Publicado: octubre 6, 2026, 12:23 pm
Cuando la presión arterial tiende a ser baja, especialmente si aparecen mareos al levantarse o sensación de inestabilidad, es habitual pensar en la sal como una posible solución. Sin embargo, existe otra estrategia que puede provocar un aumento temporal de la presión arterial y que ha sido estudiada en personas con determinados problemas de regulación de la tensión: beber agua de forma rápida.
Así lo explica en redes sociales el cardiólogo José Abellán, quien señala que la respuesta del organismo ante la ingesta rápida de agua está respaldada por la evidencia científica. «Es cierto y está respaldado por evidencia: la ingesta rápida de 300 a 500 mL de agua sin sal produce una respuesta opresora aguda, conocida como ‘reflejo osmopresor’ que aumenta la presión arterial», asegura.
Una subida rápida y temporal de la presión
La respuesta no se produce necesariamente de manera inmediata, sino que aparece pocos minutos después de beber el agua. «Tras 3-4 minutos, la presión arterial se eleva en promedio 24/12 mmHg; el efecto es máximo a los 35 minutos y dura hasta 60 minutos», explica José Abellán.
Es importante entender que se trata de un efecto agudo y temporal, no de una forma de tratar de manera permanente la hipotensión. Por tanto, no significa que beber agua vaya a solucionar por sí mismo un problema de presión arterial baja, sino que puede producir una respuesta puntual del organismo.
El especialista destaca además un detalle que puede resultar contraintuitivo: cuando se ha investigado este fenómeno, el efecto se ha observado de forma más marcada con agua sin sal. «Cuando se ha estudiado, el efecto es mayor con agua sin sal. Esto es importante», señala el cardiólogo en su vídeo de Instagram.
¿Por qué el agua puede subir la tensión?
La explicación tiene que ver con la manera en la que el organismo detecta los cambios que provoca la llegada de agua al sistema digestivo. «Cuando ingieres y absorbes el agua, esta pasa rápidamente hacia tu hígado por tu vena porta, y ahí tu hígado detecta la baja osmolaridad del agua y activa un reflejo presor directo mediado por el cerebro«, explica el cardiólogo.
En otras palabras, la ingesta rápida de una cantidad determinada de agua puede desencadenar una respuesta del sistema nervioso que favorece temporalmente el aumento de la presión arterial. Se trata del denominado reflejo osmopresor. Además, la temperatura del agua podría influir. Según dice el experto, «en algunos estudios hemos visto que, además, si el agua está fría, el efecto es algo mayor, probablemente mediado por receptores en tu mucosa oral».
No es un consejo para todo el mundo
Aunque este mecanismo puede resultar interesante en personas que experimentan episodios de presión arterial baja, el contexto individual es fundamental. Una persona con hipotensión no debería asumir automáticamente que necesita beber grandes cantidades de agua ni utilizar esta estrategia para sustituir una valoración médica si los mareos son frecuentes. De hecho, el propio José Abellán establece una advertencia clara: «Si sufres de tensión arterial baja, te mareas al levantarte, y sobre todo, si no tienes problemas de corazón, riñón ni hipertensión, esto te va a ayudar».
La cantidad de líquidos también debe adaptarse a las circunstancias de cada persona: «Ten en cuenta que si tienes restricción de líquidos, enfermedad renal, insuficiencia cardiaca o hipertensión, no debes de pasarte con el agua, sigue los consejos de tu médico, y no hagas esto sin consultarlo con tu médico previamente», concluye.
