Publicado: abril 28, 2026, 5:03 pm
Supo auparle la afición cuando el tenista parecía hundirse bajo la presión de ser el favorito. Aplaudía la grada en cada saque, tras cada punto vencido, y gritaban palabras de ánimo cuando el primer set amenazaba con escaparse. Sin grandes aspavientos en sus celebraciones, Rafa Jódar celebraba levantando el puño y agachando la cabeza. El público la levantaba por él cuando se hacía con la victoria, levantados en su mayoría para aplaudir al joven que derrotaba al checo Vit Kopriva. Caía el sol con fuerza esta tarde sobre la Manolo Santana cuando, a las cuatro de la tarde, la afición ya estaba sentada para contemplar un enfrentamiento ansiado por el protagonismo del español. No daba tregua el calor ni a los jugadores ni a los palcos, tampoco a gran parte del público, que vestía en su mayoría de blanco buscando, no sin cierta molestia, evitar el sofoco. «La gente es que se escapa», se sorprendía una mujer, desde la sombra, al observar como salían de la grada sobre la que más acosaba el sol. «Let’s go Rafa, let’s go», coreaban muchos cuando los jugadores se sentaban. En momentos de silencio, los había que gritaban un «¡vamos, Rafa!» que no podía evitar evocar una leyenda. Sin olvidar a Nadal, es otro el Rafael que ahora animan sobre la tierra batida, un joven de 19 años que busca con la mirada a su padre, tanto en puntos perdidos como ganados, en busca de un apoyo. Él le calma con gestos y le alienta con expresión serena cuando así lo considera necesario, aún más discreto en sus celebraciones el tenista. Es que es «muy humilde, muy humilde», asiente Joaquín, un aficionado que observa desde una de las gradas a la sombra. «Es un chaval muy bueno, tiene unos golpes maravillosos, le corre muchísimo la bola», destaca de su juego. Recuerda, coincidiendo con lo dicho, palabras que le decía el extenista Álex Corretja. Que nunca ha habido un chaval de 19 años que le corriera la bola de esa manera, sostiene, «y mira que ha habido grandes tenistas». De una vida relacionada con el tenis, Joaquín y su familia tienen el Mutua Madrid Open como fecha marcada en el calendario, inamovible. No buscaban específicamente una tarde de ver a Rafa Jódar, pero la suerte ha permitido que se encuentren en la audiencia del español y en la de otro de los favoritos, Jannik Sinner. «Mejor imposible», se ríen. «Está sonando muy fuerte su nombre últimamente», cuenta otro aficionado, Rubén, de 22 años. Habla de jugador revelación. «Técnicamente, tiene unos golpes súper potentes», asegura, resaltando también su modestia. «Dan ganas de animarle», afirma. Junto a su familia, este joven lo ha hecho durante todo el partido, manteniendo el silencio cuando era debido y aplaudiendo cuando todos lo hacían. Son una parte más de esta afición que grita por sus nacionales, de un público que confía en un tenista que emerge y al que la mayoría pronostica un futuro de éxito.
