Publicado: junio 28, 2026, 3:00 am
La banca vuelve a poner encima de la mesa las reestructuraciones. Lejos de los despidos masivos en los que se vio inmerso el sector tras la crisis financiera de 2008, en este caso, la puesta en marcha de planes de salida tiene por objetivo la renovación de la plantilla en busca de perfiles más acordes a los cambios asociados con la irrupción de la inteligencia artificial, pero también atajar el envejecimiento de los empleados.
No se trata de un solo factor, sino de un proceso natural de cambio de perfiles que coincide en el tiempo con el impacto de la IA en la banca, pero también con la llegada a la edad de retiro de la generación del baby boom. En este sentido, las grandes entidades se han puesto manos a la obra con el gran relevo generacional en aras de poder incorporar al mismo tiempo especialistas en tecnología. Matemáticos, ingenieros o expertos en ciberseguridad cada vez son más comunes entre las vacantes que la banca necesita para gestionar los productos y servicios que ofrece, así como los millones de datos que gestiona.
Ante este nuevo paradigma, la banca urge la necesidad de acometer un rejuvenecimiento de la plantilla con perfiles más adaptados a las necesidades actuales. Un informe de Randstad Research elaborado a partir de datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) avisa de que entre 2024 y 2029 se van a jubilar alrededor del 20% de las personas dedicadas al sector financiero. Comisiones Obreras (CCOO) recoge una edad media de 45 años de las personas que se dedican a esta actividad. La cifra se encuentra por debajo de la registrada en sectores industriales muy específicos, así como por la administración pública, señalan desde la organización liderada por Unai Sordo.
La última Encuesta de Población Activa (EPA) recoge que el ámbito financiero y el de los seguros (ofrece sus datos en conjunto) suman una población activa de más de 510.000 personas, de los cuales, el 37,2% tiene más de 50 años. El grueso se concentra en la franja que abarca de los 30 a los 49 años (49,9%), siendo el porcentaje de personas con 29 o menos años del 12,9%. De una clasificación de 21 actividades, se colocaría en la décima posición.
El Banco Santander ha sido una de las últimas entidades en confirmar la negociación con los sindicatos de un plan de prejubilaciones en España dirigido a personas mayores de 55 años, si bien no prevé establecer un cupo de posibles beneficiarios. El año pasado ya abandonaron el banco cántabro unos 800 empleados y en el primer semestre lo hicieron alrededor de 400.
En el caso de BBVA, que a nivel nacional computa una edad media de 44 años, alrededor del 28% cuenta más de 50 años de un total de 29479 empleados a cierre de 2025. El director general de BBVA España, Peio Belausteguigoitia, ha descartado que la entidad vaya a adoptar planes de despidos masivos por la IA, si bien en el primer trimestre del año pactó hasta 750 salidas voluntarias, recorte que enmarca como un plan para mejoras de la productividad y la eficiencia.
En la misma línea, tanto Banco Sabadell como Unicaja tienen programas de prejubilación anticipada. En el primer caso ya se han adherido unas 400 personas y tendrá un coste de 90 millones para el grupo catalán. En el segundo caso, se ha confirmado un programa de salidas voluntarias para empleados de más de 57 años tras el acometido el año pasado, que se saldó con 150 bajas. Entre tanto, Bankinter es el único de los seis grandes que no contempla ajustes. La edad media de su equipo son 44,5 años, que engloba las cuatro geografías en las que opera. Esto es España, Portugal, Irlanda y Luxemburgo, si bien más del 80% se concentra en el perímetro nacional, principalmente, en el tramo que va de 30 a 50 años (63%), mientras que un 28% se coloca en la franja superior.
En cuanto al Grupo CaixaBank, los más de 47.120 empleados a cierre de 2025 representan una edad media de 47,2 años. Su consejero delegado, Gonzalo Gortázar, explicó recientemente que afronta el reto de acometer una fuerte renovación de personal a lo largo de la próxima década, dado que el 40% de los mismos entrará en la edad de retiro en este horizonte temporal. La entidad prevé buscar nuevas fórmulas basadas en la eficiencia a través de la tecnología. «No encontraremos reemplazo al 100%», admitió.
Un cambio que se topa con un desajuste de perfiles, que es especialmente acusado en el caso de la banca. Esta nueva realidad da paso a otra problemática: la dificultad para atraer talento y, sobre todo, retenerlo. Sin embargo, en este caso es inherente a muchos otros sectores. El Banco Central Europeo (BCE) calcula que entre 2025 y 2035, se pueden perder hasta 25.000 puestos de trabajo.
