el propio Control de Misión durante la retransmisión. Se trata de una estructura de impacto de unos 179 kilómetros de diámetro, una distancia comparable a la que separa Madrid de Valencia en línea recta. Además, no es un punto cualquiera de la superficie lunar, puesto que se encuentra en la cara oculta de la Luna, el hemisferio que nunca es visible desde la Tierra. Para observarlo es necesario rodear el satélite, exactamente la maniobra que realizó Artemis II durante la pasada jornada y el clímax de la misión.

Selfies cósmicos

Esta no es la única imagen que ha trascendido hecha con el móvil de Apple, ya que los astronautas también han compartido selfies tomados con la cámara frontal del iPhone.

En una de ellas, la especialista de misión Christina Koch observa la Tierra desde la ventana de la nave, con su rostro en sombra y el planeta iluminando toda la escena. En otra, Wiseman repite la misma composición.

Según los datos EXIF publicados por la NASA, estas fotos se capturaron con una lente de 2,7 mm, apertura f/1.9, ISO 20 y sin flash.

En la práctica, esto significa que el iPhone utilizó su cámara frontal con una lente gran angular, capaz de captar una amplia porción de la escena, algo clave para incluir tanto al astronauta como la Tierra en el encuadre.

La apertura f/1.9 indica que el sensor permite la entrada de bastante luz, lo que facilita obtener una imagen nítida incluso en condiciones de iluminación complejas como las del interior de la nave. Por su parte, el ISO 20 es un valor muy bajo, lo que reduce el ruido digital y contribuye a que la imagen sea más limpia y definida.

El hecho de que no se haya utilizado flash también es relevante: toda la iluminación procede de la propia Tierra.

Un móvil en el espacio

Para permitir que los astronautas lleven un smartphone al espacio, la NASA sometió al dispositivo a un proceso de validación en varias fases que garantizase su seguridad en un entorno cerrado como la cápsula Orion.

Se revisaron aspectos como la posible rotura del cristal, la existencia de piezas móviles y el comportamiento del hardware en microgravedad, ya que en un entorno como este —una nave sellada flotando en el vacío espacial— cualquier fragmento suelto puede convertirse en un riesgo crítico.

Para cerciorarse de que el teléfono no interfiere con la misión, este no funciona como en la Tierra, de manera que no tiene conexión a internet, ni Bluetooth, ni sirve para comunicarse. Su función es solo hacer fotos y grabar vídeos, que son enviados a los equipos técnicos y después algunos se suben a la cuenta de Flickr de la NASA.

No obstante, los terminales siguen siendo los reconocibles e icónicos móviles de Apple, un dispositivo que no pasa por alto: poco costó que el público se hiciera eco de su presencia durante la retransmisión en directo de la NASA, donde uno de ellos llegó a flotar por la cabina en plena microgravedad.

Hasta ahora, la fotografía espacial ha estado dominada por equipos especializados como las cámaras de Nikon adaptadas para soportar radiación y condiciones extremas. En Artemis II, la tripulación utiliza, además de la Nikon D5, una Nikon Z9 adaptada que se está probando para poder incluirse en futuras misiones.

Además también sabemos, gracias a la cuenta de Flickr de la NASA, que llevan una GoPro HERO 4 Black, capaz de capturar imágenes tan impresionantes como estas:

Sin embargo, la presencia del iPhone introduce un cambio significativo. Durante décadas, la normativa de la NASA ha sido estricta con los dispositivos personales por posibles interferencias electromagnéticas y la sensibilidad a la radiación. Permitir un smartphone comercial dentro de una misión tripulada abre un nuevo escenario.

Apple, por su parte, ha señalado que no participó en el proceso de certificación, aunque reconoce que es la primera vez que un iPhone cumple con los requisitos necesarios para su uso prolongado en órbita y más allá.

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