Publicado: septiembre 9, 2026, 10:25 am
La dieta cetogénica, caracterizada por reducir drásticamente los carbohidratos y aumentar el consumo de grasas, podría tener efectos sobre la salud metabólica que van más allá de adelgazar. Un ensayo clínico de la Universidad de Washington en San Luis (Estados Unidos), publicado en ‘Cell Metabolism’, ha comparado sus efectos con los de una dieta mediterránea y una alimentación baja en grasas y rica en vegetales en personas con obesidad, prediabetes e hígado graso.
En el estudio participaron 42 personas, distribuidas aleatoriamente entre los tres tipos de alimentación. Durante la investigación recibieron toda la comida del equipo científico y mantuvieron reuniones semanales con un dietista. Además, los investigadores ajustaron las calorías para que todos los participantes perdieran aproximadamente un 10% de su peso corporal en un periodo de entre cuatro y cinco meses.
Las tres estrategias consiguieron reducir significativamente la grasa corporal y mejorar la sensibilidad a la insulina, pero las diferencias aparecieron al analizar el hígado: la grasa hepática disminuyó una media del 67% entre quienes siguieron la dieta cetogénica, frente al 45% registrado tanto con la dieta mediterránea como con la alimentación baja en grasas y principalmente vegetal.
Análisis de la prediabetes
Los resultados también fueron diferentes en la prediabetes. Al terminar la intervención, aproximadamente el 50% de los participantes del grupo cetogénico dejó de cumplir los criterios de prediabetes. El porcentaje fue del 29% entre quienes siguieron la dieta mediterránea y del 7% en el grupo que priorizó los alimentos de origen vegetal.
“Sabemos que la pérdida de peso puede mejorar la salud metabólica en personas obesas”, explica Samuel Klein, autor principal del estudio. Sin embargo, añade, los resultados sugieren que, cuando existen niveles elevados de grasa en el hígado y prediabetes, “reducir la ingesta de carbohidratos puede tener importantes efectos terapéuticos sobre el metabolismo, más allá de la simple pérdida de peso”.
Los investigadores observaron además que el grupo cetogénico presentó el mayor aumento de glucagón, una hormona que favorece la pérdida de grasa hepática, así como la mayor reducción de los niveles de insulina en sangre. Otro resultado llamó especialmente la atención de los científicos: “El hallazgo más sorprendente fue que los participantes del grupo de la dieta cetogénica no experimentaron un aumento en los niveles de grasa o colesterol en sangre a pesar de consumir la mayor cantidad de grasa”, señala Max Petersen, primer autor del trabajo.
El estudio apunta así a que la composición de lo que comemos puede importar más allá de las calorías y de la propia pérdida de peso. “Nuestro estudio demuestra que la composición específica de la dieta puede aportar beneficios adicionales”, concluye Petersen. Los resultados, no obstante, proceden de un ensayo con 42 personas con obesidad, prediabetes e hígado graso y de una intervención en la que tanto los alimentos como la pérdida de peso estuvieron controlados por los investigadores
