Publicado: septiembre 9, 2026, 12:25 pm
Salir de Indonesia se ha convertido en una odisea para algunos viajeros españoles después de que la erupción del volcán Anak Krakatoa, situado dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico, obligara este domingo a cerrar temporalmente siete aeropuertos del país y provocara la interrupción de casi 3.000 vuelos. El Gobierno indonesio ha estimado que unos 341.000 pasajeros se han visto afectados por este incidente. Entre los miles de perjudicados se encuentra Alina, una joven valenciana que viajó a Indonesia con unos amigos y que, según cuenta a 20minutos, ha vivido momentos de «desesperación» cuando se enteró nada mas despertarse que su vuelo había sido cancelado.
El grupo debía embarcar este domingo sobre las 7.00 horas en Yakarta, la capital del país, hasta Doha, en Catar. Desde ese punto, Alina y sus amigos tenían previsto coger un segundo vuelo hasta Madrid para finalmente concluir su viaje en Valencia. Una logística que se vio reducida a, precisamente, cenizas. La dispersión de estas partículas volcánicas fueron las causantes de que los aviones no operaran y que, por tanto, Alina recibiera un mensaje de la aerolínea Qatar Airways anunciando la cancelación de su vuelo. «En ese momento, nos fuimos todos para el aeropuerto y ya vimos que era por el volcán. La compañía nos ofreció ese mismo domingo volar a Ámsterdam a las 22.00 horas pero tampoco pudimos», relata la joven.
Sin otra solución más allá de esperar a que los reubicaran en otro vuelo, un proceso que podría demorarse días debido a la alta demanda, el grupo decidió atravesar Indonesia por tierra y desplazarse hasta Bali. «Tuvimos que ir desde Yakarta en un tren nocturno de ocho horas hasta Yogyakarta. Llegamos el lunes por la mañana y luego volamos el martes hasta Bali», explica Alina. En total, todos han tenido que asumir el coste de la noche de hotel en Yogyakarta, el tren nocturno, las comidas de estos dos días extra y el vuelo hasta Bali.
A pesar del esfuerzo económico, la preocupación principal del grupo era sus respectivos trabajos en España. «Estábamos desesperados porque no sabíamos qué hacer, todos teníamos que volver para trabajar al día siguiente y nadie sabía cuándo íbamos a poder viajar», cuenta la valenciana. Esta situación les obligó a contactar con sus empresas, mientras a algunos les tocó recurrir a días de vacaciones, a Alina le concedieron un permiso por causa extraordinaria.
«Cuando intentamos cambiar los vuelos desde la capital nos daban fecha para el 11 o el 12 de septiembre por lo que hay españoles que tendrán que alargar su estancia en el país casi una semana más de la fecha prevista. Eso no debería ser contabilizado como vacaciones, estás intentando volver a casa», defiende Alina. En su caso, la joven considera que su aerolínea «se ha portado bastante bien, han facilitado las cosas» aunque denuncia que «mucha gente que había comprado el vuelo a través de Iberia no están recibiendo ningún tipo de ayuda».
Después de casi tres días de viaje solo para lograr regresar a casa, Alina se encuentra embarcando rumbo a Doha a la misma vez que trascurre esta entrevista. Desde allí, cogerán otro vuelo hasta Madrid y finalizarán en Valencia, tal y como tenían previsto inicialmente aunque con varios días de retraso.
La ayuda de los locales
Mientras tanto, otros viajeros continúan lidiando con las consecuencias de las cancelaciones. Este es el caso de Anna, una viajera de Lleida que quedó atrapada en Pangkalan Bun, en la isla de Borneo, desde el domingo hasta este martes. Durante esos días, Anna tuvo que buscar alternativas para poder continuar su viaje mientras la actividad aérea permanecía interrumpida.
La catalana explica que, pese a las dificultades, tanto los guías con los que viajaba como el personal de las agencias de viajes locales se volcaron para ayudarles a encontrar soluciones. «Todos se han volcado con nosotros muchísimo, estamos encantados», explica la mujer.
Además, Anna ha tenido que gestionar con su aerolínea la compensación monetaria por las cancelaciones. La catalana tenía previsto volar este martes desde Borneo hasta Semarang, en la isla de Java, con Batik Air, pero el vuelo no llegó a realizarse. «He comenzado a hacer la reclamación de los billetes que no he utilizado y bueno, estoy a la espera de ver si nos devuelven algo«, explica.
Finalmente, Anna consiguió volar durante esta jornada hasta Yakarta y reanudará su viaje cuando «haya descansado un poco en el hotel». La mujer asegura que «esta noche solo ha dormido tres horas por los nervios». Durante estos días ha permanecido en contacto con otros nueve españoles que se encontraban en una situación similar a la suya a través de un grupo de WhatsApp creado bajo el nombre de ‘Atrapados en Borneo’. El espacio ha servido para compartir información actualizada entre los viajeros.
La vuelta a la normalidad
Las autoridades indonesias anunciaron durante la madrugada de este martes la reapertura de cinco de los siete aeropuertos que habían permanecido cerrados. Entre ellos se encuentran el aeropuerto internacional Soekarno-Hatta y el aeropuerto Halim Perdanakusuma, que dan servicio a Yakarta, uno de los principales puntos de conexión aérea del Sudeste Asiático.
Otros tres aeropuertos regionales también recuperaron su actividad, con vuelos nacionales e internacionales. Sin embargo, los aeropuertos Radin Inten II y Muhammad Taufiq Kiemas, ambos situados en Sumatra, continúan cerrados a la espera de la evolución de la actividad volcánica.
El ministro de Transporte, Dudy Purwagandhi, explicó que la reapertura solo fue posible después de comprobar que las condiciones eran seguras para la aviación. Las autoridades inspeccionaron las aeronaves y han pedido a los pilotos que extremen la vigilancia ante la presencia de ceniza volcánica. Estas partículas pueden provocar daños en los motores y en otros sistemas fundamentales para el funcionamiento de los aviones.
Como prueba de esta vuelta a la normalidad, Santiago, español y argentino, acaba de llegar a la capital indonesia sin sufrir ningún retraso o cancelación. «Mi vuelo de Komodo a Yakarta salió este martes sin ningún retraso, hoy se nota que ha vuelvo la actividad», concreta.
Santiago tiene previsto regresar a Europa este jueves y describe un ambiente de normalidad en la ciudad aunque «sí que se pueden apreciar los efectos de la ceniza». En la imagen que ha enviado a este diario justo al bajarse de la aeronave, se puede observar un tono anaranjado en el paisaje.
Lo peor ya parece haber pasado aunque el Anak Krakatoa permanece activo. Este martes se registraron nuevas erupciones a primera hora de la mañana, con menor intensidad que las del fin de semana, mientras las autoridades mantienen la vigilancia sobre la evolución de la situación. Para los españoles que han conseguido emprender el camino de vuelta a casa, como Alina y Anna, esta experiencia formará parte de los recuerdos de un viaje que terminó alargándose más de lo previsto.
