Publicado: mayo 19, 2026, 6:23 pm
Kalla Kallas reconoce que Israel está vulnerando su acuerdo con la UE en plena guerra en Irán y en Líbano, y así lo ha expresado este martes en el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo. La Alta Representante ha apuntado que Tel Aviv actúa en contra del artículo 2 del pacto, que exige el respeto a los derechos humanos y sostuvo que así lo reflejó hace meses un informe interno de la Comisión Europea. Pero al mismo tiempo insiste en que no hay mayoría para suspenderlo como pide el Gobierno español.
A preguntas de los eurodiputados, Kallas asumió que «no hay mayorías» entre los 27 ni para suspender la parte comercial del acuerdo -que exige mayoría cualificada- ni para bloquearlo entero, un gran reclamo de España, pero que pide de una unanimidad que está lejísimos. Además, la jefa de la diplomacia europea no quiso valorar las posiciones particulares de los países. «Tenemos 27 Estados miembros con 27 opiniones diferentes, algunos contribuyen más [a la posición común] y otros menos. Todos dan sus opiniones y es cosa de los países decidir cómo participan», comentó.
El Gobierno de Sánchez en las últimas cumbres europeas ha vuelto a reclamar la suspensión total del acuerdo por una cuestión, dice el Ejecutivo, de «credibilidad» de la UE. «¿Qué haría mejorar la situación? Cerrar todos los canales con Israel, pueden pensar algunos. No hay compromiso para suspender el acuerdo, es una decisión del Consejo y todos los países tienen que estar de acuerdo y no lo están, y no es buena práctica decir qué países no lo están», añadió la dirigente estonia.
En sus respuestas, la Alta Representante reconoció que las sanciones aprobadas recientemente contra los colonos israelíes en Cisjordania «no son suficientes», y pide que los 27 trabajen en las cuestiones «en las que se pueden llegar a acuerdos», y no en elementos imposibles. «No sancionamos a los ministros radicales de Israel porque no hay acuerdo entre los países para ello. La situación es terrible y la realidad es que no tenemos esa capacidad de presión sobre Israel y Tel Aviv cuenta además con el apoyo de EEUU», asumió la jefa de la diplomacia europea.
Estas palabras de Kallas se dan el mismo día que los ministros de Finanzas y gobernadores de los bancos centrales del G7, reunidos en París, han lanzado una clara advertencia sobre la fragilidad de la economía mundial. El grupo de las siete mayores economías advirtió que la incertidumbre derivada del conflicto en Oriente Próximo ha disparado los riesgos para el crecimiento global y la inflación. Este encuentro en la capital francesa subraya la urgencia de una cooperación multilateral para navegar un panorama financiero que se vuelve cada vez más impredecible.
La mayor preocupación de los líderes financieros está ahora mismo, recogen en las conclusiones en las cadenas de suministro estratégicas, particularmente en los sectores de energía, alimentos y fertilizantes, cuya interrupción golpea con más fuerza a las naciones vulnerables. Ante este riesgo, el G7 ha calificado como «imperativo» el restablecimiento de un tránsito libre y seguro por el estrecho de Ormuz, una arteria vital para el comercio energético global, exigiendo además una solución duradera a las hostilidades en la región para estabilizar los mercados.
Para blindar la economía, el bloque ha propuesto una hoja de ruta basada en la resiliencia y la responsabilidad fiscal. Las respuestas políticas futuras no serán generalizadas, sino que deberán ser «temporales, específicas y fiscalmente responsables» con el fin de proteger el crecimiento sin comprometer la estabilidad económica a largo plazo. Los ministros aseguraron que mantendrán una vigilancia estrecha sobre los mercados financieros en colaboración estrecha con organismos internacionales.
El documento suscrito por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, el Reino Unido y la Unión Europea hace un llamamiento además enérgico contra el proteccionismo. El grupo instó a todos los países a evitar restricciones arbitrarias a las exportaciones y a garantizar flujos comerciales seguros, apostando por mercados de materias primas transparentes y estables que permitan una gestión equilibrada de la oferta y la demanda a nivel mundial.
