Publicado: abril 4, 2026, 6:53 am
Gillian Anderson lleva décadas siendo un rostro reconocible de la televisión y el cine, pero su trayectoria más reciente deja patente que su inquietud creativa va mucho más allá de la interpretación. En los últimos años, ha reforzado su perfil como autora y figura cultural, sorprendiendo además con un proyecto literario que ha dado mucho que hablar por su enfoque explícito y reivindicativo de la sexualidad femenina.
El gran público la asocia, inevitablemente, a su papel como la agente Dana Scully en Expediente X, a partir de 1993. Una serie que marcó a toda una generación y la convirtió en un icono.
Tras el final de la serie —que regresaría años después con nuevas temporadas—, Anderson se mantuvo activa en televisión, cine y teatro, construyendo una carrera sólida, aunque con menos proyección que lo que había supuesto para ella Expediente X.
Veinte años después de la serie de misterio y ciencia ficción que la había catapultado a la fama, volvió a tener mucho tirón gracias a su papel en Sex Education, donde interpretaba a una terapeuta sexual, madre de un adolescente, con un enfoque moderno, abierto y totalmente libre de prejuicios. Este último papel, en particular, reforzó su imagen como figura asociada a discursos abiertos sobre la sexualidad y las relaciones contemporáneas.
En paralelo, comenzó una carrera literaria, menos conocida pero muy constante. Junto a Jeff Rovin publicó la saga de ciencia ficción EarthEnd, entre 2014 y 2017: una trilogía que aborda cuestiones medioambientales y conspirativas que, aunque no tuvo tanto impacto como su trabajo en pantalla, sí sirvió para dejar evidencia de su interés y talento narrativo.
En estos últimos años, especialmente después del final de Sex Education en 2023, ha dado un girto notable hacia proyectos vinculados a la sexualidad femenina, tanto desde la ficción como desde el ensayo. El mejor ejemplo es Quiero, un libro publicado en 2024 en el que recopila y presenta fantasías sexuales anónimas de mujeres de todo el mundo, en una línea que recuerda, inevitablemente y a propósito, a Mi secreto jardín, de Nancy Friday. El volumen combina erotismo, reflexión y un claro componente sociocultural, al poner sobre la mesa deseos tradicionalmente silenciados o estigmatizados.
La actriz no solo actúa como editora del proyecto, sino que también aporta contexto y análisis, convirtiendo el libro en una especia de radiografía contemporánea del deseo femenino. La obra ha generado tanto interés como debate, especialmente por su tono explícito y por el hecho de que una figura mainstream lidere una propuesta de este tipo.
Ahora, acaba de anunciar que, el próximo mes de septiembre, publicará una segunda parte: Más. Una «colección de cartas íntimas», «más audaces y explícitas» que «provienen de más de cincuenta naciones y de mujeres de dieciocho a ochenta años«, y que «nos llevan a todos los espacios donde reside el deseo, desde las puertas del colegio hasta las salas de juntas, desde las encimeras de la cocina hasta los bosques».
