Publicado: mayo 28, 2026, 3:24 am
La primera gran encíclica del papa León XIV sobre inteligencia artificial ha abierto un debate inesperado. Magnifica Humanitas, el documento con el que el Vaticano entra de lleno en la discusión sobre los riesgos éticos, sociales y políticos de la IA, está siendo analizada ahora por otro motivo: algunos expertos y analistas tecnológicos señalan que partes del texto podrían haber sido escritas —o al menos asistidas— por inteligencia artificial.
La sospecha comenzó a circular a partir de un análisis publicado por Linch Zhang, que detectó en la versión inglesa de la encíclica varios rasgos estadísticos asociados a textos generados por modelos de IA.
El análisis no se basa en una sola señal, sino en una acumulación de indicios. Linch señala, por ejemplo, el uso inusualmente frecuente de guiones largos en la versión inglesa de la encíclica: 127 apariciones.
Otro de los elementos que más llama la atención es la repetición de la palabra genuinely, que el autor identifica como una muletilla habitual en textos generados por Claude. Según su análisis, Magnifica Humanitas utiliza genuinely nueve veces y formas derivadas de genuine en 22 ocasiones, una frecuencia superior a la observada en otras encíclicas comparables.
A esto suma un tercer patrón estilístico: la abundancia de estructuras en tres partes, conocidas como tricolones, muy habituales en textos producidos por modelos de lenguaje.
Uno de los puntos fuertes del análisis de Linch es el uso de Pangram, un detector comercial de textos generados por IA que el autor describe como el mejor disponible actualmente. Según su revisión, la herramienta no marca toda la encíclica como generada de forma sintética, sino solo determinados fragmentos: algunos párrafos aparecen con porcentajes de entre el 40 % y el 100 % de posible contenido artificial, mientras que la mayoría se mantiene en el 0 %.
El autor también descarta que se trate de un falso positivo. En sus pruebas retrospectivas con encíclicas anteriores, Pangram clasificó como humanos el 100 % de los primeros veinte párrafos de documentos previos.
Una posible explicación sería que el texto original fuese humano, pero que la versión inglesa hubiera sido traducida o pulida con IA. Linch considera esta hipótesis poco probable porque, según su análisis, los principales indicios detectados en inglés se conservan también en la versión italiana y en otras traducciones.
Si bien no conviene confundir una detección automatizada con una confirmación de autoría, los detectores de IA, aunque no funcionan como una prueba forense infalible, suelen ofrecer pistas.
De hecho, Pangram sostiene que su tasa de falsos positivos —casos en los que clasifica como IA un texto escrito por humanos— ronda aproximadamente 1 entre 10.000, aunque la propia compañía matiza que esa cifra depende del tipo de texto y del contexto analizado.
Por ahora, no hay confirmación oficial. The Verge, que también recoge esta información, asegura que el Vaticano no respondió de inmediato a su petición de comentario.
