Publicado: octubre 29, 2026, 11:06 pm
De Vallecas a Santander, pasando por Alcalá de Henares. A sus 21 años, Iker Luque (5 de junio de 2005) ha dado el salto al fútbol profesional tras doce años en la cantera del Atlético, previo paso por la del Rayo. Tímido, poco hablador, pero con las ideas muy claras. Y ambicioso. Como su Racing, que este domingo recibe en El Sardinero al Real Madrid. -¿Cómo recuerda su infancia en Vallecas? -Era un niño muy tranquilo y familiar. Nunca he sido malo, aunque alguna vez me tuvieron que dar algún correctivo. Me gustaba estar en el parque y jugar al fútbol. Y hasta hace poco seguía jugando mis pachanguitas en el barrio con mis amigos, aunque ahora ya cada uno tiene su trabajo y su vida, y es más complicado. -¿A qué se dedican sus padres? -Mi madre trabaja en la empresa de mi abuelo, que se dedica a proveer suministros a los bares, y mi padre trabaja en el mundo de la seguridad telefónica. Ambos vienen mucho a verme. -¿Cómo lleva la soledad de vivir fuera de casa de sus padres? -La pasada temporada ya me fui de casa y vivía solo en un piso en Alcalá, que es donde entrena y juega la cantera del Atlético. Así que no ha sido completamente nuevo este cambio. Creo que he madurado mucho en este último año y medio y no me ha resultado complicada esta mudanza a Santander. Yo aprovecho la soledad para aprender a estar solo, para pensar en las cosas buenas y malas que tiene mi nueva vida, y para enfocarme en mi objetivo y ser positivo con mis metas. -¿El Atlético le fichó con 9 años, después de que le metieras cuatro goles? -No recuerdo por completo aquel partido, pero es verdad que marqué tres o cuatro goles en un Rayo-Atlético de benjamines y después del encuentro hubo gente del Atlético que habló con mi padre. Y a partir de ahí, pasé unas pruebas, les gusté y entré en su cantera. -Doce años yendo de Vallecas a Alcalá de Henares, en hora punta de tráfico. Eso es una hora, mínimo, de coche. ¿Quién fue su ángel de la guarda? -Miguel, mi abuelo paterno. Si no hubiera sido por él, yo no hubiera tenido la motivación necesaria para jugar al fútbol. Salía tarde del colegio y tenía que estudiar, y eso era incompatible con ir de Vallecas a Alcalá en transporte público. Es que no me hubiera dado tiempo ni a comer. Así que, entre el cansancio del día a día, los estudios y la distancia de mi barrio al lugar de entrenamiento, o me llevaba alguien o era imposible. Y ahí estuvo siempre mi abuelo, siempre con una sonrisa para llevarme todos los días a entrenar. -¿De qué hablaban en esos viajes? -De todo. De la vida, de la familia, de mí y, sobre todo, de fútbol. Mi abuelo era muy futbolero. Y cuando me tocaba una temporada en la que yo no jugaba mucho, y él, claro, veía todos los entrenamientos, me decía que era injusto que no jugara, pero que siguiera apretando porque llegaría mi momento. Yo también le preguntaba por su trabajo. Mi abuelo fue conductor de autobús toda su vida, y me gustaba conocer historias de su trabajo. Eran conversaciones eternas y muy educativas. Desgraciadamente, se fue hace dos años. -La pasada temporada debutó en Primera con el Atlético, en Mestalla, y lo hizo a lo grande: gol y dedicatoria a su abuelo. -Qué menos que acordarme de él en un momento tan especial, que siempre habíamos soñado vivir juntos, después de tantas y tantas conversaciones y momentos. Si él hubiera seguido con vida, estoy convencido de que me hubiera dicho: «Yo ya sabía que esto te iba a pasar». Mi abuelo siempre me decía que yo valía para ser futbolista. -Tiene todo su brazo derecho tatuado. -Sí. Mire, tengo varias cosas. A mis hermanos, el número 37, que fue el dorsal con el que debuté y marqué el gol, y una frase: «Hasta que todo sea como lo soñamos». También tengo a mi madre y un ángel de la guarda, por mi abuelo. Y también tengo tatuados en el gemelo a mis abuelos en el estadio. -Hábleme de sus dos últimos años en la cantera, ya en el Atlético Madrileño, a las órdenes de Fernando Torres. -Yo soy bajito. Mido 1,71, aunque en Google pone que mido 1,68. Esa estatura me ayuda a regatear y a ser un extremo con velocidad, que son dos de mis virtudes, y aunque he jugado por ambas bandas, con Torres ya me asenté en la derecha y ahí me siento más cómodo. Fernando me ha ayudado un montón, sobre todo en mi primer año de filial, cuando estaba teniendo menos minutos. Me enseñó a aprovechar las oportunidades que me daba y a trabajar en el día a día. Y me enseñó muy buenos hábitos. Tenía que trabajar cada día, intentar ser el mejor y aprovechar los minutos que me daba. También me daba consejos sobre alimentación y sobre cómo comportarme y utilizar mi tiempo libre. Al final, tienes que ser futbolista también fuera del campo. -Hace un mes fue muy polémica una expulsión de Vinicius por tirarle del pelo a Saliba en un Madrid-Villarreal. Eso le pasó a usted también la pasada temporada. -Pues sí. Son cosas que aprendes que no tienes que hacer. Pasa en un segundo, lo haces y después te preguntas: «¿Qué he hecho?». Se me fue la cabeza, la verdad. Y asumí las consecuencias. Me sancionaron tres partidos y es lo que hay. La rabia me la guardé para mí mismo y aprendí que nunca más tenía que volver a tirar del pelo a un rival. -¿Sabía que esa acción era roja? -Sí, lo sabía, pero es verdad que los futbolistas no nos sabemos los reglamentos al cien por cien. A lo mejor hay jugadores que no saben que tirar del pelo a otro es expulsión. -¿En quién se fijaba de pequeño? -Soy un extremo de los de antes: me gusta encarar, hacer disfrutar a la gente y generar peligro. También intento trabajar mucho en defensa porque creo que es fundamental en el fútbol de hoy. Cuando era juvenil jugaba de mediapunta y me fijaba mucho en Correa. Me gustaban los movimientos que hacía con el cuerpo y sus controles. Y también me fijaba en Neymar: me parecía un escándalo. -¿Suele ver fútbol? -Sí, mucho. Todos los partidos de Liga los veo. Y en Champions veo también bastante. Me fijo mucho en los estilos de fútbol de cada equipo y en cómo intentan lastimar a sus rivales. Sé que hay futbolistas que no ven fútbol, pero a mí me gusta y me suma. -¿Por qué se fue del Atlético este pasado verano? -Empecé la pretemporada con el primer equipo, pero al final ves que es complicado hacerte un sitio. Decidí buscar otras opciones y me comentaron que el Racing estaba interesado. No lo dudé. Me hablaron de la ciudad, del equipo y del modelo de juego, y me sentí bastante identificado. La decisión fue muy fácil. -El Racing propone un fútbol muy atrevido. ¿Demasiado, quizás? -Creo que a la afición le gusta porque los partidos son entretenidos, aunque también puede tener cierto miedo porque nos exponemos mucho. Pero pienso que la gente disfruta de nuestro estilo porque lo que no es, es aburrido. -Este domingo, el Madrid. Y llega en el mejor momento, tras el 1-2 del clásico. -Ganar en el Camp Nou es complicado y ellos hicieron un buen partido. Están con un proyecto nuevo y hay que dejarles trabajar, pero el Racing va a salir sin miedo, pensando que es un partido más y que tenemos que ponérselo muy difícil. -¿El objetivo es la permanencia? -Sí. Y hay que intentar conseguirla lo antes posible. Tenemos un equipo muy serio y hay jugadores de bastante calidad. Al principio, ha sido todo más complicado porque somos muchos futbolistas nuevos y necesitábamos adaptarnos, pero ahora se está viendo que hemos crecido y estoy convencido de que llegarán buenos resultados, como el del fin de semana pasado.
