Publicado: enero 7, 2026, 2:34 pm
El salario mínimo interprofesional (SMI) seguirá sin tributar también este 2026. Fuentes oficiales de Hacienda confirman que el ministerio está dispuesto a actualizar la deducción que impulsó el Gobierno en 2025 para evitar que el SMI pague IRPF y adaptarla al salario mínimo que se fije finalmente para 2026. Una retribución que el Ministerio de Trabajo ha propuesto este miércoles elevar un 3,1% hasta alcanzar los 1.221 euros brutos al mes en 14 pagas a jornada completa.
El secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, ya había adelantado que la subida del SMI propuesta asumía que esta renta seguiría sin pasar por la caja del IRPF también en 2026. Sin embargo, todavía faltaba por trascender la confirmación oficial del ministerio de Hacienda, que es el que tiene la competencia en materia fiscal.
De esta forma, queda despejada una de las grandes incógnitas que quedaban pendientes para definir el incremento del salario mínimo de cara a este año. El Ministerio de Trabajo manejaba una horquilla de subida de entre el 3,1 y el 4,7% para el salario mínimo, en función de si esta acababa pagando IRPF o no.
Finalmente, el ministerio que dirige Yolanda Díaz se ha decantado por la cifra más baja del umbral que manejaban los expertos designados por Trabajo, una propuesta sobre la que ahora tendrán que pronunciarse los órganos ejecutivos de los sindicatos y el sector empresarial. El 3,1% se acerca más al 1,5% de incremento del SMI que pide la patronal que el 7,5% que reclamaban los sindicatos, que ya señalaron que están dispuestos a rebajar sus exigencias para alcanzar un acuerdo.
La intención del Gobierno es que la subida del SMI se dirima en los próximos días para no dilatar en exceso la negociación. Una percepción compartida por el Ministerio de Trabajo, que todavía no pierde la esperanza de lograr un acuerdo que incluya también a la patronal.
Para tratar de atraer a los empresarios al acuerdo, el departamento de Díaz se ha comprometido a presionar para cambiar la ley que impide que las empresas que contratan con la administración puedan repercutir los costes que les supone la subida del salario mínimo. Una iniciativa que Hacienda tradicionalmente no ha visto con buenos ojos.
La fórmula: adaptar la deducción en el IRPF
El departamento que dirige María Jesús Montero ya había adelantado en diciembre que se estaba estudiando la posibilidad de adaptar la deducción creada específicamente para evitar la tributación del SMI el año pasado. Este beneficio fiscal se aprobó por ley en junio de 2025 y se plasmó en forma de una deducción de 340 euros para todos los contribuyentes con rendimientos del trabajo inferiores a 16.576 euros anuales (la cuantía del SMI que ha estado vigente en 2025).
Para que el salario mínimo siga sin tributar, sería necesario modificar la ley para elevar ese umbral hasta el SMI que se fije en 2026 (17.094 euros brutos anuales si la subida final asciende al 3,1%) y elevar la cuantía de la deducción. En consecuencia, la iniciativa tendría que pasar por el Congreso de los Diputados, donde el Gobierno está teniendo muy difícil armar mayorías. Sin embargo, la no tributación del salario mínimo es una cuestión que genera bastante consenso dentro del arco parlamentario.
La consecuencia de hacerlo por esta vía y no elevando el mínimo a partir del cual es obligatorio abonar retenciones a la Agencia Tributaria es que los trabajadores beneficiados por la subida tendrán que esperar a presentar la declaración de la renta para poder beneficiarse de ella. Mes a mes, su empleador les seguirá reteniendo el IRPF correspondiente, que después se les devolverá cuando hagan la declaración de 2026 (a partir de abril de 2027).
