Publicado: junio 27, 2026, 4:23 am
El doctor Gontrand López-Nava, referente internacional en endoscopia bariátrica, defiende que el tratamiento de la obesidad debe ir más allá de la pérdida rápida de peso y combinar herramientas médicas con un cambio real en el estilo de vida. La irrupción de fármacos como Ozempic y otros agonistas del GLP-1 ha revolucionado la conversación pública sobre la pérdida de peso.
Sin embargo, para el doctor, director de la Unidad de Endoscopia Bariátrica del Hospital Universitario HM Sanchinarro, ninguna estrategia será verdaderamente eficaz si no va acompañada de una modificación profunda de los hábitos alimentarios y emocionales del paciente.
El especialista, considerado uno de los referentes mundiales en técnicas de endoscopia bariátrica, explica que la obesidad es una enfermedad compleja y que no existen soluciones milagrosas. En su experiencia, el éxito a largo plazo «depende tanto del tratamiento elegido como de la capacidad del paciente para transformar su relación con la comida».
Los fármacos basados en GLP-1 han demostrado ser eficaces para favorecer las fluctuaciones de peso. López-Nava no cuestiona su utilidad, pero sí advierte de los riesgos de considerarlos una solución definitiva: «El funcionamiento de los fármacos está probado, pero hay que verlos como una ayuda temporal. Si lo que buscas es perder peso durante un tiempo, son una buena fórmula. Si piensas que los fármacos son la panacea para perder peso, es un error«.
En su opinión, el problema aparece «cuando el paciente deposita toda la responsabilidad del tratamiento en el medicamento y no aprovecha ese tiempo para modificar su comportamiento alimentario». «Si tomas fármacos y no lo utilizas para cambiar tus hábitos, en cuanto los dejes de tomar vas a volver a engordar», dice.
El hambre no está en el estómago
La obesidad no responde únicamente a una necesidad fisiológica de ingerir alimentos. El especialista insiste en la importancia de abordar el componente emocional que, con frecuencia, condiciona la relación con la comida: «Hay un hambre emocional que es el que nos lleva a comer de forma menos saludable o exagerada en momentos de estrés, de tristeza, de alegría desmedida, de euforia…». Ese aspecto, asegura, «es uno de los grandes olvidados cuando se habla de tratamientos para adelgazar y explica por qué muchas personas recuperan el peso perdido pese a haber conseguido reducir el apetito durante un tiempo».
Cómo actúan Ozempic y GLP-1
López-Nava explica que estos medicamentos actúan sobre mecanismos cerebrales relacionados con la regulación del hambre y la glucosa: «Los fármacos actúan sobre el cerebro. Al consumir un GLP-1 se imita una hormona que aumenta la insulina y reducen los niveles de glucosa en sangre. La digestión se ralentiza y el cerebro entiende que estás saciado. Por lo tanto, baja la glucosa en sangre y baja el apetito». En cuanto a la pérdida de peso que suelen conseguir los pacientes, apunta que «está en torno al 15%».
No obstante, insiste en que los resultados pueden diluirse si no se consolidan nuevos hábitos durante el tratamiento: «Cuando dejas de tomarlos, un estudio del Trinity College de la Universidad de Cambridge indica que en promedio se recupera el 60% del peso perdido al año de dejar de consumir los fármacos».
Para el doctor, el denominado efecto rebote no es una consecuencia inevitable del uso de estos medicamentos, sino del modo en que se utilizan: «La gente no está educada en cuanto a consumir los GLP-1. Si tomas los fármacos para adelgazar, pero no te impones un cambio de rutina alimentaria y de ejercicio, cuando los dejes de tomar vas a volver a tener el mismo hambre que antes». Y resume su postura con una frase contundente: «La única forma de evitar el efecto rebote es cambiando tus hábitos«.
Efectos secundarios y vigilancia médica
Aunque recuerda que se trata de tratamientos seguros cuando están correctamente indicados, López-Nava subraya que deben administrarse bajo supervisión médica. «Ya está publicado en diferentes revistas científicas que el consumo de fármacos puede producir pancreatitis, diarreas, somnolencia, mareos, cambios en el estado de ánimo, fatiga…», expone. Además, llama la atención sobre el hecho de que su mecanismo de acción implica una actuación directa sobre determinados circuitos cerebrales.
«Los fármacos como Ozempic tienen receptores neurológicos en el cerebro. Los efectos son inhibir determinados circuitos neurohormonales como el circuito del hambre y la saciedad«, comenta el especialista, que continúa contando que «precisamente esa inhibición de circuitos cerebrales es lo que puede preocupar a los médicos, porque también inhibe algunos otros comportamientos como provocar anhedonia, circuitos de recompensa, de motivación… Ese inhibir circuitos neurocerebrales es lo que requiere vigilar».
Pese a ello, insiste en transmitir un mensaje de tranquilidad a los pacientes. «Los fármacos son seguros. Y si se tiene alguno de los efectos secundarios que se indican, la recomendación siempre debe ser acudir a un profesional para que valore la situación de cada paciente».
Alternativa que actúa sobre el estómago
Frente a la actuación sobre el cerebro, López-Nava defiende la endoscopia bariátrica como una herramienta que actúa directamente sobre el órgano implicado en el apetito. «La endoscopia bariátrica es un proceso muy sencillo para luchar contra la obesidad. En pocas palabras: entramos por la boca del paciente con un endoscopio, llegamos hasta el estómago, realizamos unos pliegues y ‘salimos».
El experto cuenta que esos pliegues son temporales, «no es una intervención irreversible, y reducen el apetito. Además, no conlleva cicatrices ni largos postoperatorios, sino que el paciente puede estar al día siguiente en casa». En su experiencia, el procedimiento debe ir acompañado de un abordaje integral para que sus efectos perduren.
«En nuestro caso, la endoscopia la acompañamos de un apoyo nutricional y un apoyo psicológico. Apoyo nutricional porque el objetivo es establecer una rutina alimentaria positiva y sana. Y psicológico porque es clave para luchar contra el hambre emocional, que nos provoca antojos y puede llevarnos a una alimentación no saludable«, explica. «El objetivo al final es, con la ayuda de la endoscopia, potenciar un cambio de estilo de vida», dice.
Por último, el especialista recomienda que cualquier decisión terapéutica esté guiada por un profesional y adaptada a las circunstancias de cada paciente. «Yo recomiendo que si quieres usar Ozempic o cualquier otro GLP-1 acudas a un profesional, le cuentes tu caso y que él te recomiende las diferentes soluciones», aconseja el experto. Y, tal como concluye, «la obesidad es una pandemia silenciosa que conlleva otras muchas enfermedades, por lo que no hay que tomarse el sobrepeso como algo baladí».
