Publicado: abril 29, 2026, 3:00 am
Las consecuencias del conflicto en Oriente Próximo dejan al descubierto la estrecha relación entre la crisis energética desatada por el cierre del Estrecho de Ormuz y el sector agroalimentario. No solo porque a los agricultores se les haya disparado el precio del combustible de sus tractores y duplicado el de los fertilizantes, sino porque materias primas como el azúcar ya anticipan subidas ante la expectativa de una menor oferta. Los expertos consultados avisan que, cuanto más se prolongue la escalada del petróleo, más aumentará el atractivo de alternativas como el etanol fabricado de la caña de azúcar.
«Si sube mucho el petróleo entra a ser rentable el biotetanol y, Brasil, es el primer país productor de caña de azúcar», ha recordado el catedrático de Economía Agraria de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y exsubdirector general de la FAO, José María Sumpsi. Sin embargo, este analista cree que todo dependerá de la duración de la guerra con Irán. «Esperemos que sea muy poco, porque como se compliquen las negociaciones, habrá efectos importantes sobre el precio de los alimentos» ha sostenido.
Energía y campo, la ‘discreta’ pareja
Sumpsi (UPM), que ha realizado estas manifestaciones durante la presentación este martes de un informe sobre los precios de los alimentos, ha opinado que entre los factores que impulsan la inflación se encuentra «la conexión entre el sector energético y la agricultura» y cita los biocombustibles. Aquellos que se fabrican con materias primas como la caña de azúcar (bioetanol), los aceites vegetales y las grasas animales (biodiésel), entre otros, y que son considerados una alternativa al crudo.
» Si sube mucho el petróleo entra a ser rentable el bioetanol y, Brasil, es el primer país productor de caña de azúcar», José María Sumpsi (Universidad Politécnica de Madrid)
Para Antonio Jesús García Amate, profesor del grado de ADE en UNIE Universidad, estamos ante «un coste de oportunidad» que puede llevar a muchos productores de caña de azúcar a desviar sus producciones bien hacia la alimentación o la energía si sube el precio de la materia prima y defiende el papel del bioetanol «como sustitutivo no solo de la gasolina, sino del queroseno en el caso de la aviación». García Amate cree que, momentos como el actual, reflejan el aumento de la dependencia energética del petróleo.
¿Va a subir el azúcar?
El índice de precios del azúcar de la FAO registró un incremento del 7,2% en marzo, hasta los 92,4 puntos, alcanzando su mayor nivel desde noviembre de 2025. Lo que expertos como Sumpsi anticipa próximas subidas. Sin embargo, el Índice de Precios al Consumo (IPC) ha registrado una caída interanual del precio del 4,4% en marzo. Lo que contrasta con los años 2022 y 2023, en lo más álgido de la guerra en Ucrania y la ola inflacionaria tras el Covid 19, cuando registraron alzas de hasta el 52,6% en el primer aniversario de la invasión rusa.
Otro síntoma más de lo que se avecina:Los contratos de futuros de azúcar, que caducan en julio y diciembre de este año, han aumentado su cotización tanto en Chicago como en Londres. En el primer caso ya se vendían a 14,25 dólares, cuando al inicio de la guerra se intercambiaban por 13,91 dólares. Los futuros que cotizan en el mercado londinense muestra una subida superior al 5% desde que empezó la guerra.
¿Próximas subidas? El índice de precios del azúcar de la FAO registró un incremento del 7,2% en marzo, hasta los 92,4 puntos, alcanzando su mayor nivel desde noviembre de 2025.
Desde esta agencia de la ONU atribuyeron este comportamiento a la mayor presión sobre este producto, por la expectativa de que el principal exportador mundial – Brasil- decida aumentar la fabricación de etanol elaborada a partir de caña de azúcar. Un movimiento que tendría su origen en la escalada del petróleo derivada del conflicto en Oriente Próximo. Sin embargo, matizaban, que este incremento se puede ver aminorado por las cosechas en Tailandia e India.
¿Una oportunidad para la remolacha española?
Esta coyuntura pilla con el pie cambiado a la remolacha española, especialmente en el sur. El cliente de los remolacheros – Azucarera (Associated British Foods, ABC)- está optando por centrar su operativa en el refinado (roturación), especialmente en su factoría de Jérez de la Frontera (Cádiz). El responsable de remolacha de COAG Andalucía, Diego Bellido, constata que el cultivo está desapareciendo:»El único problema es que se está trayendo la materia prima de países latinoamericanos: O se incrementa el precio o la compañía, que es una gran multinacional, no va a hacer nada», lamenta.
Apuesta por los combustibles alternativos
El profesor de ADE de UNIE Universidad recuerda que «la inflación que estamos sufriendo se debe principalmente al combustible y no solo los alimentos». García Amate advierte que vamos a sufrirla también en la industria tecnológica, el sector farmacéutico y el turismo por el incremento del precio de los vuelos. «Hay que apostar a medio y largo plazo por los combustibles alternativos: ¡Mira lo que ha producido el cierre de un estrecho! Un efecto global», concluye.
Sumpsi coincide con el organismo de Naciones Unidas, en que hay «una oferta mundial de azúcar con una cosecha muy importante, que va a permitir suavizar las subidas». Respecto a los aceites vegetales y los cereales, que también se usan en la fabricación de hidrobiodiésel y bioetanol, no ve una relación tan directa como en el caso del azúcar.
«Hay que apostar a medio y largo plazo por los combustibles alternativos: ¡Mirad lo que ha producido el cierre de un estrecho! Un efecto global», Antonio Jesús García Amate (UNIE Universidad)
Aceites vegetales, menor impacto
El índice de la FAO de precios de este tipo de aceites apenas subió un 5,1% en el tercer mes del año respecto a febrero y un 13,2% más en relación con hace un año. Una tendencia que atribuyeron desde el organismo al aumento de las cotizaciones de los aceites de palma, soja, girasol y colza, influidas por factores locales como la escasez de oferta de girasol en el Mar Negro y las perspectivas de un mayor uso de biocombustibles por el bloqueo del Estrecho de Ormuz.
García Amate señala que «la oferta es alta» pero que los costes de producción – el refino, sobre todo – elevan su valor y, añade, que los precios también se verán afectados aunque en menor medida. Este analista apuesta por el establecimiento de ayudas para los productores y, de esta forma, «haría que el impacto sobre precios fuera menor». Algo que, añade, va en la línea con lo que promueve la Comisión Europea (CE).
