Publicado: abril 17, 2026, 5:21 pm
La irrupción de la inteligencia artificial (IA) en el mercado laboral ha supuesto un cambio de paradigma en los puestos de trabajo que se crean y aquellos que ya están empezando a verse obsoletos y tienen que adaptarse a esta nueva revolución tecnológica. Sobre el desafÃo que supone la IA para los empresarios se ha referido José ElÃas, presidente de Audax Renovables y dueño de La Sirena, entre otras compañÃas.
En un reciente mensaje publicado en redes sociales, ElÃas ha manifestado que «el trabajo tal y como lo entendemos tiene los dÃas contados» y que «vamos de cabeza hacia una renta universal», ya que no todo el mundo podrá acceder a un empleo.
El empresario multimillonario ha puesto como ejemplo el caso del sector primario después de haber visitado una granja y de haber visto por el camino «cortijos inmensos totalmente abandonados«.
«Hace cien años hacÃan falta miles de personas para segar todo ese campo. Hoy, metes una segadora y te hace el trabajo en tres dÃas. Pero es que a la que llegue el robot, ni siquiera hará falta el humano de la segadora», ha explicado.
Por este motivo, con la llegada de la inteligencia artificial, «la pirámide de la gente que trabaja se va a estrechar a lo bestia». Según ElÃas, «llegará un punto en el que solo trabajarán los más ambiciosos«.
En su caso, explica cómo se está adaptado a la IA y cómo «la profecÃa que hice hace tiempo se está cumpliendo«: «Yo no tengo conocimientos informáticos, pero ya estoy montando infraestructuras que funcionan por su cuenta. Tengo un asistente de IA conectada haciendo tareas comerciales puras».
Según este emprendedor, «pronto veremos empresas de una sola persona acompañadas de veinte agentes virtuales operando en paralelo. Estructuras diminutas que valdrán muchÃsimo dinero».
Por ello, envÃa un mensaje a aquellos trabajadores autónomos o que sean empresarios: «De lo que se trata ahora mismo es de coger ventaja y subirte al tren lo más rápidamente posible. Como te despistes, te vas a quedar tirado en otra estación. Amigos, si no queréis morir empresarialmente, hay que subirse al barco», concluye.
