Publicado: junio 2, 2026, 12:23 pm
Ilaria Gaspari, reconocida filósofa y escritora italiana, cuenta que para vivir la filosofía y no solo comunicarla, la felicidad fue el tema central para realizar esa búsqueda. La doctora en filosofía ha reflexionado durante una conversación en Aprendiendo juntos, el podcast de BBVA, acerca de cómo ser feliz se concibe de forma diferente hoy en día a como lo hacían los antiguos filósofos griegos. Una cuestión importante si se toma como referencia el deseo e incluso el ansia del ser humano por encontrar la felicidad, por dar respuesta a la eterna pregunta: ¿qué es la felicidad?
En este sentido, la reflexión de Gaspari es clara: «la felicidad no es un capricho como la concebimos nosotros». La experta define así la felicidad del ahora, del hoy en día, en ese momento de despreocupación, de euforia o incluso «la relacionamos mucho con la juventud, cuando todavía no nos hemos dado cuenta de qué terrible trampa es el mundo», cuenta. Explica por tanto, es que hay detrás una ética deontológica o ética del deber que incita a ir más allá, a buscarlo.
Sin embargo, esta no es la ética de la antigua Grecia, la eudemonista, que hablaba de la felicidad como virtud y relacionaba ser sabio con ser feliz, aunque hoy en día para muchos ese peso del saber sea inconcebible en una persona feliz.
Dos nociones de felicidad que se enfrentan
«Está claro que hay dos nociones de felicidad que se están enfrentando. Por un lado, nuestra felicidad, digamos, puntuable, nuestra felicidad fotogénica, nuestra felicidad como un momento en que arrancamos todo este gris de la existencia. Y por el otro, la felicidad de los antiguos que, como decirlo, se concilia con la idea del sabio, se concilia con la idea de la sabiduría. Se concilia con la idea del saber más», explica Gaspari.
Para entender más este contexto, la filósofa recupera la apología de Sócrates, libro escrito por Platón, que cuenta cómo el filósofo se defendió ante los tribunales tras ser juzgado por un delito de impiedad y de corromper el pensamiento de la juventud. «Y él, básicamente, hace este discurso en el que dice, de acuerdo, me habéis llevado a juicio, pero yo no tengo nada que reprocharme. ¿Por qué? Porque jamás he disgustado a mi daimon», cuenta la filósofa.
El daimon en la historia de la filosofía es «la vocecita que me advierte, me ha advertido siempre en mi vida cada vez que he estado a punto de tomar una decisión en la que me traicionaba«, explica la experta. Este concepto ha servido así a lo largo de los años para conformar la palabra felicidad, ya que en griego es eudaimonia. Ser feliz es tener buen daimon.
¿Qué es, por tanto, la felicidad o tener buen daimon?
Aquel que tuviera buen daimon, a raíz de la reflexión de Sócrates, tenía felicidad. «La noción que tenían ellos de la felicidad tiene que ver con el hecho de que esta vocecita interna que nos advierte cuando estamos haciendo algo que no va con nosotros, cuando nos estamos traicionando, está satisfecha. No está lamentándose, no está protestando», explica la filósofa.
La experta añade así que la filosofía de la antigua Grecia reconocía la felicidad en aquella idea de ser fieles a nosotros mismos, construir un recorrido vital parecido a lo que somos realmente. En definitiva, «es la felicidad como virtud». Sin embargo, para la filósofa, esta idea es «bastante revolucionaria para nosotros, porque no nos da la idea consumista de la felicidad como algo que consumir, mostrar y superar».
Gaspari habla así de que lo que nos enseñaron los antiguos filósofos griegos fue una felicidad basada en el recorrido, como un proyecto, algo que debe presuponer conocernos. «Porque si nos conocemos, oiremos más clara esta voz del daimon«, explica.
