Publicado: julio 7, 2026, 6:23 am
Cuando llega el calor y el verano, los días de playa, los baños en la piscina y los planes al aire libre se multiplican. Sin embargo, la sociedad cada vez está más concienciada sobre los riesgos potenciales que conlleva una exposición solar prolongada sin tomar las medidas de protección necesarias.
Para protegernos, es importante elegir la mejor opción para nuestra piel, y hay que tener en cuenta algunas variables como: el tipo de piel, el índice de radiación, el factor de protección, algunos etiquetados muy específicos y el modo de empleo.
Jorge Naharro Rodríguez, especialista en Dermatología del Centro Médico Quirónsalud Valdebebas nos recuerda que «cuidarse de los rayos solares es de vital importancia» y aconseja conocer algunas claves para elegir una buena loción que cumpla con los requisitos de seguridad y eficacia.
Cuál es el factor de protección adecuado
Lo primero es elegir un protector con un FPS (factor de protección solar) que se adecúe a cada tipo de piel y a su sensibilidad, así como al índice de radiación, que varía en cada estación del año, y al tiempo de exposición al sol.
En general, lo recomendable es un FPS mínimo de 30 o 50. Según explica Naharro, la razón es una mayor protección y porque el consumidor tiende a aplicar menor cantidad de la recomendada por el fabricante. Un FPS 30 absorbe el 97 % de la radiación UVB —principal responsable de las quemaduras solares y uno de los factores relacionados con el cáncer de piel—, mientras que un FPS 50+ bloquea entre el 98 % y el 99 % de este tipo de radiación. Aun así, ningún protector solar ofrece una protección del 100 %.
También es importante elegir un protector «de amplio espectro», ya que existen otros tipos de radiación frente a los que conviene protegerse además de la UVB. Al comprar una crema solar, se debe comprobar que proteja frente a los rayos UVA —aparece indicado en el envase dentro de un círculo—. Estos están relacionados con el envejecimiento prematuro de la piel, la aparición de arrugas y la disminución de los mecanismos de reparación del ADN celular, factores que pueden favorecer la aparición de cáncer de piel.
Otros indicadores para tener en cuenta
Aunque UVB y UVA son los factores más importantes, existen otros indicadores a la hora de elegir un protector. Ante la gran oferta de cremas solares que se pueden encontrar en farmacias, supermercados u otros establecimientos, Naharro aconseja optar por productos en cuyo etiquetado indiquen protección contra la luz visible de alta energía (HELV) y la luz infrarroja A (IR-A).
Asimismo, Naharro recomienda decantarse por una crema que también sea resistente al agua, fotoestable —capaz de mantener sus propiedades tras la exposición solar—, que favorezca la transpiración y que sea hipoalergénica, o, lo que es lo mismo, fabricada con compuestos químicos con baja capacidad alergénica para no provocar irritaciones. Al mismo tiempo, siempre es una buena opción que contengan antioxidantes, como la vitamina E y carotenos ya que aumentan la eficacia del producto.
Las dudas más frecuentes al usar protección solar
¿Cómo y cuándo se debe aplicar un protector solar?
Aunque pueda parecer evidente, la efectividad de los protectores solares depende de que se apliquen en una cantidad suficiente y de forma homogénea sobre todas las zonas expuestas al sol.
En cuanto al momento de aplicación, desde Quirónsalud, Naharro recomienda hacerlo unos 30 minutos antes de la exposición solar, sobre la piel limpia y seca. Después, se debe reaplicar cada dos horas y después de cada baño o de una sudoración intensa. Hay que tener en cuenta que esta reaplicación no significa que se pueda prolongar indefinidamente el tiempo de exposición al sol sin riesgos.
¿Es mejor el formato espray o crema?
Por lo general, los protectores de espray suelen ser más adecuados para pieles grasas o con tendencia acnéica, mientras que las cremas o lociones se aconsejan para pieles secas. Si usamos un aerosol, Naharro advierte prestar especial atención a la aplicación, ya que parte del producto puede dispersarse en el aire. Por ello, el pulverizador debe acercarse lo suficiente a la piel para garantizar una cobertura uniforme de toda la zona expuesta al sol.
«La reaplicación no significa que se pueda prolongar indefinidamente el tiempo de exposición al sol sin riesgos».
¿Qué recomendaciones debemos tomar con los más pequeños?
Los bebés menores de seis meses no deben exponerse directamente al sol ni utilizar fotoprotectores. Por ello, es fundamental protegerlos mediante barreras físicas como sombreros, gafas de sol y ropa adecuada.
Para los niños mayores de seis meses, se recomienda elegir protectores con filtros 100 % físicos o minerales, que sean aptos para pieles sensibles y que hagan función pantalla y reflecten toda la radiación solar
Además, lo importante es reaplicar la crema con mayor frecuencia, ya que los niños suelen pasar mucho tiempo jugando y bañándose, lo que favorece que el producto se elimine más rápidamente.
¿Las cremas caducan?
Sí. Es muy importante desechar protectores solares que llevan abiertos desde el año anterior porque se degradan y pierden eficacia. Todos tienen una fecha que indica el tiempo que se pueden mantener una vez abiertos. Además, los protectores solares no deben dejarse expuestos al sol ni a altas temperaturas y para garantizar su eficacia, deben conservarse en lugares frescos y protegidos.
Un verano bajo el sol
Por último, hay que tener en cuenta que la crema solar debe ser siempre el último producto en aplicarse dentro de la rutina de cuidado facial, especialmente cuando se utilizan otros tratamientos cosméticos, y que hay que aplicársela todos los días, aunque no vayamos a tomar el sol directamente.
El especialista en Dermatología Jorge Naharro Rodríguez, del Centro Médico Quirónsalud Valdebebas, recuerda que en verano podemos seguir divirtiéndonos bajo el sol, pero es importante hacerlo cuidando la salud de nuestra piel para evitar daños irreparables en el futuro. Elegir un protector adecuado, aplicarlo correctamente y mantener hábitos responsables de exposición solar no solo evita quemaduras, también retrasa el envejecimiento y enfermedades más graves a largo plazo.
