Publicado: julio 23, 2026, 1:16 pm
El Ingreso Mínimo Vital (IMV), la ayuda universal que ofrece el Gobierno español a los hogares en situaciones de pobreza severa, está contribuyendo a reducir la precariedad en los hogares menos favorecidos pero su eficacia está siendo limitada en comparación con otros países de la Unión Europea (UE), donde la cobertura es mayor pese a que su cuantía es inferior.
Así lo ha certificado la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), que este miércoles ha publicado la quinta Opinión sobre el Ingreso Mínimo Vital (IMV), que cierra el ciclo de evaluaciones y recomendaciones anuales iniciado en 2021.
En concreto, el organismo fiscal ha realizado una comparación de las prestaciones de último recurso que existen en otros países europeos (Países Bajos, Francia y Alemania) y ha señalado deficiencias en el cómputo de rentas, definición del hogar, incentivos al empleo y condicionalidad laboral que provocan que pese a que la cuantía del IMV en España -733,6 euros al mes para una persona en 2026- es superior a la media europea su eficacia es menor.
En concreto, la Airef afirma, por ejemplo, que en los países analizados no se calcula la cuantía de la prestación a partir de los ingresos del año anterior sino de un periodo más reciente, que el diseño del incentivo al empleo varía significativamente y que se vincula la ayuda a cumplir una serie de obligaciones más exigentes para los beneficiarios empleables.
Todo ello hace que el porcentaje medio de cobertura de la pobreza a través de prestaciones de último recurso en España sea del 31% frente al 36% de la media europea. Esta cifra se refiere a personas que viven en hogares con ingresos inferiores al 40% de la renta mediana, que en 2025 en nuestro país fue de 1.790 euros. «La creación y despliegue del IMV ha supuesto un avance importante en España. Sin embargo, la cobertura de la pobreza sigue siendo reducida a pesar de ser una de las prestaciones de último recurso de mayor cuantía entre los países de la UE», destaca el análisis.
Olóndriz pide reforzar el sistema para evitar «solapamientos»
Esta falta de efectividad se refleja en otro nuevo dato que aporta la Airef: el 51% de los perceptores ha compatibilizado en 2024 el IMV con otro subsidio y que hasta el 16% combinó la prestación universal con dos o más ayudas. Es decir: la mayoría de beneficiarios necesita recursos adicionales para combatir la pobreza.
El subsidio por desempleo es la prestación que más se complementa con el ingreso mínimo y hasta el 16,6% de los perceptores del IMV también recibe el paro durante los doce primeros meses de cobro. Esta relación se intensifica mucho a partir de los 52 años, cuando el subsidio se vuelve indefinido y pasa a operar, en la práctica, como una prestación de último recurso que convive con el IMV hasta la jubilación.
Inés Olóndriz, presidenta de la Airef, ha explicado que el ingreso mínimo «no está siendo eficaz si el objetivo es reducir la pobreza» debido a que «persisten elementos estructurales que lo impiden». Sobre la compatibilidad de la prestación con otras ayudas, ha opinado que «cada necesidad debería ser atendida por la más adecuada, lo que exige reforzar la coherencia del sistema entre coberturas para evitar solapamientos».
El 52% de potenciales beneficiarios no solicita la ayuda
El análisis también ha actualizado cifras de años anteriores que revelan que en 2025 se produjo un incremento del 16% en el número de beneficiarios, un aumento de la cobertura hasta el 44,2% y una reducción del tiempo mediano de tramitación hasta 99 días.
Sin embargo, el 52% de potenciales beneficiarios continúa sin solicitar la prestación y el 71% de los potenciales beneficiarios del Complemento de Ayuda para la Infancia (CAPI) tampoco lo hace. Además, el 51% de hogares sigue experimentando modificaciones en la prestación por la revisión de rentas y el incentivo al empleo mantiene un alcance similar al de 2024, sin resolver los problemas de diseño ya identificados por la Airef.
Reformulación integral del incentivo al empleo
En opinión de la autoridad fiscal, para mejorar la eficacia del subsidio «resulta necesario simplificar la definición de renta y de unidad de convivencia, adaptándolas a la información disponible en los registros administrativos existentes, para avanzar hacia fórmulas de concesión automática que reduzcan de forma significativa el elevado número de potenciales beneficiarios que no solicitan la prestación».
Asimismo, se requiere «una reformulación integral del incentivo al empleo que facilite la transición al trabajo y reduzca la elevada permanencia de los beneficiarios empleables en el IMV. También es preciso actualizar el período de cómputo de las rentas, utilizando información más reciente, para evitar las continuas regularizaciones y solicitudes de devolución que erosionan la confianza en la prestación».
Por último, la Airef ha pedido «reforzar la coherencia entre el IMV y el resto de las prestaciones, especialmente con el subsidio para mayores de 52 años, y revisar determinados elementos del diseño del IMV a la luz de la experiencia europea para asegurar una prestación más consistente«.
