Publicado: octubre 7, 2026, 1:24 am
«Hay cosas que solo se pueden probar en el espacio«, afirmaba Google tras confirmar que su primer satélite de Project Suncatcher ya estaba en órbita. Lo ha construido junto a Planet y lleva a bordo chips de inteligencia artificial: la compañía quiere comprobar cómo funcionan lejos de las condiciones controladas de un laboratorio.
La prueba es pequeña, la idea que hay detrás no tanto. Google estudia con este proyecto si algún día podría conectar satélites para crear una infraestructura de IA en el espacio y alimentarla con energía solar. En otras palabras, quiere saber si los centros de datos espaciales tienen futuro.
La razón para intentarlo se entiende rápido. En una órbita adecuada, los paneles solares pueden recibir luz durante casi todo el recorrido. Google calcula que allí podrían producir hasta ocho veces más energía que en la Tierra. Es una posibilidad tentadora para una compañía que necesita alimentar cada vez más procesadores, pero tener electricidad no basta para hacer funcionar un centro de datos.
Por ahora, lo que Google ha confirmado es que estableció contacto con el satélite tras su lanzamiento el 1 de octubre y que este funciona según lo previsto. Sus ingenieros ya habían sometido los chips a vibraciones y a radiación en el laboratorio. Faltaba ver qué sucedía al reunir todas esas condiciones en una misión real. La compañía recogerá datos durante las próximas semanas y presentará resultados de las pruebas en órbita.
La parte difícil empieza después de conseguir energía
Uno de los problemas es qué hacer con el calor. Los chips lo generan mientras trabajan y, aunque el espacio nos parezca un lugar frío, allí no hay aire que ayude a disiparlo. Google está probando un sistema de tubos de calor y radiadores. Lo ensayó en una cámara de vacío y ahora podrá comprobar cómo responde fuera de ella.
También tiene que pensar qué pasaría si algo fallase. En el estudio técnico del proyecto, sus investigadores recuerdan que una TPU averiada puede sustituirse en un centro de datos terrestre. En un satélite la cosa se complica.
Además, todo esto tendría que salir a cuenta. Los cálculos de Google dependen, entre otras cosas, de que lanzar carga al espacio se abarate mucho en los próximos años.
El futuro Project Suncatcher
Finalmente, este prototipo es solo uno. Para procesar grandes tareas de IA, Google imagina varios satélites volando cerca y compartiendo información mediante láseres. No se trata únicamente de que puedan hablar entre ellos: tendrían que hacerlo a velocidades comparables a las que necesitan los chips de un centro de datos.
La empresa ha logrado una conexión rápida en una prueba en tierra y prevé lanzar dos satélites en 2027 para ensayarla en órbita. Después quedaría resolver cómo enviar grandes cantidades de datos desde allí hasta la Tierra.
El satélite que acaba de despegar no va a resolver todas esas preguntas. Pero sí puede responder a la primera: si los chips con los que Google quiere construir ese futuro funcionan de manera fiable una vez están allí arriba.
